En la primera xuntanza de 2020 decidimos volver sobre nuestros pasos, como quien regresa a un lugar donde fue feliz, y repetir estancia en los Alojamientos Lar de Arousa, en CATOIRA (enlace a nuestra publicación).
La huella de nuestra anterior experiencia (enlace a nuestra publicación) había quedado tan grabada en la memoria de todos, que no hubo dudas: esta vez alquilaríamos las dos viviendas para vivir la experiencia completa los cinco matrimonios.
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| Casa I |
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| Casa II |
Así, en la ya avanzada tarde de un viernes de febrero, nos fuimos reencontrando de nuevo en el hospedaje. El invierno gallego todavía hacía de las suyas, y el clima invitaba a lo esencial: prender la chimenea, acercar los asientos y dejar que el fuego marcara el ritmo de la conversación.
Alrededor de las llamas, entre chasquidos de leña y sombras danzando en
las paredes, fuimos desgranando historias, risas y confidencias, contándonos
cómo nos había tratado la vida desde aquella última xuntanza.
Afuera, la noche; dentro, el calor de la amistad y la certeza de estar,
una vez más, con la gente y en el lugar adecuado.
La cena puso su punto final entre risas y mesa compartida, dando paso a
la ya tradicional y animada foliada, donde los cantos de taberna tomaron
el relevo a las palabras. Allí, al calor de la noche y de la amistad, Ara y
Nito —nuestros cantareir@s más entregados— desplegaron todo su
repertorio, llenando la casa de voces y ese espíritu festivo tan nuestro, que
convierte cualquier encuentro en recuerdo imborrable.
A pesar de los cánticos de la noche, el sábado despertó en Catoira
vestido de un sol radiante, como un guiño cómplice del cielo y preludio de la
magnífica jornada que les teníamos preparada. Prometiendo caminos, descubrimientos y momentos de esos que se guardan
para siempre en la memoria del viajero.
Nos aguardaba CAMBADOS, y más
concretamente, las ruinas de la IGLESIA DE SANTA MARIÑA DE DOZO (enlaces a nuestras publicaciones), un
conjunto realmente bello y misterioso.
Allí, bajo arcos desnudos abiertos
al cielo y frente a tumbas cubiertas de musgo, pudimos desgranarles con calma
cada uno de sus secretos, explicando los detalles de lo que Álvaro Cunqueiro definió magistralmente como “el más melancólico camposanto del mundo”.
Visitar Santa Mariña de Dozo es siempre un acierto, casi una certeza. Este rincón mágico nos vuelve a cautivar una y otra vez, envolviéndonos con su historia contada en piedra y una belleza que no necesita ser completa para quedarse en la memoria.
La mañana avanzaba sin prisa y nosotros con ella, poniendo rumbo ahora al
BURGO MARINERO DE SAN TOMÉ DEL MAR (enlace a nuestra publicación),
preciosa y pintoresca villa de Cambados, donde les descubriremos una de las
imágenes más impactante y sorprendente de esta maravillosa costa gallega.
En la Isla de A Figueira (higuera), emergen los restos de una antigua fortaleza
que contaría con muralla; torre defensiva a uno de sus lados; y una capilla en
el centro. Es la inconfundible TORRE DE SAN SADURNIÑO (enlace a nuestra publicación), vigilante silenciosa de la Ría de
Arousa.
Contemplar su estampa invita inevitablemente a viajar en el tiempo:
imaginar el fuego avisador encendido en lo alto de la torre, alertando del
peligro; a las gentes del burgo, presurosas y temerosas, preparándose para la
defensa ante la amenaza que llegaba desde el mar. O quizá, en una escena más
íntima, al poeta-trovador gallego Paio Gómez Chariño, componiendo alguna de sus cantigas de amor
al abrigo de la chimenea, mientras afuera el viento y las olas seguían
escribiendo su propia historia.
