IGLESIA DE SANTA MARÍA, CAMBRE


Su fundación se remonta al siglo IX, según una noticia documental: el conde Alvito, tras fallecer su esposa y viéndose sin hijos decidió abrazar la vida monacal, junto con sus hermanas Visteverga, Urraca y Odrocia. Para ello mandó edificar una iglesia dedicada a San Salvador y a Santa María Virgen en el lugar de "Calambre" (Cambre), y depositó la carta de fundación en SAN SALVADOR DE OVIEDO. De este modo en sus comienzos fue un monasterio dúplice. El territorio con que lo dotó comprendía un amplio coto con numerosos vasallos, así como la jurisdicción civil y militar que ellos ejercían antes. Entre las muchas haciendas concedidas al convento estaban la propia villa de Cambre, ELVIÑA y la iglesia de Santiago de "Cidriales" (Sigrás).




En opinión de Yepes, Cambre debía ser un monasterio familiar, "porque hallo que Aloito I era religioso y después fue abad Nuño, que era sobrino suyo, y éste, a la hora de su muerte, entregó el monasterio, la hacienda y las escrituras a Gutiérrez y Aloito, sus hermanos". El 16 de agosto del año 932, estos dos monjes donaron todas las pertenencias del cenobio a Adulfo, abad de San Paio de Antealtares, y éste le otorgó el régimen de abadía dependiente durante un tiempo, hasta que pasó a figurar como priorato hasta finales del S XV.



El hecho más importante de estos siguientes siglos es la construcción de la iglesia bajo el patrocinio de la poderosa familia de Traba sobre el primitivo edificio. Con la reforma de los monasterios benedictinos realizada a fines del siglo XV, en 1489 el monasterio de Antealtares y con él Santa María de Cambre, quedaron unidos a San Martiño Pinario, aunque la vida del de Cambre siguió ajustada a las normas de San Benito de Valladolid. En 1589, el terrible corsario inglés Drake, sitia A Coruña y no consigue tomarla, pero asola los alrededores entre los que se encuentra Cambre, cuya iglesia sufrió la demolición e incendio por parte de los ingleses. Con la invasión napoleónica de 1809, sufre nuevos destrozos. Y con estos avatares de destrucciones y reparaciones sucesivas, llega hasta nosotros como parroquia con un valor artístico innegable, siendo declarada Monumento Histórico Nacional el 3 de junio de 1931.



Las diferencias decorativas y estructurales que se aprecian en el edificio son consecuencia de haber sido levantado en distintas etapas. El motivo por el que se habría empezado a construir desde los pies del templo se debe a que hacia mediados del siglo XII la primitiva iglesia de Cambre, construida a finales del siglo IX, resultaba pequeña y anticuada, por lo que era necesario sustituirla por otra más acorde con sus necesidades y categoría. Mientras no estaba terminada se seguía oficiando en la antigua y las obras de la iglesia románica comenzaron, en contra de lo que suele ser habitual, por el extremo occidental, circunstancia que queda corroborada por el descubrimiento de los cimientos de un muro anterior, posiblemente el de la cabecera de un templo asturiano, durante el transcurso de unas excavaciones efectuadas entre 1916 y 1918. Según Vila da Vila, esta iglesia altomedieval habría seguido funcionando hasta que las naves de la nueva estuviesen terminadas, momento en el que habría sido demolida.



La primera se desarrolló bajo el patronazgo de doña Sancha González y de su hijo don Gonzalo Fernández hacia mediados del siglo XII. Las obras comenzaron desde los pies de la iglesia construyendo los tres primeros tramos de las naves y cubriéndolas con una armadura de madera con techumbre a dos aguas; en esta campaña la influencia ejercida por la catedral de Santiago se manifiesta en los CAPITELES del interior, que toman modelos figurados y fitomorfos.


