Si Galicia es un canto verde, Cuntis es una de sus estrofas más dulces:
un rincón en las orillas del valle del río Gallo donde el agua brota curativa,
donde las piedras murmuran historias antiguas y donde la naturaleza y el
espíritu humano se entrelazan como raíces bajo la tierra.
Aquí, todo empieza —y casi todo gira— en torno al agua. No es casualidad que la VILLA TERMAL DE CUNTIS (entra en el enlace y descubre todo su encanto), sea heredera directa de la Aqua Calidae romana. Sumergirse en sus aguas termales es dejarse querer: el vapor acaricia la piel, el tiempo se afloja y el estrés se disuelve como la bruma de la mañana. Desde los romanos hasta hoy, este regalo de la tierra sigue sanando cuerpo y espíritu en un balneario que combina historia y modernidad.
Las burgas —la mística LUME DE DEUS y la de la Calle Real— brotan
como pequeños fuegos líquidos. Sus aguas, reconocidas por sus propiedades
terapéuticas, alivian dolencias respiratorias, reumas y afecciones de la piel.
Pero más allá de lo medicinal, tienen algo de rito antiguo: acercarse a ellas
es escuchar a la tierra hablar.
Pasear por la villa es recorrer un patrimonio tejido al calor del agua. La iglesia de Santa María dos Baños, el Hospitalillo o el Convento de San Bieito se suceden entre jardines, plazas y arboledas que escoltan el PASEO FLUVIAL DEL RÍO GALLO.
Allí, robles centenarios, fresnos y alisos conviven
con tulipíferos de Virginia, sauces llorones o robles americanos. Puentes de
madera unen ambas orillas y cerca de una docena de LAVADEROS fluviales
—auténticas joyas etnográficas— recuerdan una vida cotidiana hoy casi
desaparecida.
Muy cerca del centro, el Monte Maráns alberga el MONUMENTO AL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS (enlace a nuestra publicación), tallado en
piedra por el escultor Francisco Asorey. Subir por su escalera de piedra es
como ascender en un sueño hacia las nubes.
Y apenas un kilómetro del centro, emerge uno de los grandes tesoros arqueológicos del municipio: CASTRO DE CASTROLANDÍN (enlace a nuestra publicación). un poblado fortificado de la Edad del Hierro, que sobresale sobre todos los que cuenta el municipio (Castro Loureiro; Montesandeu; Castro Sebil; etc.).
Entre piedras gastadas por el tiempo, podrás imaginar la vida de sus habitantes de hace más de dos mil años: sus murallas, sus casas circulares y sus miradores al valle parecen hablar de una Galicia celta y guerrera.
Cada año, durante la noche de San Juan, la mágica FESTA DOS FACHOS
devuelve el fuego ritual a este lugar cargado de simbolismo.
El casco histórico cuenta incluso con un CENTRO DE INTERPRETACIÓN
que te ayuda a comprender cómo se vivía en aquel mundo de leyendas y brumas.
Desde aquí parten una bonita ruta circular de senderismo. La RUTA DE
LOS RÍOS Y DEL CASTRO sigue el curso del río da Patela y conduce a la CASCADA
DE HERVEDO, la FERVENZA
DAS CAMPAÍÑAS y los restos de una antigua FÁBRICA
DE LUZ. Catorce kilómetros de agua, bosque y memoria viva.
Cuntis es también territorio sagrado de ARTE RUPESTRE. Más de 25
conjuntos de petroglifos de la Edad del Bronce salpican el paisaje en los
pétreos dibujos de OUTEIRO DA RAN y FORNO DA TELLA; PRADO; DAS CAMPÁS; VALES II; A VEIGA ;MOREIRAS; CARTAS; —y recientes
hallazgos en PEDROSO y Sobreiras—.
Espirales, círculos y símbolos grabados en la roca narran, sin palabras, la
espiritualidad profunda de quienes habitaron estos montes. Al sur, más allá del
Umia, el conjunto arqueológico de Cequeril guarda petroglifos tan evocadores
como los de LAXE DOS HOMES; DOS CAMPIÑOS; DOS GATOS; DO GALIÑEIRO.
La fe aquí se expresa en piedra humilde y perseverante: iglesias,
capillas y monasterios como San Breixo de Arcos de Furcos, Santa María de
Troáns o la joya de SAN MIGUEL DE COUSELO, donde conviven restos
prerrománicos con trazos barrocos y sus muros parecen hablar de antiguos
monasterios ocultos en la bruma del monte Xesteiras.
Cuntis es tierra de pedreiros, maestros anónimos de la piedra. CRUCEIROS, viacrucis y cruces procesionales jalonan
caminos y cementerios. Destaca el cruceiro de Arcos de Furcos, y el viacrucis de Estacas.
Entre pazos y casonas señoriales —como el PAZO ABACIAL DE ESTACAS
o la CASA GRANDE DA EIRA— se esconden historias de linajes, pasadizos
secretos y libros fundamentales de la arqueología gallega.
Frente a estas nobles edificaciones se elevan los robustos HÓRREOS
de granito y madera, y los PALOMARES, pequeños castillos de la vida
campesina, como los de la CASA RECTORAL DE CUNTIS o el monumental hórreo
del PAZO ABACIAL DE ESTACAS, que cuenta con 7 claros y más de 17 metros
de largo, sin embargo, antaño, acaso poseyó el doble de su longitud.
Cuntis también cuenta con diversos MOLINOS que aún muelen al ritmo
del agua y otros que son espectadores mudos de una historia ya contada que
merecía ser recordada.
