ANTIGUO CONVENTO DEL ROSARIO, SAN SADURNIÑO

Sus orígenes están relacionados con la Orden del Temple, que construyó un hospital y una iglesia en la Edad Media. Sobre de las ruinas templarias de la IGLESIA ROMÁNICA DE SANTA OLALLA, se levantará, trescientos años más tarde, el Convento del Rosario.


El 21 de marzo do 1508,  el primer señor de San Sadurniño (nieto de Nuno Freire de Andrade, el Mao), Fernando de Andrade y su señora Inés de Castro y Lanzós, hija del caudillo irmandiño Alonso de Lanzós; reconstruyen la iglesia aprovechando numerosas piedras, canecillos y otros materiales da vieja igresia románica; y obtienen bula del papa Julio II para establecer una colegiata atendida por cinco capellanes. El hijo de Fernando de Andrade, Xoán Freire de Andrade, segundo señor de San Sadurniño, sustituye los capellanes por regulares de la orden franciscana. En 1570 el tercer señor de San Sadurniño, Pedro de Andrade, hijo del anterior, encomienda el convento a la orden de Santo Domingo, siendo estos religiosos los que regirán la institución hasta su desaparición en el siglo XIX. Este mismo señor crea la Cátedra de Gramática y Latinidad, dependiente del convento. En la actualidad, el edificio conventual alberga dependencias municipales y el Juzgado de Paz, donde destaca el CLAUSTRO de reducidas dimensiones, con siete arcos de medio punto en cada lado y un jardín central. Destaca también la escalera que accede al piso superior, realizada con la conocida 'Piedra de Moeche' que se caracteriza por su color verdoso.



En el exterior se conserva una parte de la huerta, viejos castaños, parte del muro que cerraba la finca y un HÓRREO. También se conserva un CRUCERO situado en el bonito atrio de la iglesia. Es una obra antigua mal conservada, con una fea y poco apropiada cruz de remate, con tosca decoración vegetal y elaborada de hormigón. El resto de los elementos, incluido el capitel moldurado de cuarto bocel, están tallados en piedra serpentina y son de formas tradicionales y genuinas.


Pero sin duda, lo más destacado es, la hermosa FUENTE DEL CONVENTO, buena prueba de la influencia dominicana. Situada en el interior del recinto conventual, cerca del muro de mampostería que separaba el terreno del monasterio del Camino Real. Se accede a ella a través de una escalinata que es un Rosario, emblema y símbolo de los Dominicos. Los 50 escalones están separados por cinco descansos que vienen siendo los misterios del Rosario. En realidad se podría rezar un rosario bajando o subiendo desde la fuente al convento.  La fuente está ubicada en una piedra torneada de estilo barroco con un surtidor de dos cañerías que echan el agua en una pila, El conjunto fue realizado con piedra de Moeche y probablemente construido a mediados del siglo XVIII. En el frontal hay una inscripción con el lema de la Orden fundada por Domingo de Guzmán: “Laudare, Benedicere, Praedicare”.


La IGLESIA parroquial actual de Santa María del Rosario es del siglo XVIII y perteneció al convento hasta 1835. En ella se hallan los sepulcros de Fernando de Andrade, I Señor de San Sadurniño; Juan Freire de Andrade e Lanzós, II Señor de San Sadurniño; Antonio Bermúdez y Lanzós, IV Señor de San Sadurniño; así como el de la mujer del primero, doña Inés de Castro.



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