Entre las cestas adornadas durante la primera campaña destacan tres capiteles que se cubren con motivos zoomórficos, que se repiten con mayor o menor variación en los detalles en el arco triunfal central de SAN SALVADOR DE BERGONDO; el tema que se desarrolla es la lucha de animales: en el centro de dos de ellos se representan sendos cuadrúpedos que apoyan las garras en el collarino y se atacan con las fauces abiertas y las garras en alto, mientras otros -situados en los laterales-, les acometen mordiendo sus largas colas. 



En uno de estos capiteles las figuras tienen melenas, lo que indica claramente que se trata de leones.


Otro escenifica una pelea en la que los cuadrúpedos de los extremos se enzarzan por parejas, que se dan la espalda pero vuelven las cabezas, compartiendo misma lengua y cola. Entre ellos, tanto en el centro de la cesta como en los vértices, aparecen figuras antropomorfas desnudas. Ambas escenas se encuentran también en la girola y el transepto de la CATEDRAL COMPOSTELANA, de donde procede este modelo.



Otro modelo similar es aquel en que la parte inferior de la pieza se adorna con un entrelazo y en el centro se encuentra una cabeza que parece de león, con ojos grandes y boca entreabierta para mostrar sus afilados dientes; en el vértice se sitúan dos hojas rematadas en grandes volutas y sobre ellas sobresalen los caulículos.


El segundo paso fue demoler la iglesia del siglo IX, que se destruyó hacia 1182, momento en el que Urraca González recibe el priorato de Cambre. Entonces comenzaría a trazarse la cabecera con una GIROLA o DEAMBULATORIO (siguiendo un nuevo concepto arquitectónico que se había iniciado hacia 1170 a partir de la cripta de la catedral compostelana y de Carboeiro), lo que hace de este templo un caso excepcional a nivel gallego, ya que sólo se repite en la CATEDRAL DE SANTIAGO, SANTA MARÍA DE OSEIRA, y SAN LOURENZO DE CARBOEIRO.




La tendencia a rodear la girola con capillas soldadas –cinco en este caso-, pero dejando aún pequeños paños de muro con vanos, es un recurso protogótico. 






El responsable de este giro en el planteamiento pudiera haber sido un tal Rudericus, si al arquitecto se refiere la inscripción situada sobre el fuste de la jamba derecha del absidiolo central.




En uno de los pilares pareados que cercan la capilla mayor aparece una inscripción que se interpreta como PETRUS EAN DEI MILES. Esta leyenda podría referirse a un caballero cruzado o templario, puesto que se titulaban "soldados de Dios". Uno de los hijos de doña Urraca González se llamaba Pedreáns, que pudiera ser al que menciona la inscripción y reforzaría la relación de esta dama con la construcción de la cabecera de la iglesia.


Se podría admitir que fue la necesidad de las procesiones que eran muy frecuentes en los cluniacenses (Cambre y Carboeiro) y menos en los cistercienses (Oseira), la que motivó su construcción. Posteriormente se hicieron los Claustros Procesionales.




Lo que impacta enormemente al contemplar el exterior de este templo es la grandeza de su maravillosa cabecera. Sus cinco absidiolos componen un conjunto elegante y armonioso. Todas las ventanas son abocinadas y las cornisas están sostenidas por canecillos de proa, rollo o doble nacela.



En la tercera campaña, la tarea más difícil era tener que cerrar la iglesia considerando los distintos planteamientos seguidos en los primeros tramos del cuerpo de las naves y en lo que se había construido de la cabecera, la corona absidal. La solución adoptada consistió en construir un transepto y el cuarto tramo de las naves. 


En uno de los salmeres de los arcos del cuarto tramo puede leerse en letra monacal MICAHEL PETRI ME FECIT, que quizá alude al arquitecto que terminó la obra y al que erróneamente se la ha atribuido en ocasiones la realización de toda la iglesia.



