MONASTERIO DE SANTA MARÍA, MEIRA

La fundación de la iglesia de Meira, se establece en el S. XII, alrededor del año 1143; el rey Alfonso VII dona estas tierras a los Condes de Sarria: D. Álvaro Rodríguez y Dña. Sancha Fernández. Estos a su vez, ven la floreciente y rápida expansión de la orden religiosa del Císter por España y Europa, por lo que entregan a esta congregación las tierras donadas por el rey.


Esta orden procede de “Claraval” (Francia), de la cual su promotor y fundador es San Bernardo. De la gran abadía de Claraval, salían filiales con el objetivo de construir conventos y establecer vida religiosa de acuerdo con la orden. La principal premisa es “Ora et labora”, por lo que todas las construcciones son funcionales y sin ornamentación para así evitar la distracción visual y centrarse en el rezo, en la meditación y en el trabajo diario. En cada joven filial, se enviaban 12 monjes y un abad, que portaban la estructura y características que el convento debía cumplir. La de Meira fue la 43ª filial.



De entre los códices de este monasterio se debe destacar el conocido como TOMBO DE MEIRA (Libro 114B). Es un códice de gran tamaño, realizado entre los años 1614 a 1617 y 1617 a 1824, y conformado por siete folios sin numerar y 32 más 28 (estos de época más moderna) que siguen la numeración anterior.




La iglesia tiene planta de cruz latina, con tres naves en el brazo mayor, una en el crucero y con cinco capillas en la cabecera. Se cubre con bóveda de cañón apuntado.




Al igual que en la mayoría de los conventos cistercienses de Galicia, la fachada forma un ángulo recto con el resto del convento. Escasamente puede tener algo que sobresalga fuera de su severidad característica cisterciense.


Desaparecieron totalmente el claustro procesal, lo mismo que sucedió con la hermosa sala capitular y de igual modo el resto de las estancias. El único que se conserva intacto del convento es la iglesia, que es la parte más artística. Es interesante porque conserva, más que ninguna otra de España, la pureza del císter borgoñón.





La FACHADA es una de las tres fachadas cistercienses que se conservan en Galicia, junto con ARMENTEIRA y SAN CLODIOEstá dividida en 3 fragmentos verticales que se corresponden con las 3 naves. El fragmento central está, su vez, repartido en otras 2 zonas horizontales. En el primer fragmento, al norte, destaca en la parte de abajo, una puerta tapiada de poca altura, que conducía al interior de la iglesia por medio del baptisterio. En el fragmento que corresponde a la nave sur, está la torre del reloj y el campanario, del cual las campanas obedecen únicamente a las señales horarias.


En el tramo central se distinguen con facilidad las dos zonas horizontales: la parte alta, donde llama la atención un grandioso ROSETÓN con arcos radiales circunscritos y cristales de colores, que aporta una gran luminosidad a la nave central y la capilla mayor.


En la parte baja de esta fachada, aparecen dos ventanas estrechas a los lados, y justo debajo, una magnífica PORTADA bajo un tímpano liso es flanqueada por tres columnas envueltas en cada jamba, de las que arrancan las arquivoltas que completan su decoración.





Sin embargo, la parte más llamativa es la propia puerta de madera maciza y decorada con ORIGINALES HERRAJES MEDIEVALES del S. XIII. 


De gran valor artístico, son similares a los que se encuentran en las puertas de la CATEDRAL DE LUGO,...

CATEDRAL DE LUGO

...en la iglesia de VILAR DE DONAS,...

VILAR DE DONAS

... en SAN SALVADOR DE SARRIA y en HOSPITAL DE INCIO. Según Valle Pérez estos herrajes posiblemente sean coetáneos a la construcción de la portada y posteriores a los existentes en la Catedral de Lugo, que serían los más antiguos.

Entre la amplísima variedad de formas, podemos encontrar las siguientes imágenes zoomórficas: perros, serpientes, cabezas de jabalí, una cabeza de dragón y una rana. Además también aparecen repetidamente flores de lis.


En el lateral de esta misma nave, vemos los restos de los arranques de los arcos del CLAUSTRO, en medio de cada unión de los arcos ciegos. Sobre estos, aparece otra puerta tapiada, también de medio punto; en este caso serviría para dar acceso desde la parte alta del claustro, del corredor, al interior del templo, concretamente al coro alto, lugar correspondiente a los conversos.







Al final de esta arquería aún se conserva una estancia cerrada de unión entre la parte baja del claustro y la iglesia. Este era un acceso de uso exclusivo para los monjes. De la misma exclusividad eran las dos puertas tapiadas que se distinguen en la pared del crucero. La de abajo correspondía a la sacristía, y la de arriba, llamada de maitines por ser usada polos monjes para acceder desde el dormitorio al templo para realizar este rezo. 




En lo alto de este muro, observamos una impresionante ESPADAÑA compuesta por 3 campanas: 2 a la par y 1 superpuesta. Su creación es posterior y de dimensiones mayores a las habituales. Su uso está destinado a los avisos: llamar a la misa, anunciar difuntos...