Todos estos elementos nos hablan de una sociedad que vivió en armonía con
la tierra y con sus ciclos.
La CARBALLEIRA CENTENARIA DE VILAMEÁN o la CARBALLEIRA DEL
CASAL invitan a la pausa. Robles, alcornoques y fuentes de agua fresca
crean refugios perfectos para el descanso y la fiesta.
Como vemos, Cuntis es mucho más que un destino termal; además es un
territorio con senderos que invitan a soñar y cascadas que cantan en voz alta.
Sigue el cauce del río Gallo hasta las márgenes donde la naturaleza se
abre como un libro vivo. Camina al compás del agua, deja que tus pasos aprendan
su ritmo, cruza viejos puentes y pasos secretos como MEIRA u
Outeiro Furado. Pronto el sendero te regala la cascada de Hervedo, donde el
agua cae mirando al bosque con ojos de plata. Tras saludar al Castro de
Castrolandín, vigía celta del valle, el camino continúa hacia las pozas y la
fervenza de As Campaíñas, un salto de agua escondido entre helechos, musgo y
silencios húmedos.
La RUTA DOS PETRÓGLIFOS parte del corazón de la villa. Cruza el puente del balneario, toma la
derecha y avanza hasta el Convento de San Bieito. Desde allí, el rural se
despliega con calma: primero el petroglifo de Outeiro do Moucho, luego los de
Outeiro de Vales y Forno da Tella, piedras que conservan la memoria grabada de
la Edad del Bronce. El regreso, suave y sereno, acompaña al río hasta
reencontrarte con Cuntis.
Otra opción es la PRG-123 PUENTE DEL RAMO, de diseño circular, dificultad media y con una longitud de
Para los más caminantes, la PR-G 20 CIRCULAR DE CUNTIS propone un viaje largo —25 o 26 kilómetros— por un territorio donde se
entrelazan paisaje, arqueología y cultura. Parte del centro del pueblo y se
despliega como un poema que se escribe con agua, bosques, colinas y vestigios
antiguos.
Y, desde hace poco, Cuntis también se asoma a la espiritualidad viajera
con la VÍA MARIANA, un itinerario
que une Braga con Muxía, pasando por Compostela. No es Camino de Santiago, sino
senda de santuarios: un camino de fe, naturaleza y patrimonio que cruza estas
tierras entre Milagros de Amil y Valga.
Más allá, en las tierras de Couselo, una planicie abierta en el monte
Xesteiras guarda uno de esos paisajes que se quedan grabados en la retina: el PARAJE
DE LAS TRES LAGOÍÑAS. Desde aquí, la mirada vuela sobre los valles de
Cuntis y Vela hasta alcanzar la desembocadura del río Ulla, dibujando un
horizonte de agua y montes. En julio, este escenario se llena de fuerza
ancestral con la tradicional RAPA DAS BESTAS DE COUSELO, cuando el
hombre y el caballo se encuentran en un ritual tan antiguo como la propia
tierra.
Hacia el sur, el río Umia marca el límite municipal y, ya en tierras de
Caldas, ensancha su cauce hasta formar el EMBALSE DE A BAXE, un remanso
sereno donde el agua parece tomarse un respiro.
El río Gallo entrega finalmente sus aguas al Umia en el POZO DO PEGO,
creando uno de los puntos más profundos del río, un abismo tranquilo nacido de
la confluencia. Siguiendo el curso del Umia, ya como frontera natural con
Moraña, aparece el enigmático POZO DO PENEDO, ligado a la
figura de María Antonia de Xesús, la conocida como Monxiña do Penedo, cuya
vida de retiro y devoción sigue envuelta en leyenda y recogimiento, hoy en
proceso de beatificación.
Y para cerrar el viaje como se cierran las buenas historias —con mesa
compartida y alegría—, no podemos dejar de asomarnos a las fiestas
tradicionales de Cuntis. Celebraciones que huelen a cocina de leña y suenan a
conversación larga: la Feira do Lacón con Grelos, donde el invierno se rinde al
sabor; la Feira do Queixo e da Nabiza, homenaje a los productos humildes y
sabrosos de la tierra; y la popular Feira do Dezaoito, punto de encuentro,
memoria viva y latido social del pueblo. Porque en Cuntis la fiesta no es solo
celebración: es identidad, es comunidad y es otra forma —quizá la más sabrosa—
de conocer el alma del lugar.
Con todo ello, partiremos de Cuntis sabiendo que no es solo un destino
que se visita con los ojos, sino un lugar que se siente con calma y se camina despacio. Un territorio que te
acompaña mucho después de partir, como un verso aprendido sin querer, como un
poema susurrado al oído y grabado para siempre en la memoria.
TODA LA INFORMACIÓN INCLUIDA EN ESTA PUBLICACIÓN, HA SIDO RECOGIDA DE LOS
SIGUIENTES ENLACES:
https://turismodecuntis.gal/es-es/lugares/patrimonio-natural
https://turismodecuntis.gal/es-es/lugares-lista
https://turismodecuntis.gal/es-es/lugares/patrimonio-eclesiastico
https://turismodecuntis.gal/es-es/lugares/patrimonio-etnografico
https://turismodecuntis.gal/es-es/lugares/senderismo
https://turismodecuntis.gal/es-es/lugares/prehistoria
https://www.guiarepsol.com/es/fichas/localidad/cuntis-2439/
https://www.queverengalicia.com/2014/03/que-ver-en-cuntis.html
https://turispain.es/cuntis-el-lugar-ideal-para-profundizar-en-la-etnografia-gallega/
https://www.xn--albario-9za.com/destino/cuntis
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