En esta misma campaña se acabarían de colocar los soportes de la girola, especialmente los capiteles, y la capilla mayor, así como los pilares que flanquean el crucero; los autores de estas obras podrían ser foráneos y conocedores del románico de otras zonas de España e incluso de Francia. 


Los trabajos terminarían con el abovedamiento del deambulatorio y la capilla mayor, con las cubiertas.


Por último se decoraron las portadas, tarea que se debía realizar en 1199, cuando Urraca Fernández hace una manda para que puedan terminarse las obras de la iglesia. La escultura de la portada occidental de Cambre indica que los maestros que trabajaron en ella manejaban modelos ajenos a los habituales en las iglesias gallegas -labrys, tallos ondulados cubiertos de hojas dentadas, palmetas de acanto-, pero que se localizan fácilmente en iglesias de Palencia, Burgos e incluso Santander, fechadas en el último cuarto del siglo XII. Junto a estos motivos se utilizan otros muy frecuentes en obras gallegas de fines del siglo XII -medias cañas decoradas con flores y pomas-. Por lo tanto, su cronología no sería anterior a 1180, sino que se aproximaría a 1200.



Por el exterior de la iglesia de Santa María de Cambre no se aprecian con igual claridad las tres etapas constructivas por la menor presencia de elementos decorativos y las modificaciones realizadas durante el siglo XIX. Merece especial mención la fachada y portada occidental; así como la cabecera.


La FACHADA situada al oeste, está ejecutada con un canon muy extendido en Galicia. Presenta tres calles separadas por dos contrafuertes centrales que a la vez contrarrestan el empuje de los arcos formeros. Empotrada entre el contrafuerte del lado sur y el muro se halla una torrecilla cilíndrica que contiene la escalera de caracol que sube hasta la espadaña. Algo que sorprendió a Vila da Vila (iglesia minuciosamente estudiada como tema de su memoria de licenciatura y en sucesivos trabajos publicados en la década de 1980), es la existencia de las dos columnas adosadas a los contrafuertes, concluyendo que “constituyen un fenómeno insólito en el románico gallego”.





Sobre la portada se construyó un TEJAROZ sostenido por seis canecillos en los que aparecen dos cuadrúpedos tumbados que vuelven la cabeza, un hombre con libro, un músico tocando una fídula con el arco, una cabeza de bóvido, otra de un animal inidentificable a causa del deterioro y el último en proa.



En el segundo cuerpo de la fachada se abre un gran ROSETÓN cuya tracería tiene en el centro un círculo orlado por un festón de arquitos de herradura con una pequeña flor dentro de cada uno; alrededor se abren ocho más, dispuestos en forma radial, entre los que se desarrolla una decoración geométrica. El óculo está decorado por el exterior con otro festón de arquitos de herradura de influjo mateano, rodeados por motivos geométricos casi inapreciables y con baquetillas en el intradós. Por último, está enmarcado por otro círculo adornado con un relieve de hojas muy estilizadas.


La PORTADA está formada por dos arquivoltas. 



La exterior está decorada con figuras de variados animales. 




En la clave aparece un personaje flanqueado por leones; tiene el cabello y la barba larga, viste túnica y manto sujeto en el cuello, y su cabeza se cubre con un gorro, como el que usan los judíos; está sentado con las piernas cruzadas y con las manos sujeta el libro que tiene sobre sus rodillas. Se trata de Daniel entre los leones, y resulta ser muy original la colocación de la figura de un profeta en la clave de una arquivolta, de hecho en Galicia es un caso único.


