MUSEO DEL YACIMIENTO ROMANO DE CAMBRE

La abundancia de restos de la Prehistoria en el ayuntamiento de Cambre indica el antiguo y temprano poblamiento de estos lugares. Los vestigios más importante y significativos de la prehistoria se circunscriben a la Edad de Hierro con la existencia de varios castros; además de los indicios de una inscultura rupestre (petroglifo) en el impresionante castro de Sigrás, que se adscribe crono-culturalmente a la Edad del Bronce Atlántico. Es lugar común considerar que una antigua vía romana unía Farum (A Coruña) con Brigantium (Betanzos), hecho que parece corroborarse en la actualidad debido al feliz descubrimiento de una estructura romana, seguramente perteneciente a una "villae", entre la iglesia románica de Santa María y el Castro de Cambre.

Maqueta de la Villae.

Desde el siglo II a.C., los romanos comienzan el proceso denominado “romanización” (que dura, aproximadamente, hasta el siglo IV de. C.,). Inician así la configuración de un nuevo territorio que se define por la implantación de lo romano. Se irá sustituyendo, en primer lugar, la cultura castreña y su modelo de hábitat (el castro) por la formación de un nuevo modelo en el que surgirán las primeras ciudades (Vicus Spacorum (Vigo) o Brigantia (A Coruña) p.e.,), una nueva ocupación del ámbito rural (el caso de las Villae), un nuevo aprovechamiento de las capacidades económicas (minería o factorías pesqueras) y un sistema viario de intercomunicación (las vías romanas), primero destinadas a la conquista y luego como eje vertebrador del territorio.

La excavación con las actuales técnicas de la arqueología ha permitido reconstruir detalles de la vida de los moradores romanos, así como de las construcciones originales, como esta Villa de explotación agropecuaria fechada en el Bajo Imperio, de la que se conservan los restos de los baños o termas privadas. Destaca el frigidarium, las letrinas y los restos de las pinturas murales.

Maqueta de la Villae.

Una Villae es un asentamiento rural compuesto de dos partes bien diferenciadas: la parte residencial (vivienda de los dueños) y la parte productiva (que en este caso se desconoce pero que estaría dedicada a actividades agropecuarias). La Villae se disponía sobre una serie de terrazas fluviales que caen hacia el río y se escalonaría por tanto en distintos niveles. Durante las excavaciones se documentaron varios de estos escalonamientos: en el más elevado, se documentaron restos de unas “pilae” (columnas de ladrillo cuadrangulares) que probablemente corresponden con un “caldarium” (parte caliente de las termas). A continuación habría un “tepidarium” (parte templada) y, en el último nivel, se encontró el “balneum” o “frigidarium” fruto de esta musealización.

frigidarium

El museo se divide en dos espacios: El primero contiene unos paneles explicativos y unas vitrinas con los restos encontrados (cerámicas de tierra silícea, restos pictóricos). En segundo espacio están los restos arqueológicos, acompañados de unas maquetas que reconstruyen a escala la villa.

Se trata de una construcción de doble cuerpo compuesto por el antedicho “balneum” (piscina o baño cubierto de agua fría) y las “letrinae” (letrinas) en buen estado de conservación. También hay indicios de una construcción muy deteriorada, muy próxima al balneum que probablemente podría ser una “natatio” (piscina al aire libre).

 Maqueta de las “letrinae” (letrinas).

El “BALNEUM” se configura como una sala rectangular cubierta con bóveda de cañón. Su sistema de cubierta sería a dos aguas con techo compuesto de “tegulae” e ímbrices (parte semicircular). De este modo se conforma un espacio de piscina cubierta a la que se accede por una serie de escalones muy bien trazados (construidos con más de seiscientos ladrillos) y recubiertos, como en el resto de la piscina, con un mortero especial impermeabilizante. Este mortero (“opus signinum”, mezcla de agua, cal, arena y teja machacada) se recubría con una capa de color blanco, con el fin de acentuar la escenografía marina de la bóveda. A partir de la altura que alcanzaba el agua, se decoraban las paredes con pinturas sobre estuco, configurando una serie de casetones con motivos geométricos.


BALNEUM

Las LETRINAS llegaron a nosotros en peor estado de conservación, aunque la reconstrucción es bastante segura en líneas generales. Lo importante de la ambientación de este espacio, es la manifestación de la evidencia del sentido que los romanos tenían sobre estos aspectos: lo que actualmente es un acto íntimo y privado, en el mundo romano era un acto comunal, lejos de los tabúes y del sentido del pudor de hoy en día. Las edificaciones se disponían en pendiente de forma gradual (caldarium, tepidarium, balneum o frigidarium y letrinas). Este hecho posibilitaba el transvase de agua desde el nivel más alto hasta las letrinas, de modo que facilitaba su limpieza. Debajo de cada fila de asientos hay un canal perfectamente definido que se limpiaría, bien con el agua de la propia piscina o baño cubierto, bien mediante la provisión de cubos.


 “letrinae” (letrinas)

Entre el canal de desagüe (construido totalmente con ladrillos) y el canal de desagüe final (también construido a base de ladrillos), aparece un pozo lleno de arena cuya función es similar a la de una arqueta de decantación para depurar las aguas fecales.

Desagüe

En el proceso de excavación, se encontraron en el interior del balneum diversos fragmentos de PINTURAS MURALES que permitieron la reconstrucción del sistema de cubierta abovedada de la edificación principal. Efectivamente, en el interior del baño de agua fría, se encontraron diversos restos de pinturas realizadas sobre estuco: el análisis de su ubicación y orden relativo entre ellos permitió reconstruir la secuencia del derrumbe del edificio original. Los motivos de “fauna marina” (pulpos, peces, vieiras...), realizados sobre fondo azul, así como su ligera curvatura superficial, permitieron deducir que la piscina estaba cubierta con una bóveda de cañón. Esta profusión de elementos en la bóveda generaba un efecto escenográfico lúdico a través del reflejo en el agua, de modo que la piscina pareciese un pequeño mar. Los “motivos geométricos” decoraban las paredes verticales: orlas vegetales, cenefas, puntos, e imitaciones de mármoles, dispuestos en franjas bien delimitadas de manera armónica y cuidada, hecho bien documentado en otras edificaciones del mismo tipo en todo el Imperio romano.

La Villae rústica de Cambre muestra, de manera general, el modo de vida de los romanos que se asentaron en el ámbito rural. Se debe subrayar la importancia del aprovechamiento del agua, tanto para la higiene personal como para el placer o como recurso lúdico. Todo esto nos habla de un mundo y de una sociedad donde la riqueza y la ostentación están asociadas a un modo de vida en el que predomina el lujo y el placer. Es aspecto lúdico, por último, está íntimamente unido con la forma de vida de los moradores de la villae encontrada y ahora conservada y musealizada en Cambre.


INFORMACIÓN: Horario: De martes a viernes de 11:00 a 14:00 y de 17:00 a 20:00. Sábados y domingos de 11:00 a 14:00. Contacto: 981 656 217.

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