PAZO DE CASTRELOS, VIGO

El antecedente arquitectónico del edificio actual es la "Torre de Lavandeira", que probablemente se levantaba en el mismo lugar que el pazo ocupa hoy en día. Su denominación como torre alude a una tipología heredera de la arquitectura militar medieval.
 

En el marco de los enfrentamientos fronterizos con Portugal, a consecuencia de proceso de independencia iniciado en 1641 en el país vecino, se produce la devastación de la Torre de Lavandeira, levantándose en 1670 el nuevo edificio del mayorazgo fundado por el capitán Juan Tavares (como recoge el escudo de armas de la fachada principal). Esta familia permanece en la propiedad hasta el siglo XVIII en que dejará paso a los Montenegro y a comienzos del XIX al marquesado de Valladares.



Se construye un edificio de nueva planta inspirado en el cercano y recién construido (1633) pazo de Santhomé (La Pastora), ejemplo de palacete renacentista urbano castellano implantado en el rural gallego, por la vinculación a la Corte de sus propietarios.


El edificio sigue la tipología de cuerpo flanqueado por dos torres, actualmente muy reformado y ampliado con un añadido en la parte posterior, y una crujía perpendicular que alberga la capilla y el pabellón de servicios. Estas ampliaciones y reformas fueron emprendidas por el Marqués de Alcedo a finales del siglo XIX y principios del XX.



Con anterioridad a 1680 los propietarios del pazo poseían un oratorio privado dedicado a Nuestra Señora de la Soledad que permaneció activo en una sala del pazo a lo largo del siglo XVIII. No existía una construcción específica de capilla, y el lugar de culto y enterramiento de los señores del pazo no era otro que la iglesia de Santa María de Castrelos, a corta distancia de la vivienda, donde poseían un lugar de privilegio en el altar mayor.


En 1853 se construirá la CAPILLA anexa a edificio principal bajo la advocación de la Virgen del Carmen. Permanecía cerrada y sólo se oficiaba en ella cuando los marqueses se hallaban en el pazo.

Será Fernando Quiñones de León, quien el 12 de diciembre de 1924, done al pueblo de Vigo la propiedad, condicionando su donación a que se dispusiesen en él un museo y un parque público.


El espacio ajardinado está ubicado en el entorno inmediato a la vivienda y forma con ella un conjunto indisociable. Se concibe a la manera de los grandes jardines de la Francia barroca, a partir de un eje longitudinal perpendicular a la fachada que permite verlo en su totalidad con un sólo golpe de vista.


Los jardines se trazaron a finales del siglo XIX por orden del Marqués de Alcedo, probablemente por la prestigiosa empresa portuguesa de jardinería radicada en Porto, Jacintho Mattos, hoy desaparecida. Podemos observar en él seis partes bien diferenciadas: el jardín de acceso, la rosaleda, el jardín francés, el jardín inglés (o "pradera del té"), la solana al fondo y el bosque.




El JARDÍN DE ACCESO se sitúa ante la entrada principal. Está delimitado lateralmente por el ala de servicios a su derecha y a su izquierda por un muro almenado con garitas. Su trazado es muy sencillo, una rotonda central con un surtidor rodeada por dos parterres laterales.


El jardín continúa en la parte posterior del edificio en tres niveles descendentes. El superior está ocupado por LA ROSALEDA. Arranca de un cenador cubierto con una pérgola de madera, que era el antiguo invernadero.



El intermedio constituye EL JARDÍN FRANCÉS. Se distinguen dos zonas: la inmediata a la fachada con un trazado de setos de mirto que llega casi a lo laberíntico, rodeado de una greca perimetral y una fuente en el centro. El sector más alejado es de mayores dimensiones y tiene un trazado más sencillo, totalmente simétrico, en torno a un eje longitudinal y a un florón central.


En el pasillo lateral que lo limita con la rosaleda se encuentra el PASEO DE LOS ESCUDOS.




El jardín inglés es también llamado "PRADERA DEL TÉ" por la costumbre británica que tenían los dueños de tomar el té en este lugar. Está en el nivel más bajo de los jardines. Consiste en una pradera rectangular rodeada por dos senderos de paso. En el centro se sitúa un estanque para patos con una isleta central que muestra una maqueta del pazo.



El jardín presenta numerosas variedades de plantas ornamentales y exóticas, algunas centenarias gracias a la benignidad del clima en Vigo por su proximidad al mar. Se pueden observar especies incluidas en el Catálogo de Árbores Senlleiras de Galicia como: el MATUSALÉN DE CAMELIAS del jardín francés, catalogado con el número 14A, cuya edad ronda los doscientos años; los exóticos TULIPEROS originarios de Virginia, catalogados con el número 57A; los EUCALIPTOS, catalogados con el número 46A; o las HAYAS, catalogadas con el número 48A; además de los viejos magnolios de la pradera entre los que se encuentra el más grande de Galicia






Esta cuidada vegetación se ve enriquecida por esculturas, una galería de blasones y diversos monumentos.




En la actualidad, el Pazo es sede del MUSEO MUNICIPAL QUIÑONES DE LEÓN en el que destaca la presencia de colecciones de Arqueología y de Pintura.


Se exponen piezas de artes decorativas de los siglos XVIII, XIX y XX (mobiliario, cerámica, porcelana, miniaturas, platería, relojes, textiles, vidrio, cristal, etc.); procedentes de adquisiciones y donaciones, principalmente de D. Policarpo Sanz.

En la planta baja se preserva el ambiente señorial de la antigua residencia de los marqueses, donantes del pazo; junto con la exposición permanente de pintura europea de los siglos XVII y XVIII (legado P. Sanz) y depósitos del Museo del Prado y del antiguo Nacional de Arte Moderna.

La arte gallega del siglo XX es la gran protagonista del museo incluso el punto de considerarse en su conjunto como la mejor colección pública en este campo.



Arqueología ocupa una gran sala completamente renovada en 2006 con una exhibición permanente de materiales de Vigo y sur de la provincia de Pontevedra que abarcan cronológicamente desde el período paleolítico incluso la época romana. Destaca por su singularidad e importancia el conjunto de astillas funerarias tardorromanas.

Además de su declaración como Monumento Histórico-Artístico, el museo, sus colecciones, jardines y parque de Castrelos, están declarados Bien de Interés Cultural.


Horarios: De martes a viernes: de 10:00 a 14:00h. Sábados: 17:00 a 20:00h. Domingos y festivos: 11:00 a 14:00h. Lunes: cerrado.

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