Los capiteles de la rosca menor presentan una decoración figurada que ha sufrido un importante deterioro, sin embargo, todavía permiten distinguir algunos detalles: en el de la izquierda se ve una figura alada de pie, con túnica larga, que sostiene con su brazo izquierdo un escudo mientras con la derecha clava una lanza en las fauces del monstruo que le acomete. Se trata de San Miguel luchando con la bestia apocalíptica. En la cara menor del capitel aparece un grifo rampante de pico curvo que es atacado por un gran pájaro; en este caso, el animal fantástico podría tener un significado apotropaico, como guardián de un recinto sagrado. (En la mitología clásica, los grifos eran seres fabulosos consagrados a Apolo, cuyos tesoros vigilaban. También se asociaban a Dionisos, al que guardaban la crátera de vino. Se representan con la parte delantera de ave, pico de águila, amplias alas y cuerpo de león. En el arte cristiano es un animal ambivalente: puede ser el emblema de la sabiduría y la fuerza de Cristo y de su doble naturaleza y realeza, o bien ser representación de Satán) BESTIARIO MEDIEVAL (1986), pp. 78-84.



En el capitel de la derecha se representa una "Psicostasis", o peso de las almas, escena enmarcada dentro del ciclo del Juicio Final que apenas cuenta con ejemplos románicos dentro de Galicia. En Cambre se encuentra el arcángel San Miguel con las alas extendidas, vestido con manto y túnica, sosteniendo en sus manos una balanza que se inclina hacia él. Enfrente aparece un demonio en forma de figura monstruosa con cabellera y barba erizadas, cuerpo desnudo cubierto de guedejas y con patas de ave. En un lateral de la cesta un grifo rampante muerde un vástago estriado y toda la escena tiene como fondo un entramado vegetal “en el que se enreda algún objeto o ser inidentificables (podrían haberse figurado las almas a punto de ser pesadas)”. Una representación similar se encuentra en el exterior de la capilla mayor de SANTA MARÍA DE SAR.



En el centro se encuentra un TÍMPANO que de nuevo sorprende por su originalidad y lo inusual de sus elementos iconográficos. En él se representa a un "Agnus Dei" llevando la cruz, como se ha visto en otras iglesias, como SANTIAGO DE A CORUÑA, SANTA MARÍA DE DOROÑA, SANTIAGO DO BURGO, etc. Está enmarcado por un clípeo avenerado y llevado en gloria por dos ángeles cuyos rasgos faciales y vestidos son similares a los del San Miguel del capitel derecho de esta portada.


Cada una de las MOCHETAS que sostienen el de Cambre está decorada con la figura de un ángel lampiño y de melena lisa cuyas alas apenas asoman sobre sus hombros. Ambos están nimbados y visten largas túnicas de pliegues amplios, pesados y de líneas suaves, bajo las que asoman los pies descalzos. El de la izquierda muestra sobre el pecho un gran libro abierto hacia el espectador, mientras el otro porta una cartela. Representan al Nuevo y el Antiguo Testamento, ya que el libro es atributo de los Apóstoles y el rollo de los profetas. Esta dualidad es frecuente en modestas portadas y se encuentran en SAN SALVADOR DE CAMANZO, SANTIAGO DE A CORUÑA, SAN PEDRO DE ANSEMIL, CARBOEIRO, y otros.



La PUERTA MERIDIONAL, que daba paso al claustro, fue reedificada en 1908, según la inscripción de su tímpano. Las piezas románicas de esta puerta son las mochetas, que muestran dos cabezas monstruosas, a medio camino entre un león y un lobo, con grandes fauces, hocico redondeado, orejas puntiagudas, pelo en guedejas y ojos abultados de iris excavado. Ambas figuras engullen a pequeños personajes, y por su estilo podrían relacionarse con las mochetas de la portada occidental, y con otras de iglesias de fines del siglo XII, como SAN XOÁN DE PORTOMARÍN.


En relación con esta puerta, bajo el altar nos topamos con el que podría ser el viejo tímpano de la puerta que daba al claustro, según el párroco. Se encontró durante unas excavaciones en 1916, de lo que se deduce que había sido, reutilizado como simple material de construcción en alguna de las reformas que sufrió la iglesia (breve nota del hallazgo en Castiñeiras González, "La reutilización de piezas romanas y medievales en Galicia", Brigantium, 1989-90, vol. VI).




