MONASTERIO DE SAN JULIAN DE SAMOS




Toda la historia de Samos está ligada al monasterio,incluso el nombre primitivo, Samanos, nombre de origen suevo,al que el Padre Sarmiento interpreta como la designación del territorio en el que viven místicos en comunidad, y del que se entendería el presente Samos.



El Monasterio de Samos es, sin duda, uno de los más antiguos e importantes de los muy numerosos cenobios en tierras de Galicia.

 Tiene su origen en uno anterior, San Julián y Santa Basilisa de Samos de época visigoda en el siglo VII, atribuyéndose su fundación a San Martín de Dumio y gobernada por la doctrina de San Fructuoso.


Fue abandonado por los monjes durante la dominación musulmana, en su retirada al sur. Mas el cenobio fue nuevamente ocupado y rehabilitada la vida monacal.


Durante el siglo X, Samos sufre la momentánea expulsión de los monjes por parte del obispo lucense don Ero pero se renueva poco después y se convierte en un monasterio benedictino y recupera su auge en el XII bajo la reforma cluniacense.


Tras la aprobación de la Regla de San Benito, el monasterio se ocupa para dar hospitalidad a peregrinos.



Pasando a ser hospital de guerra durante la ocupación francesa



No fueron los únicos percances del Monasterio de San Julián de Samos ya que en tiempos modernos sufrió varios incendios y la exclaustración, por la desamortización de Mendizábal en 1835; obligando a los monjes a abandonar su vetusta morada.



En 1880,retornaron nueve hermanos, que restaurando los muros del edificio y resucitaron la vida monástica hasta la actualidad.


Arquitectónicamente este conjunto monástico procede de distintos períodos, desde el Renacimiento hasta el Neoclasico. 

Todas las dependencias y su conjunto son de enormes proporciones buscando la grandiosidad al tiempo que una reducida decoración que confluyese en una acertada sobriedad.



La iglesia es del siglo XVIII, construida entre 1734 y 1748, es de época barroca, pero bien parece neoclásica por las formas austeras y clasicistas del modelo.


Tiene planta de cruz latina y tres naves. Las bóvedas son de medio cañón con artesonado de arcos semicirculares y apoyos, sobre fuertes pilastras dóricas en sus caras.





En el crucero se enalteció con una enorme cúpula semiesférica, sobre pechinas con relieves de los doctores marianos benedictinos; San Ruperto, San Bernardo, San Anselmo y San Ildefonso.
San Ruperto


San Bernardo

San Anselmo
San Ildefonso

La fachada barroca también es una obra del siglo XVIII y a pesar de su buen acoplamiento se aprecia algo achaparrada al estar inacabada, pues no se llegaron a construir las torres laterales.


Posee una escalera de acceso que evoca a la del Obradoiro de la Catedral de Santiago. Por ella llegamos a la puerta propiamente dicha que es adintelada.


Esta puerta se rodea de una fachada monumental dividida en dos cuerpos horizontalmente, siendo el inferior de doble altura que el superior, aunque reproducen aproximadamente la misma estructura vertical y ornamentación a base de columnas dóricas y anchísimas pilastras murales.

Si el piso inferior lleva como vanos la puerta de ingreso y sobre esta la imagen de San Benito, tutor de la orden, y dos cristaleras y ventanales a ambos lados; el piso superior se adorna con un tragaluz circular a modo de rosetón adosado a ambos lados una pechina con la imagen de San Julián y Santa Basilisa, patrones del monasterio, rematando en dos torrecillas con balaustrada para las campanas.

San Benito

Santa Basilisa

San Julián

Pero si la iglesia provoca interés por su monumentalidad, no menos lo tiene sus claustros, dos para ser exactos, el del Padre Feijoo y el de las Nereidas.




El Claustro grande o de Feijoo es el mayor de España, con corredores de casi sesenta metros de longitud, aproximadamente 3000metros cuadrados de superficie.






Fue construido en el siglo XVII, entre 1685 y 1689 en estilo herreriano. El alzado de los corredores se forma mediante tres niveles. El piso inferior muestra galerías abiertas al patio mediante nueve arcos de medio punto, por pasillo, que apoyan en pilastras dóricas, como en el segundo nivel, que sólo lleva ventanas rectangulares, mientras que el último tiene balaustradas y grupos de vanos con columna mainel central de capitel jónico.



Los muros del piso superior fueron decorados con escenas de la vida de San Benito y son obra de Enrique Navarro, Celia Cortés y José Luis Rodríguez.



En el centro de este claustro se yergue la enorme estatua del Padre Feijóo, obra de Francisco Asorey; escultor pontevedrés.


El segundo claustro, es más antiguo, se llama CLAUSTRO PEQUEÑO O DE LAS NEREIDAS.



