MONTERREI, donde la historia susurra entre viñedos y murallas.

En el corazón del valle fértil del Támega, donde la tierra se viste de verde y dorado bajo el sol gallego, se alza Monterrei, una atalaya que vigila la frontera, un gigante de piedra que descansa sobre una alfombra de viñedos. Aquí, cada piedra cuenta una historia y cada camino rural te invita a perderte… o encontrarte.

Visitar Monterrei es abrir un libro antiguo, con páginas de piedra, tinta de historia y hojas de viñedos. Es un lugar donde puedes caminar por murallas milenarias al amanecer, saborear un vino local al atardecer y dormir bajo estrellas que parecen más cerca que en cualquier otro lugar.

En la cima de una colina vigila orgullosa la FORTALEZA DE MONTERREI (enlace a nuestra publicación), testigo silencioso de siglos de batallas, linajes y leyendas. Esta fortaleza —considerada la mayor acrópolis de Galicia— no es solo un castillo de cuento: sus tres recintos amurallados, la Torre da Homenaje al cielo y la elegante Torre de las Damas hacen palpitar la historia en cada rincón.

Dentro de este recinto, se mezclan murallas defensivas con palacios renacentistas, patios de armas y rincones secretamente románticos. Además, aquí se imprimió el primer incunable gallego en 1494, ¡como si Monterrei fuera una imprenta de sueños!

Otro de los elementos sobresalientes que asoman al Patio de Armas es la IGLESIA DE SANTA MARÍA DE GRACIA (enlace a nuestra publicación), que nos recibe con el abrazo de su piedra gótica. La portada es un prodigio de orfebrería en granito, donde figuras celestiales parecen susurrar oraciones al caminante.


Y sin salir de uno de los recintos amurallados que cercan este conjunto, el ANTIGUO HOSPITAL DE PEREGRINOS (enlace a nuestra publicación) permanece como un humilde recordatorio de que esta tierra ha sido, por siglos, puerto de refugio para quienes buscan su destino siguiendo las flechas amarillas hacia Compostela.


Monterrei es también un “santuario de piedra”. Por sus parroquias se dispersan vestigios arqueológicos desde la época prerromana; iglesias, capillas y cruceiros que parecen custodiar la fe de generaciones; historias de linajes en palacios de otras épocas; casas de piedra tradicional que cuentan historias de familias y oficios; y antiguos lagares y bodegas excavadas en la tierra que laten todavía como el corazón profundo de una cultura vinícola milenaria.

Bajo la sombra de la fortaleza, el espíritu encuentra su refugio en templos que parecen tallados por manos divinas. El más destacado es, sin duda alguna, la IGLESIA DE SANTA MARÍA DE MIXÓS (enlace a nuestra publicación), una joya prerrománica declarada Bien de Interés Cultural, que parece robar luz al cielo y cobijar entre sus muros rezos y secretos de siglos muy lejanos.

Puede que la modesta silueta de esta iglesia pase desapercibida para el viajero apresurado, pero quien se detiene ante ella siente enseguida que ha encontrado un tesoro oculto.


Monterrei revela una memoria más antigua, grabada directamente en la piel del paisaje. Antes incluso de que se alzaran iglesias o fortalezas, otras manos dejaron su huella en la roca, trazando símbolos destinados a perdurar. En ese diálogo ancestral entre el ser humano y la tierra emerge el oculto PETROGLIFO DE “AS CUNCAS” grabado en la roca, vestigio silencioso de una de las expresiones más fascinantes del arte rupestre del interior de Galicia: un mensaje tallado hace miles de años que aún resiste al olvido.

La iglesia de SANTIAGO DE ALBARELLOS, fue en sus orígenes refugio de peregrinos de la Vía de la Plata – Camino Mozárabe, la ruta jacobea de mayor recorrido en tierras gallegas, que atraviesa las provincias de Ourense, Pontevedra y A Coruña. Su torre campanario, coronada por un reloj de cuatro esferas visibles desde cualquier punto de la localidad, marca desde hace siglos el ritmo de la vida cotidiana. También se hace agradable el paseo por sus calles con varias casas blasonadas como la de los Sandiás o las de los Araujo.

En la localidad de Infesta, su principal atractivo es la IGLESIA DE SAN VICENZO, cuya ubicación, en un alto, nos sirve como mirador de la aldea y de la sierra de San Salvador. En su arquitectura conviven distintos lenguajes artísticos, con una espadaña que destaca en la fachada principal, mientras que en el interior se conservan valiosas PINTURAS MURALES sobre una TUMBA ANTROPOMORFA.