Se trata de una pieza notabilísima por dos razones. Nos aclara el origen del tema iconográfico del Agnus Dei, que se creía judío: en ella se representa el sacrificio pagano de un cordero según el antiguo rito romano, ya que uno de los dos oficiantes sostiene el largo cuchillo propio de esta ceremonia. El animal no sujeta entre sus patas ninguna cruz, como viene siendo habitual en la iconografía posterior, únicamente lleva sobre su lomo la cinta (dorsuale) con que los romanos adornaban a los animales que eran conducidos al sacrificio. 


En el extremo superior izquierdo se ha esculpido el altar, donde se inmolaría la víctima del sacrificio. Es el altar que nos describe Sastre de Diego, una mesa de piedra sostenida por dos aras romanas. Por lo que esta miniatura de altar resuelve definitivamente, si es que cabía alguna duda, el problema del origen del altar cristiano. Así el altar cristiano. Según Sastre de Diego, "se viene considerando el tipo de altar que bien reutiliza, bien imita un ara romana pagana, como una de las formas más antiguas de altar cristiano", esto se debería a un "intento por parte del cristianismo de ir asumiendo cada rincón de la religiosidad pagana, sin más remedio que asimilar y superponerse en muchas ocasiones a los vestigios de paganismo. Es aquí donde parece cobrar sentido la reutilización de las antiguas aras paganas y su conversión intencionada en altares cristianos" (El altar hispano en el siglo VII).



Puede concluirse que es un tímpano de transición entre lo pagano y lo cristiano, una transición incipiente en la que hay más de lo primero que de lo segundo. Es posible que por eso, tras su descubrimiento a principios del s. XX, se haya puesto bajo el altar con las figuras boca a bajo, en un intento de dañar la memoria del antiguo culto pagano, circunstancia que también llamó la atención del actual párroco (damnatio memoriae, v. p. ej. Sastre pg. 324).



Un apartado especial lo requiere la mal llamada "HIDRIA DE CANÁ", que la tradición dice que es una de las que contenían el agua que Cristo convirtió en vino en las bodas de Caná.


Es un recipiente de piedra caliza de casi un metro de altura, sin contar la base moderna en la que se asienta, que en su día tuvo dos asas de las que apenas quedan huellas. Por su decoración, en la copa se distinguen dos zonas bien distintas separadas por una  línea: en la inferior se decora con un tallo ondulante de cuyas curvas surgen zarcillos de los que a su vez brotan pequeñas flores. En la zona superior aparecen seis grandes rosáceas de unos veinte centímetros de diámetro, separadas por intervalos regulares de once centímetros, y junto al borde de cada flor se alternan oquedades grandes y pequeñas festoneando los lóbulos.



"(...) hay con ella entre los naturales del contorno tal devoción que para sus enfermedades procuran raer polvos de la misma hidria, los cuales beben y se experimentan sucesos favorables, mejoría en la salud; por eso la hidria está mellada en algunas partes por la prisa que ha habido en llevar los polvos." YEPES (1960), T. II, pp. 308-309. Parecido ritual se realizaba en el sepulcro de San Torcuato, situado en el interior del hermoso templo de SANTA COMBA DE BANDE.



Otra cuestión es la referente al origen y procedencia de esta pieza; si atendemos a la inscripción que todavía reza en su borde “IDRIE IhlM”, se podría concluir que procede de Jerusalén, de donde es posible que hubiera sido traída antes de 1187 por algún caballero de la bailía de SANTA MARÍA DEL TEMPLE, acaso Pedreáns, el hijo de doña Urraca González. La cronología de esta pieza habría que ponerla en relación con un taller escultórico especializado en mobiliario litúrgico que trabajó en el área ocupada por la orden del Temple en Jerusalén entre 1165 y 1187, con lo que la cronología de la Hidria estaría entre esas dos fechas.