Su construcción data del siglo XVI avanzado (1539-1582) de estilo gótico, pero como es normal en la arquitectura gallega, su arcaísmo lo convierte en un monumento tardogótico.



Su arquitecto fue Pedro Rodríguez, natural de Monforte. Tiene sencillas arquerías apuntadas. Las bóvedas son de crucería estrellada. Posteriormente se construyeron dos pisos por encima.


Este claustro se llama de las Nereidas por la fuente central, sostenida por cuatro esculturas que representan a este ser mitológico.



Se comunican con él tres importantes dependencias comunitarias: la cocina, el refectorio y la biblioteca, destinado a la reunión de los monjes para escuchar las pláticas del abad y para tomar las decisiones comunitarias.



En el ángulo nordeste de este claustro, podemos contemplar una PORTADA ROMÁNICA, reliquia de su pasado multisecular.

  
 Esta puerta, con otros elementos de menor importancia, es lo único que perdura de las antiguas edificaciones románicas.


Esta sencilla y armónica portada del siglo XII era una entrada lateral de la antigua iglesia. Presenta dos arcos de medio punto concéntricos sustentados por dos pares de columnas acodilladas, que se enmarcan tímpano y puerta. Las jambas se curvan para unirse al dintel; pero esta puerta fue retocada.


El tímpano semicircular aparece adornado con una cruz procesional de tipo paté en bajo relieve, a la cual se sobrepone un enlazado en posición de aspa, unido a un
círculo.


Si pasamos se este claustro al del P. Feijoo y subimos al primer piso, podemos contemplar unas pinturas murales sobre la vida de san Benito. A partir de 1957, cuatro pintores intervienen en ellas: José Luis Rodríguez, Enrique Navarro, Celia Rodríguez Cortés y Juan Parés.  Sus estilos son distintos, y las técnicas empleadas también: temple al huevo, óleo, pintura acrílica y fresco. La obra de José Luis se caracteriza por la fuerza expresiva y escultórica de sus figuras: Nacimiento de san Benito y sus rimeros pasos en la vida monástica.





La monfortina Celia Cortés nos recuerda, con su pintura mural, el incendio imaginario con que el diablo intentaba atemorizar a los monjes.


 Es curiosa la perspectiva del claustro, pues varía según el punto de mira del espectador.


 El vivo colorido y el acentuado realismo de los murales siguientes corresponden al trabajo del madrileño Enrique Navarro: Milagro de santa Escolástica mientras se hallaba en conversación espiritual son su hermano san Benito, con otras escenas acaecidas en Montecasino.


El Signo y la Sacristía

El Signo recibe su nombre de la seña que da el abad en este lugar para entrar comunitariamente en la iglesia, es un recinto que consta de cuatro tramos de bóveda estrellada de estilo gótico similar a la del claustro de las Nereidas. En el siglo XVIII fue trasladada de otro lugar. En él se conserva la reliquia de San Benito, un pequeño hueso en una urna bajo una cruz.
   

 Unas pinturas al fresco de Juan Parés decoran sus muros con escenas de la vida de Jesucristo.



Bajo un ventanal curvo, podemos admirar una hermosa fuente barroca para el lavatorio de las manos, prescrito al sacerdote en la antigua liturgia.




La SACRISTÍA, construida durante el último cuarto del siglo XVIII es de planta octogonal en su interior. Se presenta cubierta por una cúpula semiesférica


La bóveda gallonada con casetones descansa sobre un tambor. Sostienen la cúpula, mediante un entablamento, arcos de medio punto volteados sobre recios pilares. Las pechinas están decoradas con unos triángulos curvos de madera con figuras en alto relieve, que representan a Jesucristo y las virtudes teogenales y cardinales.


Ocupa el centro de la misma una hermosa mesa policromada del siglo XVIII, de diseño octogonal, homogéneo a la sacristía y evidentemente barroca.




Como todo monasterio que se precie este de Samos, también consta de una BOTICA,


esta se basaba en plantas, que el monje boticario cosechaba en los terrenos que circundaban el monasterio, y que después depositaba en recipientes de ungüentos para calmar los problemas curativos de la comunidad.



Para que estas plantas progresasen y creciesen, se necesitaría un buen abastecimiento de agua, así como para las tareas diarias de la comunidad.

Se decide aprovechar un manantial próximo, y construir un ACUEDUCTO, del que todavía quedan restos actualmente, con su desagüe correspondiente, que desembocaran en el propio rio. Todo un sistema arcaico, pero eficaz de alcantarillado.



