CASTILLO DE SAN FELIPE, FERROL

Los antecedentes históricos del Castillo de San Felipe se remontan al siglo XVI. El descubrimiento de América, su colonización y las primeras luchas por el dominio del Océano Atlántico, dieron al puerto de Ferrol una gran importancia estratégica se planteaba el problema del resguardo y aprovisionamiento para las Armadas de los Reyes de la Casa de Austria. En consecuencia, se procedió al estudio y creación de una infraestructura de apoyo, ya que además las constantes amenazas tanto por mar como por tierra a esta antigua Base Naval, forzaron la necesidad de su defensa y el desarrollo de un sistema de fortificación sobre la boca de la Ría.


La gran cantidad de fortificaciones aprovechando los accidentes del terreno, (sus fuegos se cruzaban entre sí, Castillo de San Felipe; CASTILLO DE NUESTRA SEÑORA DE LA PALMA; BATERÍA DE SAN CARLOS; BATERÍA DE SAN CRISTOVO; Batería de Cariño; Castillo de San Martín; Polvorín y cuartelillo del Vispón; BATERÍA DE VIÑAS; Batería de Prioriño Chico; Batería de Doniños; Batería de Santa Mariña; Batería de Ares; BATERÍA DE REDES), da testimonio de la gran importancia de la base naval de Ferrol.


En el año 1557 se comienza la construcción del primer castillo auspiciada por Felipe II, del que toma su nombre y es entre los años 1731 y 1755, cuando los ingenieros Francisco Montaigú, Juan de la Ferrière y Juan Vergel, se encarga de diseñar una serie de reformas, entre las que destaca la construcción de un hornabeque, el foso y el proyecto de la puerta principal. Su diseño está basado en las enseñanzas técnicas de Vauban y en la adaptación al terreno.





Basado en las ideas de Vauban su forma viene dada, tanto por el canal de entrada marítimo, como por la orografía del terreno. Tiene planta en punta de flecha y dirigía hacia el mar una doble línea de fuego organizada en dos pisos, proyectando hacia su frente de tierra un gran hornabeque, que se formaba en base a dos muros largos unidos por un frente de baluartes y una cortina intermedia.

Hornaveque (frente de tierra)

Su función consistía en la defensa del puerto de Ferrol apoyado por los castillos de la misma época, levantados en la orilla opuesta del canal. Más al este, el de NUESTRA SEÑORA DE LA PALMA, denominado así por la capilla dedicada a esta advocación de la Virgen. 




Y al oeste, el de San Martín, así llamado en homenaje a Martín de Padilla, adelantado de Castilla en aquellos años. 



En los fondos marinos todavía se conservan restos de las anclas de fijación de la cadena de cierre de la ría, que se tendía entre el Castillo de San Felipe y el de San Martiño para rechazar la entrada de flotas enemigas.


En 1588, debido a un temporal, parte de las naves que formaban la Gran Armada de Felipe II buscó refugio en la bahía de Ferrol. En 1594 la armada inglesa intentó apoderarse de Ferrol fracasando en el intento, al igual que en 1639 durante el ataque francés al mando del almirante Henri D'Escobleau cuando los tres fuertes demostraron su eficacia. 




El 25 de agosto de 1800 tiene lugar un intento de apoderarse de Ferrol y destruir los astilleros por parte de una armada inglesa durante la BATALLA DE BRIÓN con más de cien barcos y 15.000 hombres, mandados por el contralmirante Warren. Durante aquellos combates se envió una fuerza de 4000 soldados, que lanzaron tres oleadas contra el fuerte, siendo sucesivamente vencidas gracias al apoyo dado desde del FUERTE DE LA PALMA y de las cañoneras situadas en la ría lo que obligó a las tropas británicas a reembarcar. Tras la derrota inglesa, Napoleón lo celebró con la frase: "por los valientes ferrolanos". Este ataque demostró que lo eficaz, más que el castillo propiamente dicho, había sido el diseño de unas fortificaciones, que además de bloquear completamente el paso de las armadas enemigas, permitían una defensa en la que se apoyaban entre si. Esta batalla se rememora todos los años escenificando la lucha entre la compañías inglesas y los habitantes de Brión, con la participación de toda la vecindad. En 1809 se produjo la ocupación francesa pero esta solo duró un mes. A mediados del siglo XIX se construyó a ras de agua, una batería en el frente que daba al mar. 




Durante la Guerra Civil los detenidos tras el golpe, fueron concentrados y juzgados en consejo de guerra. Las ejecuciones se hacían en sus fosos. Posteriormente fue prisión para soldados, mientras el CASTILLO DE LA PALMA quedó para oficiales. A finales de los años setenta ya prácticamente no tuvo cometido militar alguno. Únicamente quedó un mando y dos soldados para las labores imprescindibles de mantenimiento y control. En septiembre de 1996 Defensa anunció la salida a subasta por un total de 164.900.000 pesetas.​ Tras quedar desierta, finalmente fue adquirido en el año 2000 por el Ayuntamiento de Ferrol por 165.000.000 de pesetas.




Para entrar en él se cruza el foso que rodea al castillo y se accede por la puerta principal, tras cruzar el puente levadizo.




La magnitud del Castillo de San Felipe permite subdividir su estructura en diferentes partes, descritas en esta Ilustración, y hacer el recorrido guiándonos por los 32 elementos de mayor valor constructivo. 



Pasado el Cuerpo de Guardia se accede a una plaza con cuatro accesos en cuyo frente se encuentra la zona más antigua  donde se sitúan las baterías y otros edificios de apoyo y almacenamiento de municiones. 

Patio central o de armas en la gola del hornaveque





En el interior del Castillo y siguiendo este itinerario, encontraremos una descripción pormenorizada de cada uno de ellos en los paneles informativos, que nos permitirán conocer con detalle este hermoso ejemplo de fortificación representativa de los modelos académicos de la Ilustración.




Soportales en la gola del hornaveque






Nave de apoyo a la batería: antiguo almacén de pólvora




Batería baja, reforma del siglo XIX (Casamatas)



Espaldones de la batería baja de poniente







“Caponera” del oeste





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