SANTA MARIÑA DE GOMARIZ, LEIRO

La Iglesia de Santa Mariña de Gomariz, erigida en un privilegiado enclave desde el que se domina buena parte del valle del río Avía, es un interesante edificio citado documentalmente ya en la temprana fecha de 1138 y del que se ha llegado a especular sobre un posible origen templario. 
La parroquia actual, filial del desaparecido priorato de TOXOSOUTOS, responde al reiterativo modelo rural de una sola nave canónicamente orientada, que desemboca en una cabecera cuadrangular, hoy algo desfigurada por la adición de un cuerpo tardío a su costado meridional.



En el muro del testero abre una desproporcionada ventana de una arquivolta con chambrana ajedrezada que descansa sobre dos columnillas rematadas por capiteles y cimacios vegetales.



Está coronado por una CRUZ ANTEFIJA de brazos iguales, decorada con un círculo y lazos calados y apoyada sobre un cordero recostado al que le falta la cabeza.


La fachada de los pies, sin duda la más interesante, se eleva flanqueada por dos robustos contrafuertes en dos cuerpos coronados por una graciosa espadaña de piñón triangular, con remate de CRUZ PATADA con extremos flordelisados que en su centro exhibe un círculo calado. 



Bajo esta, una cabeza que representa a un anciano con gran bigote.


En el registro alto, en lugar de un óculo o rosetón como suele ser más habitual, fue habilitado un funcional ventanal de medio punto que ilumina toda la nave.
 

La portada de ingreso, protegida por un tejaroz sostenido por estilizados canecillos, despliega dos arquivoltas de marcado peralte...






... apeadas sobre esbeltas columnas de fustes entorchados coronados por capiteles zoomórficos y vegetales de tosca labra.





En el muro meridional, solo la cornisa y un acceso a la nave, hoy tapiado, van a romper la sobriedad de este templo.




Los CANECILLOS recogen en este lado toda una serie de motivos, vegetales y geométricos la mayoría, pero donde destacan un ave rapaz devorando a su presa, una cabeza de carnero, otra de felino, otra de bóvido y dos que albergan sendos personajes.





En una bancada que se encuentra adosada a la cara exterior de esta fachada sur, cerca de su reformada puerta lateral, podemos observar un “ALQUERQUE de nueve” que presenta el diseño habitual y más común de este modelo de tablero de juego. Las medidas de sus figuras cuadrangulares son: 24 X 18 centímetros, la más externa; 15 X 10 centímetros la intermedia; y finalmente, la central o más interna, 10 X 5 centímetros. A destacar son los profundos surcos que presenta, aun poseyendo una superficie con pátina antigua pero muy erosionada. En la CATEDRAL DE OURENSE ya tuvimos ocasión de contemplar este tipo de juego medieval.



También se conserva, anejo a la iglesia de Gomariz, un misterioso inmueble en cuyos muros, pese a las mutilaciones sufridas, se encuentra decorado con canecillos laterales, como las iglesias medievales. Esta construcción, a buen seguro vinculada a la iglesia y que aportaría más pistas sobre su pasado, ha sido referida como una enorme BODEGA MEDIEVAL, una estructura rectangular de gran tamaño que se usaba fundamentalmente para la producción de vino. Este edificio románico civil muy escaso en Galicia, fue granja del Císter y su estado de conservación todavía es aceptable.


Coordenadas: 42°22′45.61″N 08°07′01.39″W

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CASTELO DA ROCHA FORTE, SANTIAGO DE COMPOSTELA

La Fortaleza de Rocha Forte se sitúa en la parroquia de Conxo, perteneciente al municipio de Santiago de Compostela, en el lugar conocido como la Rocha Vella. El yacimiento arqueológico está catalogado como Bien de Interés Cultural y con una adscripción cronológica de ocupación definida entre el siglo XIII y el XV. El castillo fue residencia arzobispal, refugio en tiempos de guerra, punto de control comercial y bastión militar.


La primera referencia a la fortificación de Rocha es del año 1253. Creada por el arzobispo de Santiago, Don Juan Árias nombrado en 1238. En 1317 llega al arzobispado de Santiago el dominico Berenguel de Landoira. Eran momentos complicados en los que el pueblo de Santiago intentaban escapar del control feudal de la Iglesia y convertirse en ciudad de realengo, por lo que el nuevo prelado no fue bien recibido. Su respuesta al mandato papal fue el inicio de una revuelta urbana que le impidió entrar en la ciudad, viéndose obligado a refugiarse un tiempo en las torres arzobispales de Pontevedra (Catoira, SAN SADURNIÑO y A LANZADA) y posteriormente al castillo de Rocha Forte, más cercano a la ciudad. 