Continuamos rodeando el templo y nos encontramos el ÁBSIDE con las capillas, de las cuales, cuatro son cuadradas e iguales, y la central es más grande y semicircular, decorada con bolas, hojas, motivos geométricos y una cabeza de jabalí (igual a la de la puerta principal). Las ventanas que le aportan luz son abocinadas, estrechas y también de medio punto.



La capilla central tiene pegada una estancia cuadrada que la abarca completamente. Su construcción es posterior y recubre la parte trasera del ábside, situándose en ella actualmente la sacristía.


Ya en la pared norte de la iglesia, se encuentra nuevamente una puerta en la zona del crucero. Esta vez no fue tapiada, sino que da acceso directo a la iglesia; es la llamada PUERTA DE LOS MUERTOS. Su significado se refiere a que en un tiempo en el que abundaban las solicitudes de enterramiento en la iglesia con sus correspondientes donaciones, debido a la imposibilidad física de continuar enterrando en el templo por falta de espacio, se procede a bendecir una parte del jardín, al cual se accedía por esta puerta, haciendo así el servicio de cementerio. La entrada se compone de un arco de medio punto, portón de madera maciza y una portezuela pequeña en el mismo portón. 


A los lados la acompañan sendos pares de columnas con basas decoradas y bien conservadas.



A lo largo del muro de esta nave norte se conservan una serie de contrafuertes embebidos en la pared intercalándose con unas ventanas un poco más pequeñas que la vista en el crucero, pero mayores a las de la nave sur. En la parte de arriba, hay otra serie de ventanas que aumentan la luminosidad de la nave central.


Al final de este muro, nos encontramos de nuevo frente a la fachada principal de la iglesia y del resto del conjunto conservado, y que a día de hoy se utiliza como casa rectoral, sede municipal y oficina de correos.


Dentro de la iglesia destaca la altura que esta alcanza y la claridad que entra por las ventanas, sobre todo por el rosetón.


Justo sobre la entrada se encuentra el gran rosetón. Su situación no es arbitraria, como no lo es ningún elemento que queramos estudiar, puesto que todo tiene un lugar y un por qué. En este caso el rosetón servía para iluminar la iglesia, siendo especialmente útil a la última hora de la tarde, en el ocaso, para rezar las completas, último rezo del día.


Bajo el rosetón, está el coro, con entramado de madera. A día de hoy se encuentra retrasado 2 arcos, puesto que el original ocupaba un total de 4 arcos. La puerta que aparece sobre el arco formero rebajado, servía para acceder desde la parte alta del claustro al coro alto anterior, lugar donde se situaban los conversos o legos. Su presencia en el templo, al igual que en el resto del convento, estaba independizada de los monjes.



Parte de estas piedras, que forman los arcos y el propio muro, están marcadas por distintas señales que identificaban al cantero que las trabajaba, como por ejemplo: I, +, La, R, --, -- --,.... La más repetida es I, que se encuentra sobre todo en el lado norte del crucero y en las capillas de este lado.



En el fondo de la nave norte, entre rejas, se encuentra el BAPTISTERIO. La puerta que le da acceso desde lo exterior del templo, actualmente está tapiada. Bajo la pila bautismal, se valora la posibilidad de que se ubique la piscina de inmersión. De esta manera, la persona no bautizada que quisiera entrar a la iglesia, tendría que acceder por esta estancia, bautizarse y luego se abriría el firme para unirse al resto del pueblo.


En esta misma nave del baptisterio, a media altura está situado el RETABLO DE SANTIAGO. La imagen central corresponde a Santiago ecuestre, y las laterales a San Roque a la izquierda y a San José a la derecha (a la cual le falta la imagen del niño en el regazo). Este retablo es el más antiguo de los conservados en la iglesia y pertenece al siglo XV.



Al final de esta nave, apreciará en el suelo un enterramiento con LÁPIDA ESCULPIDA y que pertenece a Fray Anastasio Zepeda, monje de Sobrado de los Monjes, que finalizó sus días en el convento de Meira en 1659. Este monje estaba emparentado con el linaje de los Zepeda de Ávila, con Santa Teresa de Jesús.


Podemos observar una interesante ESCULTURA FUNERARIA arrimada al muro norte del crucero y que pertenece a Doña María de Bolaño, la cual está representada en la efigie de su tapa. Esta es más grande que la urna a la que cubre, y a la que sin duda no se corresponde. 


La dama viste túnica ceñida con cordón a la cintura, las manos sobre el pecho y la cabeza, con ceñida toca, reposando sobre un almohadón. En el borde o pestaña de la tapa se lee: “ANO DE MYL E QUYENTOS XLIII SE ACABO A DEUS GRACIAS”.