La hora de la comida comenzaba a insinuarse, pero antes de poner rumbo a
la casa aún nos quedaba tiempo para una última parada. Así, nos dejamos llevar
hasta el mercadillo semanal de Cambados, donde, a esas horas, el colorido de
los puestos y el bullicio habitual comenzaban ya a apagarse, como una marea que
se retira lentamente.
Tras una buena pitanza y una sobremesa sin relojes, la tarde se
presentaba serena, sin prisas ni necesidad de grandes desplazamientos. Así que
optamos por dar un paseo tranquilo cerca de la casa, dejando que el camino
marcara el ritmo. No muy lejos de allí, en dirección a Catoira, nos encontramos
con el bonito CRUCEIRO DE ARAGUNDE, donado por Felipe Aragunde en el año 2001, como un discreto guardián de
piedra al borde del camino.
Desde el camino, en la falda del Monte das Pedras Miúdas, distinguimos
otro de los antiguos MOLINOS DE VIENTO DE CATOIRA (enlace a nuestra publicación). Son los únicos de Europa con cubierta
fija bidireccional y doble sistema de aspas, una ingeniosa solución que les
permite aprovechar la fuerza del viento venga de donde venga, como si supieran
dialogar con el aire desde hace siglos.
Nos acercamos a conocer los PETRÓGLIFOS DO OUTEIRO DE BARRAL, que por desgracia, ofrecían el mismo abandono que
el cartel que apenas los identificaba.
Un lugar cargado de memoria ancestral que hoy parece pedir un poco más de
cuidado y atención.
| Foto de MEGALITICIA |
Pasamos luego junto al CRUCEIRO DOS MIGUELIÑOS (enlace a nuestra publicación), un viejo conocido que ya habíamos visitado en la anterior xuntanza, y que volvió a salir a nuestro encuentro.
Y más pronto que tarde, nos topamos con el CRUCEIRO DE BARRAL, que además de mostrarnos en el fuste, una imagen de San Miguel venciendo al diablo, su historia nos descubre una simpática broma navideña de los lugareños.
En el anverso de la cruz contemplamos la figura de Cristo crucificado; y
en el reverso, la figura de la Virgen con el niño en brazos, completando así un conjunto cargado de
simbolismo, fe y pequeñas historias cotidianas.
Y así, casi sin darnos cuenta, saltando de cruceiro en cruceiro como quien
sigue migas de pan sagradas, llegamos al ÁREA RECREATIVA FONTE GAITIEIRA, donde nos esperaba otro CRUCEIRO monumental,
plantado con solemnidad sobre una roca, vigilando el discurrir del río como un
viejo guardián de piedra.
Este no es un cruceiro cualquiera. Su decoración se atreve a ir un paso más allá: en el fuste aparecen Adán y Eva, el árbol del Bien y del Mal y la serpiente, testigo silencioso de la primera gran tentación de la humanidad. Una escena esculpida que obliga a mirar despacio, a leer la piedra como quien hojea un libro antiguo. Porque estos cruceiros, tan gallegos y tan nuestros, a veces esconden historias universales que siguen latiendo siglos después.
Muy cerca, casi como si formara parte del mismo relato, se alza A
PONTE VELLA, un puente medieval de los siglos IX-X que aún parece recordar
el eco de los pasos del antiguo Camino Real de peregrinación a Compostela. Por
aquí pasaban caminantes, comerciantes y sueños rumbo al oeste, hasta alcanzar
las TORRES DO OESTE (enlace a
nuestra publicación), baluarte defensivo del Ulla y lugar donde, además de fe,
también se pagaba portazgo.
Mientras tanto, las aguas del río Catoira corren ligeras bajo el puente,
apuradas por llegar al canal que da vida a la única muela del MUIÑO DA PONTE,
otra joya de piedra que salpica este rincón tan verde como sereno.