TORRE DE SAN SADURNIÑO
TORRE DE A LANZADA
TORRE DO OESTE. CATOIRA.
Así,en noviembre de 1318, la fortaleza se convierte en la residencia principal del dignatario y también en el centro de las operaciones militares contra los sublevados.



Después de meses de enfrentamientos, una embajada de burgueses en representación del concejo de Santiago acude a la Rocha para negociar. Los soldados del arzobispo, atrancan el castillo y asesinan a los representantes de la ciudad. Era el 16 de septiembre del año 1320 y quedo inmortalizado como el “DÍA DE LA IRA”Once representantes compostelanos caen muertos acuchillados en el patio del Castillo, entre ellos, el propio Suárez de Deza, al que el prelado designaba como "Satélite de Satanás" el conde era un noble gallego de la familia de los Churruchaos, asestada en las terras do Deza.





Existe una gesta muy significativa de este linaje en Compostela. La LEYENDA DE LOS CHURRUCHAOS que habitaron en el castillo cuando se reconvierte en fuerte; y explica:

"Hace mucho tiempo hubo un capitán que tenía una hija muy hermosa y deseada por muchos hombres. El capitán tuvo que partir a guerrear a África, ocasión que aprovecha el arzobispo compostelano para raptarla, encerrándola en el Castillo de la Rocha Forte. En esta fortaleza habitaban los Churruchaos, una banda de asesinos y ladrones que asaltaban y robaban en toda la región protegidos por el arzobispo. Tras tener conocimiento de todo esto, el capitán regresa a Santiago el día de la fiesta del Corpus Christi, durante la celebración de la tradicional procesión por la ciudad; al llegar a la Rúa de la Balconada el capitán en su caballo, y con la armadura puesta, arremete contra el arzobispo con su espada dándole muerte allí mismo", hechos que recoge una copla popular:

"Preto da rúa do Villar,
na rúa da Balconada, mataron al arcebispo
por celos de una madama".


La tradición dice que, tras el crimen, la calle fue purificada con sal y cerrada para siempre. A continuación se dirigió cara el Castillo de la Rocha, lo cercó y lo derrotó, dejando en él a todos los churruchaos muertos entre las ruinas del castillo.


Complemento de esta leyenda es el dicho de que "en este lugar se ve a veces, una gallina con pollitos de oro, llamada gallina de los churruchaos y que sólo se deja ver por un momento y nunca se le vuelve a aparecer a la misma persona".​

La tradición cita sobre esta carnicería, que la cabeza de Alonso Suárez de Deza rueda sobre el patio del castillo.




“estando na Rocha mato a Alonso Suarez de Deza que era al tiempo el mayor infanzon de Galicia. Y mato con el a Juan Varela de Nendos, y a Pedro Fernandez de Andrade y a Fernan Perez, su hermano y a Fernan Perez de Varcia y a Lorenzo Rodriguez de Barcia, y a Martin Rodriguez de Tudela y a Lope Sanchez de Boando y a otros hijosdalgo” (Aponte, 1986:131).


El 27 de septiembre se firmó la paz entre las partes en el atrio de la Iglesia de Santa Susana (lugar donde se reunía tradicionalmente el ayuntamiento de Santiago) y así el nuncio recuperó el control de la ciudad. A continuación procedió a la fortificación de la CATEDRAL, incluyendo la famosa TORRE DE LA BERENGUELA.




En el siglo XV, la Rocha se había convertido en un edificio odiado y temido por los paisanos de la zona. Tras la muerte de Berenguel de Landoira, la ciudad de Santiago permanecerá durante varias décadas bajo el poder del arzobispo Martiño Fernández, El arzobispo fallecerá víctima de la peste durante otra de las campañas militares en las que apoyó al rey, el asedio de Algeciras en 1343. Durante las décadas de 1450 y 1460, los soldados del arzobispo, D. Rodrigo de Luna agrupados en el destacamento de la Rocha robaban el ganado, secuestran labradores y violan a las mujeres.



En Compostela, el conflicto entre la burguesía y el mandato arzobispal sigue siendo tangible. Pocos años más tarde, varios abades y priores de los monasterios de la diócesis del arzobispo Gómez Manrique se reunirán con este en el castillo, pidiendo apoyo para recuperar propiedades y rentas que les fueran arrebatadas. 