A la derecha de la entrada de la iglesia está situada la pila utilizada aún hoy en día para el rito del bautismo, que curiosamente no es mencionada por ningún autor de los que estudiaron la iglesia de Santa María de Cambre hasta Margarita Vila da Vila (1999, pp. 98-99). La pila, que tiene forma de copa, está situada sobre una base decorada con una moldura sogueada. El vaso está decorado en su parte externa con bandas verticales y una cruz inscrita en un círculo, diseño que responde al de otras conservadas en Galicia datadas en los siglos XII y XIII, como las de Fornelos de Montes y Santa Mariña de Pescoso, ambas localizadas en la provincia de Pontevedra (CARRILO LISTA 2005, p. 696); por ello, la de Cambre podría ser fechada en esta época.



Podemos ver dos capiteles que sirven de pie a pilas de agua bendita situadas a la entrada de la iglesia. Ambos están decorados con motivos vegetales: mientras que el del lado sur de la nave central muestra hojas nervadas pegadas a la cesta, como el que soporta el extremo izquierdo de la arquivolta exterior de la fachada occidental;...


... el del lado norte, con dos órdenes de hojas alargadas, decoradas con bolas y estrías, recuerda a algunos situados en las capillas absidiales. Esta similitud estilística nos permite datarlos en la época de la última campaña constructiva, a finales del siglo XII (CARRILLO LISTA 2005, p. 694), si bien es difícil determinar el lugar donde estuvieron situados originalmente.


Uno ostenta una inscripción con el año 1194 y no responde ni en desbastado ni en decoración a ninguno de los que se conservan en la iglesia. Tiene una moldura anular a modo de collarino, una cesta casi cilíndrica en la que está escrita esa fecha según la era hispánica y un remate muy deteriorado, con dos bandas de arquitos bastante desgastados. Se desconoce cuál era su ubicación original.


Se conserva también un relieve de la VIRGEN CON EL NIÑO, aunque hay quien ha pensado que se pudiera tratar de una representación de Santa Ana con la Virgen Niña. María aparece sentada, con aspecto de matrona; el Niño, colocado sobre su pierna izquierda, bendice con la mano derecha mientras con la otra sujeta un libro, del que sólo vemos el lomo. El relieve resulta muy tosco y desproporcionado, y podría ser del último tercio del XII. Algunos afirman, que la pieza es un ara romana reutilizada en la que se garbó el bajorrelieve.


 Debemos escrudiñar el interior de este impresionante templo con mucho detenimiento y atención, para no perdernos ninguno de sus interesantes detalles que se nos irán desvelando. Como esta inscripción situada en el fuste del primer pilar de la derecha, según se accede a la iglesia.



O esta otra, grabada en el borde de la piedra que sirve de dintel a una moderna ventana del muro sur de la nave.


Además de esta curiosa pieza, que a pesar de la importancia que muestra, no ocupa un lugar destacado para su contemplación.


En Cambre se cuenta que desde el altar de la iglesia de Santa María se inicia un lóbrego e inquietante pasadizo que lleva directamente al cercano castro: esta era la magnífica vía de escape para los monjes benedictinos en caso de peligro.



INFORMACIÓN: 981 675 157 Horarios de Misa Invierno: Laborables 19:00  Festivos 10:00 12:30 19:00 Verano: Laborables 20:00 Festivos 10:00 12:30 20:00
Horario de Visita de Martes a Domingo de 9.30h a 21.30h, aunque puede sufrir modificaciones por celebraciones litúrgicas.


INFORMACIÓN RECOGIDA DE LOS SIGUIENTES ENLACES


 ARTE ROMÁNICO EN EL GOLFO ÁRTABRO Y EL ORIENTE CORUÑÉS (pdf)


VISITA OTROS SORPRENDENTES LUGARES DEL AYUNTAMIENTO DE CAMBRE EN ESTE ENLACE, CON UN MAPA PARA LLEGAR A CADA UNO DE ELLOS.

No hay comentarios:

Publicar un comentario