CASTILLO DE ANDRADE O NOGUEIROSA, PONTEDEUME

Desde el TORREÓN DE LOS ANDRADE, según cuenta la leyenda, existía un pasadizo secreto, por el cual sus moradores, subían a refugiarse en momentos de verdadero peligro hasta otra fortificación, levantada igualmente por Pérez de Andrade "o Boo", entre los años 1369 y 1377 en lo alto de la Peña Leboreira, terrenos arrebatados a los monjes de Sobrado.


Este CASTILLO DE ANDRADE O NOGUEIROSA, que por su carácter estratégico y sus reducidas dimensiones, se supone, sirvió como baluarte destacado o atalaya, domina el valle, la desembocadura del río Eume y la ría de Ares, estando la mayor parte de las tierras del Señorío de los Andrade bajo su alerta mirada. 

VISTA DE LA RÍA DE ARES DESDE EL MATACÁN DE LA TORRE

VISTA DE PONTEDEUME DESDE EL MATACÁN DE LA TORRE

VISTA DE PONTEDEUME DESDE EL MATACÁN DE LA TORRE


De sólida construcción, en los muros apenas calados por estrechas saeteras,...





... resalta su Torre del Homenaje de planta cuadrada, con 20 m. de alto, 10 m. de lado, 2,57 m. de anchura los sillares y tres pisos, a la que se accede tras cruzar el patio de armas de 140 metros cuadrados, donde estaba la cisterna-pozo.

PUERTA DE LA TORRE DEL HOMENAJE


POZO

Conserva aún, la entrada del castillo defendida por dos torreones prismáticos,...


... coronada con el escudo de los Andrade, apenas visible por el paso del tiempo. 



Como curiosidad, indicar que cada una las cuatro esquinas de la torre coincide con un punto cardinal (N. S. E. O.).


Aquí la historia nos habla también, de otros dos señores de Pontedeume. El tercero, Nuno Freire de Andrade “O Mao”,...

Sepulcro de Nuno Freire de Andrade “O Mao” en Monfero.
... recordado como un fiero hidalgo de carácter violento, que según consta en "Las Crónicas de Don Juan II", tuvo que hacer frente en 1431 poco antes de su muerte, al levantamiento de los burgueses y marineros de las villas de Ferrol, Betanzos y Pontedeume , al que se unieron los campesinos vasallos en sus tierras, por las constantes alzas de impuestos para costear sus campañas de Castilla, en la históricamente conocida como Irmandade Fusquenlla o Primera Revuelta Irmandiña. Diez mil hombres conducidos por el hidalgo Roi Xordo, derribaron varias casas fuertes y mismo se atrevieron a tentar el asedio a Santiago; hasta que Nuno Freire, auxiliado por el corregidor real, Gómez García de Hoyos, los venció a los pies de esta fortaleza, donde tenían cercada a su esposa e hijos. Los derrotados fueron hechos prisioneros o ahorcados. 

Si conseguirían derrotar este castillo roquero, en la segunda Guerra Irmandiña llevada a cabo entre 1467 y 1468. El resentimiento que los sublevados albergaban contra los Andrade, hicieron que la guerra fuese especialmente virulenta en los dominios de esta familia, y así bajo el grito de "¡Abajo las fortalezas!" fue derribado este Castillo de Andrade, haciendo huir a su VI Señor, Fernán Pérez "O Mozo".

SEPULCRO DE FERNÁN PÉREZ DE ANDRADE "O MOZO" EN MONFERO

 La Torre, disponía de una planta subterránea escavada en la dura roca sobre la que se asienta el recinto medieval, espacio utilizado como prisión, donde transcurre la cruel historia de la que nos habla la LEYENDA DEL CASTILLO DEL HAMBRE.
MARCAS DE CANTERO

Fue a finales del año 1389, estando el castillo al cuidado de un alcaide robusto, un tanto presuntuoso y enamoradizo, llamado Pero López. Hombre violento y cruel, que planificó y llevó a cabo la más horrible de las venganzas.
  