En el año 1467 se destruye definitivamente con ocasión de la GRAN REVUELTA IRMANDIÑA, iniciada en el año 1466.





Algunos de los protagonistas en Santiago fueron Alonso II de Fonseca, que en 1469 venció a los sublevados en la Batalla de la Almáciga, con la ayuda de Pedro Madruga, recuperando definitivamente el control sobre el señorío y la ciudad, aunque estuvo un tiempo cautivo en el CASTILLO DE VIMIANZO por Bernal Yáñez de Moscoso, que murió de un disparo de saeta cuando sitiaba la CATEDRAL de Santiago de Compostela.


Fue una de las primeras fortalezas en ser derribada por los Irmandiños durante la Segunda Guerra y, al contrario de otras muchas, nunca fue reconstruida.




Rocha Forte es un tipo de fortaleza conocida como castillo concéntrico, para el control del territorio. La reforma de Berenguel de Landoira en el s. XIV le dio al castillo la forma que se le reconoce hoy en día.
Presenta planta cuadrangular concéntrica de 3500 metros cuadrados, con nueve torres almenadas, cuatro torres circulares en las esquinas, y una cuadrada en cada uno de los cuatro lienzos que las une, que junto a la torre de homenaje hacen un total de nueve. 
Está edificado sobre un montículo de roca granítica, que sirvió de cantera para su construcción por los picapedreros.



La Torre de homenaje, almenada, de 4 pisos abovedados, estaba rematada por merlones. De ella solamente se conserva la base. Para ennoblecer los aposentos de esta residencia se utilizaron, bases de columnas, fustes decorados, celosías, capiteles y pináculos con decoración vegetal. La torre del homenaje era el núcleo del castillo y su pieza clave, tanto a nivel funcional como simbólico. Sabemos también, por escritos, que tenía las paredes exteriores encaladas y que valía no solo para combatir pestes y enfermedades por su condición desinfectante sino para aumentar el impacto visual de la edificación.





El recinto estaba protegido por tres murallas y poseía una capilla dedicada a Santa Eufemia.





                            Bancada de la torre del homenaje y proyectiles de catapulta

El conjunto se completaba con otras dependencias, un aljibe, un pozo, caballerizas, comedores y graneros.


Aún esta visible el sistema de canalizaciones y el sistema de evacuación de aguas, y se considera que tenía foso.




Durante el recorrido pudimos contemplar restos de los bolaños utilizados en los asedios al castillo.






En el interior del castillo, unas escaleras nos llevan a una pequeña estancia subterránea, abovedada pegada al lienzo sur de la muralla. Al fondo de ellas, encontramos un antiguo portón de arco de medio punto que, actualmente, está tapiado. En esta estancia, aún se conserva parte del paramento de las paredes. 




Cerca de la torre suroeste, encontramos también un pozo de forma rectangular y un sistema hidráulico de evacuación de aguas.



Tanto las torres, como las murallas, habrían tenido saeteras en las paredes y merlones en el remate superior, y por detrás de ellos pasaría el camino de la ronda.



Una posible representación, es la que aparece en el Tumbo B, cuaderno compuesto por 371 documentos de carácter legal y notarial sobre las propiedades de la CATEDRAL de Santiago de Compostela.


La liza o espacio vacío que queda entre estas dos murallas, fue utilizada como vertedero, de ahí que en ella se recogiese abundante material arqueológico.



También se conservan restos de un entramado de canalizaciones, fuera de la muralla, que servía para el desagüe de aguas residuales y de lluvia, para mantener la habitabilidad y la salubridad del interior de la fortaleza.





Así como un granero del que solo se tienen menciones de su existencia y arqueológicamente resulta difícil de distinguir por la sencillez de su arquitectura. Servía también para alimentar a los ocupantes y mantener las reservas necesarias para las épocas de conflicto.


 Es uno de los elementos menos conocidos del castillo: servía para guardar los pagos en especie de los siervos y los impuestos por el tránsito de mercancías a Compostela Por ello, era fundamental tanto por su función recaudatoria como para la supervivencia. Lo mismo ocurre con las cortes de los caballos, las dependencias para los soldados o el comedor.





La mayoría de las piezas encontradas se custodian en el MUSEO DE LAS PEREGRINACIONES de Santiago de Compostela.


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