Se puede apreciar en el monasterio un espacioso PALOMAR, que antaño fue la cocina del monasterio del siglo XVI, pues la hoguera solían situarse lo más alejadas posibles de los edificios por el peligro de incineración, hasta 1880, que con la energía eléctrica se convierte en palomar.



Situado fuera de los muros, actualmente se sitúa un antiguo cruceiro trasladado fuera de la cerca que bordea el palomar y el antiguo convento de monjas.







De la Historia de este monasterio podemos citar personas que en algún momento de sus vidas formaron parte de las memorias de este monasterio, entre ellos, El Rey Frudela,


  el hijo de éste, el que sería el rey Alfonso II el Casto, pasó de su infancia aquí, junto a su hermana Jimena.

  
San Virila, Prelado español que alentó la Reconquista e expandió a orden benedictina en Galicia


Alfonso I, o Batallador, Rey de Navarra y Aragón do 1.104 al 1.134. Destaco en la lucha con los musulmanes, casado con Doña Urraca de Castilla, Reina de León y de Castilla del 1.109 al 1.126.


 Padre Bieito Jerónimo Feijóo y Montenegro, Ourense 1676. Considerado el fundador del ensayo filosófico en lengua española gracias a su obra Teatro Crítico Universal. En el monasterio, el claustro mayor lleva su nombre con una estatua que lo representa.


Padre Martín Sarmiento, Pedro José García Balboa, escritor y investigador benedictino perteneciente a la Ilustración.


 Vicente María Julián Vázquez Quiroga Queipo de Llano, nativo de Samos, Lugo (1804 - Madrid 1893), matemático, economista e político.

Manuel Murguía, (Arteixo, A Coruña 1833 – A Coruña 1923) Historiador y escritor gallego. Considerado el impulsor más destacado do “Rexurdimento”, fue el creador da Real Academia Galega. Y esposo de Rosalía de Castro.


 Ramón Cabanillas Enríquez, (Cambados 1876 – Cambados 1959), fue un poeta en lengua galega, considerado como el enlace do “Rexurdimento” y la modernidad literaria del siglo XX en literatura gallega. 

Gregorio Marañón, (Madrid 1887 - Madrid 1960), científico, médico, escritor, pensador e historiador. 

Manuel Fraga Iribarne, (Vilalba, Lugo 1922), político de larga trayectoria, fue embajador en Londres, Ministro de Información y Turismo, eurodiputado, presidente de la Xunta de Galicia entre otros cargos. Además es cofrade del Monasterio. 


 Fiz Vergara Vilariño, (Santalla de Lóuzara, Samos 1953 – Santalla de Lóuzara, Samos 1997), poeta sómense en lengua Gallega; Uno de los mejores poetas del movimiento de los Novísimos, en su honor la Asociación de Escritores en Lingua Galega y la agrupación cultural Ergueitos de Sarria crearon una ruta literaria y artística en el valle de Lóuzara.


Todos estas personajes de relevancia o bien nacieron en Samos o estuvieron relacionados con el ayuntamiento o el monasterio; ya sea porque trabajaron en él, o porque tienen que ver con su creación y desarrollo o lo visitaron alguna ocasión a lo largo de su veterana historia.


Otros personajes distinguidos en relación con el monasterio y la municipalidad fueron: fray Juan Chacón, dominico, natural de Cuzco (Perú), pretendiente a persona honesta del Tribunal de la Inquisición de Lima o el padre Sarmiento de Sotomayor que fue abad de Samos y obispo de Mondoñedo, el padre Mauro Gómez Pereira abada mitrado de Samos de 1895 - 1977, el padre Rosendo Salvado, natural de Tuy, Pontevedra, 1814-1900, misionero que introdujo el eucalipto en Galicia y el cardenal Quiroga Palacios.





Como curiosidad destacar un artículo de la revista digital  VICE, , que se titula “Hitler está enterrado en Galicia.” y otros como, el diario, El Progreso de Lugo. 

Por su vinculación con el monasterio de Samos, por su imagen de secreto, lugar donde se concibe la trama, me lleva a destacar una novela, asimilada a la vida monástica de este lugar, la novela es de Ton Pedraz Pollo y se titulada, Laster, El monje negro. De Editorial PENTIAN.




INFORMACIÓN RECOGIDA DE LOS SIGUIENTES ENLACES.



VISITA OTROS SORPRENDENTES LUGARES DEL AYUNTAMIENTO DE SAMOS EN ESTE ENLACE, CON UN MAPA PARA LLEGAR A CADA UNO DE ELLOS.


2 comentarios:

  1. Excelente reportaje sobre este maravilloso monasterio, igualmente que las fotografías que lo hacen ameno e interesante. Enhorabuena. Un abrazo.

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    1. Gracias, me alegra que te pareciese interesante. Un abrazo.

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