En GUIMAREI, el paseo pausado por sus calles invita a descubrir marcas gremiales y otras decoraciones talladas en la piedra, visibles en distintas edificaciones y testimonio silencioso de los oficios y saberes que dieron forma a la vida cotidiana de la aldea.

Otro enclave destacado es el SANTUARIO DE LA VIRGEN DE LA CARIDAD, donde una pequeña ermita de origen medieval dio paso, con el tiempo, a una construcción barroca de mayor envergadura, convertida en santuario de profunda devoción popular. En los días de fiesta, este lugar llega a congregar a miles de personas, atraídas por la fe y la tradición compartida.

En las inmediaciones del santuario se encuentran la FUENTE MILAGROSA DE LA VIRGEN, y un CRUCEIRO de gran belleza, elementos inseparables del relato espiritual del lugar. La tradición sostiene que el culto a la Virgen de la Caridad fue iniciado por la condesa de Monterrei, quien mandó erigir aquí un santuario en agradecimiento por la curación de una enfermedad en los ojos, alcanzada tras lavarlos con el agua de la fuente. Desde entonces, fe, piedra y memoria permanecen unidas en este enclave singular.

Nos acercaremos a Sandín donde destaca, entre otros elementos patrimoniales, la IGLESIA DE SAN AMARO. En las proximidades aguardan los PETROGLIFOS PENEDO DO MURO, una muestra más del abundante arte rupestre que se encuentra repartido por toda la comarca de Monterrei, huellas ancestrales que dialogan con el paisaje y revelan la profunda antigüedad de la presencia humana en estas tierras.

SAN PEDRO DE FLARIZ nos recibe con la imponente presencia de su torre campanario, cuya silueta evoca la del reloj de la CATEDRAL DE SANTIAGO (enlace a nuestra publicación) y que, al igual que esta, se inscribe en el lenguaje del barroco.

Siguiendo la tradición popular: “…de la montaña Flariz…” no se debe dejar de recorrer y admirar la belleza de la aldea viendo algún CRUCEIRO, que junto con los que se encuentran al lado de la iglesia, forman parte de la tradición religiosa del VIACRUCIS.

En la iglesia de SAN SALVADOR DE VILAZA podemos admirar uno de los mejores ejemplos de torre románica de Galicia. En su recinto se conservan valiosas piezas arqueológicas, como un miliario, pilas bautismales y otros vestigios que atestiguan siglos de historia. La iglesia forma parte, además, de un conjunto arquitectónico religioso más amplio, que incluye una necrópolis alto medieval, donde se han recuperado interesantes hallazgos que conectan el presente con antiguas tradiciones funerarias.

A orillas del río Rubín, el paseo se vuelve un descubrimiento de la arquitectura popular gallega. Entre las casas tradicionales destacan varios PAZOS de familias influyentes en la comarca, como los Hermida, los Limia, los Araujo, así como el actual alojamiento rural O Retiro do Conde, verdaderas joyas civiles que parecen sacadas de una novela de aventuras.

Siguiendo una pasarela de madera llegaremos a la confluencia de los ríos Rubín e Búbal, afluentes do río Támega y desde allí podemos acercarnos a la PLAYA FLUVIAL DE VILAZA, un apacible rincón rodeado de naturaleza.

Desde Vilaza, si seguimos el curso del río Búbal, hacia Medeiros, encontramos Requeixo, donde aún se pueden ver restos del BALNEARIO y de la planta embotelladora de AUGAS DE VILAZA. Al igual que todavía ocurre en el vecino municipio de VERÍN (enlace a nuestra publicación), aquí se aprovechaban las aguas minero-medicinales, un recurso natural que, hasta mediados del siglo XX, atrajo visitantes en busca de bienestar y dejó huella en la historia local.

En Medeiros, una de las localidades de mayor población en el pasado, destaca, además de la barroca iglesia de SANTA MARÍA DE MEDEIROS de gran belleza interior, el gran número de CRUCEIROS.

Así mismo, en las proximidades, encontraremos dos importantes elementos patrimoniales a indicar. Uno de ellos es la NECRÓPOLIS ALTOMEDIEVAL, al lado de la capilla de San Salvador de Rozas, donde aparecieron sepulcros datados entre los siglos XII y XV. El otro es el CASTRO DO MURO DO BÚBAL donde podremos buscar la Cadeira da Moura y los tesoros que esconde en su interior.

Cuenta la LEYENDA que una moura se enamoró de un soldado y vinieron a vivir al Muro da Cidade de Medeiros, de donde él era originario. Sin embargo, la moura era tan voraz que necesitaba un buey diario para su sustento, y al no poder permanecer allí, decidieron trasladarse a una quinta rica situada en el valle. Como muestra de agradecimiento por la hospitalidad recibida, la moura regaló a los habitantes del Muro algo que cambiaría su historia: la vid, para que pudieran cultivar y elaborar vino, un legado que aún perdura en la comarca.