Y allí, con ese paisaje bucólico jugando a favor y yo más suelto que un botón, mi chispa se desató sin pudor ni vergüenza. Entre camelias —unas celestinas con pétalos, testigos del complot— me marqué una declaración de amor tan exagerada y descarada que no dejó opción de réplica. Mónica, compañera de viajes, de caminos y de tentaciones varias, cayó rendida entre risas y miradas cómplices, “este tío no tiene remedio”. Total, que entre palabras bonitas, morro y un entorno bien abonado… recogí los frutos sin sudar la azada. Agricultura emocional de la buena. Ni el mejor plan maestro habría dado una cosecha tan gloriosa. Olé yo!
Desde un puente de madera, algunos de nuestros compañeros contemplaban, boquiabiertos
y sin palomitas, la extraordinaria jugada que me había marcado: un espectáculo ejecutado
con precisión quirúrgica. Yo saludando al público por dentro; ellos pensando: “… pero qué bien le sale”.
De vuelta en la casa, tocaba retarnos a una partida supuestamente amistosa al billar. Digo supuestamente porque, aunque empezó con brindis, risas y promesas de buen rollo, en cuanto rodaron las primeras bolas, la competitividad de alguno de los dos equipos se podía cortar con el taco.
Astucias secretas, piques absurdos y comentarios sarcásticos que solo salen cuando nadie quiere perder… pero todos decían que les daba igual. Spoiler: no les daba igual a nadie!
Y ahí, de nuevo, mi menda se marca otra jugada maestra… pero esta vez con
el taco de billar. Afinando la puntería como un francotirador inclino la
balanza para mi equipo y, ¡boom!, estalla la locura entre unos y la decepción
entre otros. Yo, orgulloso, sacando pecho, con sonrisa pícara, pensando: hoy he
sido todo un campeón… Recibo del grupo, el alabo del billarista que consigue su
merecido trofeo.
La mañana del domingo se presentó lluviosa, pero eso no nos detuvo: era
la oportunidad perfecta para visitar la iglesia parroquial de SANTA
BAIA DE OESTE (enlace a nuestra publicación), donde sabía que hay una
hermosa ESCULTURA FUNERARIA de su fundador.
Entre esas paredes se han oficiado incontables ceremonias: despedidas
finales a vecinos queridos, bautizos de recién nacidos, y enlaces matrimoniales
llenos de emoción. No faltan tampoco las celebraciones tradicionales en fechas
señaladas como la Pascua, el Corpus o la Navidad. Así, templos como el de Santa
Baia no son solo edificios: son testigos vivos de la historia de la parroquia y
de todo un pueblo, guardando recuerdos y tradiciones que siguen latiendo hoy.
Todavía nos dio tiempo para llevarlos a conocer el COMPLEJO
ARQUEOLÓGICO DE NEIXÓN (enlace a nuestra publicación). El recorrido
incluye un Centro de Interpretación y dos recintos castreños, todos ellos parte
de este fascinante complejo, situados en la pequeña península de Punta Neixón,
al fondo de la Ría de Arousa. Desde allí se disfruta de una magnífica
panorámica, que combina historia y paisaje, haciendo que cada rincón se sienta
como un viaje al pasado, con vistas que quitan el aliento.
Un broche de oro espectacular para una xuntanza inolvidable que nos ha dejado un gran poso en la memoria y en el corazón. Cada rincón visitado, cada anécdota vivida y cada risa compartida, han convertido este viaje en un verdadero recuerdo colectivo imposible de borrar, lleno de historias para contar… y de ganas de volver a repetirlo muy pronto.
TODA LA INFORMACIÓN INCLUIDA EN ESTA PUBLICACIÓN, HA SIDO RECOGIDA DE LOS SIGUIENTES ENLACES:
https://www.turismo.gal/recurso/-/detalle/190614000251/ponte-vella?langId=es_ES&tp=9&ctre=42
https://turismoriasbaixas.com/es/search/area-recreativa-fonte-gaiteira
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