Asimismo, las imágenes labradas en el lateral la urna, hacen referencia a la clase a la que pertenecía esta familia por medio del escudo de los Bolaño “Bollo + Cordero”, un tanto alterado en su forma habitual, por la presencia de un pez bajo el segundo.  


Flanquean este escudo un árbol y un castillo resaltado con dos torres de altura desigual, ...


...y a los extremos, entre toscas columnas, se encuentran las inscripciones siguientes: “FISOLO A SENORA” y “DONA MARIA DE BOLANO”. Esta obra se concluyó en 1543. 


En una inscripción de la cabecera, se puede leer “Aquí yace Don Pedro de Miranda y su mujer Doña Inés”, padres de María de Bolaño.


A este lado se encuentra el RETABLO DE SAN BENITO, quien inició la reforma de la iglesia, y que redactó la regla de rectitud y austeridad que posteriormente adoptaría San Bernardo como directrices del císter. Este es el motivo por lo que se les considera padres del císter a los dos. En la imagen aparece acompañado de un cuervo con un bollo de pan en el pico (imágenes que lo rodean: Santa Gertrudis y Santa Umbelina). Igual que San Benito, se identificará con el atuendo morado, San Bernardo hace lo mismo pero de blanco, color de los hábitos del císter.


A continuación está el ALTAR MAYOR, hecho a medida y perteneciente al S. XVIII. En él se representa la ascesión de la Virgen María, siendo observado su ataúd con estupor por los 11 apóstoles en la parte inferior, y esperada por el Padre y el Hijo rodeados de ángeles en la parte superior. En el lateral izquierdo aparece de nuevo la imagen de San Benito y, en el derecho, San Bernardo.


A continuación, a la derecha del altar mayor, se encuentra el RETABLO DE SAN BERNARDO ...



...y al lado, la CAPILLA DE SANTA MARÍA DE MEIRA, patrona de la villa. Es uno de los retablos del siglo XVII, de un estilo barroco muy recargado, con imágenes laterales de San Fernando y San Luis. En la parte superior del retablo se encuentra una imagen de la lactancia de San Bernardo. La imagen de la virgen es una imagen vestida, con cara y manos de porcelana. La peluca es hecha de pelo natural, donativo de una feligresa. No luce alhajas pero sí una corona. Esta imagen sale en procesión el 15 y 16 de agosto.


Esta capilla está comunicada con la capilla de San José por el hueco de una ventana ubicada en el muro medianero que las separa. La estructura del RETABLO DE SAN JOSÉ es igual al de la Virgen, coincidiendo también en su datación. Es muy destacable la imagen central de San José con el niño sentado en el hombro izquierdo. Es una imagen de un San José muy joven y con mucho movimiento y alegría. Las imágenes laterales que complementan los retablos pertenecen, la derecha a Santa Flora y, el la de la izquierda, a San Valeriano. En la parte superior se encuentra la imagen de la Inmaculada Concepción.


A continuación, siguiendo el muro sur, a la izquierda se encuentra primeramente la puerta de los monjes, por donde éstos accedían del claustro al interior del templo, exceptuando a la hora de los maitines.


El siguiente es el RETABLO DE SAN ANTONIO con el niño en la imagen central, a la derecha San Cayetano y a la izquierda San Sebastián. Es un retablo posterior a los vistos anteriormente. Exceptuando a San Antonio, en las otras dos imágenes se acentúa la desproporción de las distintas partes del cuerpo, así como las 2 manos derechas que tiene San Cayetano. Estas observaciones junto con los datos existentes de que los propios monjes o legos acostumbraban a colaborar en las construcciones de las propias iglesias, nos hace pensar en la posibilidad de que estas 2 imágenes pertenezcan a la fábrica de los propios monjes.


Sucesiva a esta figura, existe otra puerta tapiada igual a la de los monjes que hay al principio de la nave, pero esta correspondería a los legos, aunque con la misma función que la de los monjes. Y también una pequeña puerta poco elevada que corresponde al hueco de las pesas del reloj.


Aunque no se sabe con certeza, algunos autores apuntan que otro claustro en estilo Renacentista, fue construido también en el siglo XVI. 



El CLAUSTRO DE LA HOSPEDERÍA tenía arcadas en su cuerpo inferior y una galería adintelada en el superior, con tramos abiertos entre columnas jónicas, que sirven de apoyo a una simple cornisa sobre la que descansa el alero del tejado. 




Hoy en día se conservan dos alas restauradas de este claustro, que forman parte de las dependencias consistoriales.


En la FACHADA de este nuevo edificio destaca el cuerpo central, coronado con un frontón recto con el escudo de la Orden. En él se abre una gran puerta con arco de medio punto que permite el acceso a un soportal con capiteles de decoración vegetal.


A pesar de las recientes rehabilitaciones que sufrió esta parte del monasterio todavía se conservan las escaleras originales de lo que debió ser el Palacio del Abad.

INFORMACIÓN RECOGIDA DE LOS SIGUIENTES ENLACES






Escultura Funeraria en Galicia. Manuel Chamoso Lamas.


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