  
Le había echado el ojo a la joven Elvira, doncella de la Señora de Andrade, pero ella no correspondía a sus atenciones pues tenía amores con Mauro, el paje favorito del Señor por tratarse de su hijo bastardo. Ambas circunstancias, ser el preferido de Elvira y del propio Conde, fueron poco a poco avivando las llamas del profundo odio que Pero López llegó a profesar al joven Mauro.
     
PUERTA DE ACCESO A LA TORRE DEL HOMENAJE

Una tarde, bajó al Pazo de la Villa a arreglar unos asuntos y allí vio a Mauro y a Elvira cuchicheando y sonriendo. Se burlaban del amor que la joven había inspirado al viejo alcaide y a carcajadas, le miraban con desdén. Pero López, estremecido de rabia y de celos, les juró odio eterno y comenzó a maquinar su venganza, que a los pocos días llevó a cabo con la mayor sangre fría.
    
INTERIOR DE LA TORRE DEL HOMENAJE

 Ayudado por Zaid, un esclavo negro que le obedecía ciegamente como un perro y que para mayor suerte era mudo, narcotizó y secuestró a los jóvenes amantes, trasladando sus cuerpos desmayados, a un subterráneo escondido en la torre del castillo,del cual muy pocos tenían noticia. Se accedía a él, bajando unas pendientes y ruinosas escaleras que conducían a una reducida estancia, húmeda y oscura. Allí, una de aquellas paredes mohosas se abría manejando un resorte hábilmente escondido, dando paso a una celda maloliente y repugnante. Frente a frente, contra dos de los muros del lugar, depositó los cuerpos de los amantes sujetos con cadenas y atormentados con mordazas de madera.
   


 Los dos jóvenes, estuvieron mucho tiempo sufriendo el horroroso martirio de contemplarse en aquella situación de la cual no podían librarse. Mientras, el Señor de Andrade intentaba en vano, dar con el paradero de su querido paje y de la doncella de su mujer, pero con el paso de los días, fue haciendo caso a las habladurías del pueblo y creyendo que habían huido juntos.
    


 Al cabo de los meses, una mañana de verano llevaron al Pazo de la Villa a Pero López malherido. Había tenido una pelea con un escudero a causa de cierta hazaña que hiciera la moza de éste. Y cuando el Conde fue a verle a su lecho de muerte, escuchó del alcaide la confesión de su espantoso crimen, cuyos remordimientos le aterrorizaban en esa hora fatal de su vida:


"Señor, os pido perdón. Fui yo, quien por envidia y genio, enojado por el desprecio de Elvira, encerré en el subterráneo de la torre a esta y a vuestro paje Mauro... Mi intención no era acabar con sus vidas, sino vengar mi corazón roto causando un profundo sufrimiento a los amantes. El esclavo negro les llevaba de comer, hasta que un día Mauro logró librarse de las cadenas y le atizó con el hierro dejándole malherido. Pero mientas el rapaz acudía a liberar a Elvira, el fiel Zaib se arrastró hasta llegar a la poterna, y aunque cayó muerto a la entrada del calabozo, tuvo tiempo de cerrar el muro impidiendo la salida de los jóvenes. Al cabo de las horas, cuando lo eche de menos, baje al subterráneo y encontré al negro muerto con la cabeza destrozada y ensangrentada... ¡Cogí miedo, Señor!, comprendí lo que había sucedido, no atreviéndome a descorrer el muro nunca más, ¡los infelices murieron de hambre!..."
    
ESCALERAS DE SUBIDA A LA TERRAZA SUPERIOR




Ante tan espantoso relato, el Señor de Andrade enterró su daga en el pecho del asesino de su hijo, arrancándole la poca vida que le restaba, luego corrió al subterráneo del castillo vertiendo lágrimas de desesperación, y allí descubrió los cuerpos de los dos amantes, que se encontraban juntos, en un abrazo de eterna despedida.


 Después que les hizo un entierro casi regio en la Villa, el Conde se encerró en su castillo, llorando los días que le quedaron de vida, a aquel hijo querido muerto tan joven y de un modo tan horroroso.


 

Al pasar por delante de este castillo, todavía hay campesinos en el lugar que se santiguan diciendo: "Que Deus teña na gloria os que morreron no Castelo da Fame".



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