Resulta especialmente interesante recorrer la única aldea de Monterrei que limita con el país vecino, pues conserva valiosos ejemplos de arquitectura popular gallega. Entre ellos destacan un PALOMAR, único en todo el municipio, un HORNO COMUNITARIO que aún evoca la vida colectiva de antaño, y la IGLESIA DE SAN CRISTOVO, testigo silencioso de generaciones y tradiciones que han marcado la identidad del lugar.

En la confluencia del municipio con el vecino de Oímbra se encuentra una de las pocas muestras de PINTURAS RUPESTRES prehistóricas de Galicia, es el yacimiento de A CEADÁ DAS LAXES DAS CHÁS, también conocido como Castelo de Lobarzán, vestigio silencioso de culturas antiguas que nos invita a contemplar el vínculo milenario entre el ser humano y el paisaje.

Más allá de los grandes monumentos, Monterrei late en sus campos de viñedos, porque aquí el vino es casi una religión. La D.O. MONTERREI nace de cepas que hunden sus raíces en suelos ancestrales cargados de historia y memoria.. Degustar un vino en la RUTA DE LAS BODEGAS es beberse el sol de Galicia concentrado en una copa, un viaje sensorial que conecta paisaje, cultura y tradición. 

La cultura del vino en Monterrei tiene raíces profundas, pues ya los romanos fueron los encargados de su introducción y de su primitiva elaboración, dejando su huella con estructuras en piedra a modo de LAGARES RUPESTRES, teniendo la comarca de Monterrei la mayor concentración de este tipo de vestigios en Galicia, testimonio tangible de una tradición vinícola milenaria que aún palpita en cada copa.

El esplendor del vino en Monterrei alcanza su punto álgido durante la Edad Media y Moderna, gracias a la comercialización, tanto nacional como internacional, impulsada por los señores de Monterrei. A finales del siglo XX se constituye la Denominación de Origen Monterrei, encargada de velar por la tradición y el compromiso con la elaboración de vinos de calidad en las 27 bodegas que forman parte de esta denominación, continuando así un legado que une historia, tierra y cultura.

E posible conocer de cerca todo el proceso de producción, recorrer viñedos cargados de historia y degustar los vinos de Monterrei acercándose a las bodegas, participando en la FEIRA DO VIÑO DE MONTERREI o en las jornadas de Portas Abertas de las rutas del vino de Galicia. Experiencias que permiten vivir la tradición vitivinícola con todos los sentidos y conectar con la tierra y la cultura que la hacen única.

Como curiosidad, señalar que en tiempos de Gaspar de Zúñiga Acevedo y Velasco, V conde de Monterrei y virrey de la Nueva España, se fundó la bodega más antigua de América, Casa Madero, gracias a una merced concedida por el propio virrey. Este hecho subraya la influencia histórica de Monterrei más allá de sus fronteras y su legado en la cultura vitivinícola internacional.

Todo este tapiz humano se asienta sobre un patrimonio natural que es puro misticismo. El Río Támega, afluente del gran Duero, bordea el municipio como una cinta de plata regalando frescura a sus riberas, donde los sauces llorones acarician el agua con melancolía, y crea rincones de belleza absoluta.

En A Pousa, su ÁREA FLUVIAL ofrece la oportunidad perfecta para descansar, refrescarse y dejar que el paisaje haga su magia, envolviendo al visitante en la serenidad de riberas, agua y naturaleza.

Desde los miradores naturales, la vista se pierde en un océano de verdes y ocres, un paisaje donde el monte bajo gallego se funde con el horizonte portugués, recordándonos que la naturaleza no entiende de fronteras, sino únicamente de belleza. Su entorno protegido —incluido en la Red Natura 2000— invita a respirar profundamente, a escuchar el viento entre los árboles ribereños y los cantos de los pájaros, y a dejarse envolver por la calma y la armonía de estas tierras.

Por último, en Monterrei, entre otras celebraciones, destaca la XUNTANZA INTERNACIONAL DE GAITEROS, fiesta declarada de Interés Turístico de Galicia, que llena el municipio de música, tradición y alegría, recordándonos que el patrimonio cultural de la comarca no solo se lee en piedras y paisajes, sino que también se vive en sus gentes y en sus sonidos.

Como veréis, recorrer Monterrei es viajar a través del tiempo y de los sentidos, descubriendo un territorio que guarda secretos, historias y sabores que permanecen intactos, para quien se detenga a mirar, escuchar y disfrutar. 

TODA LA INFORMACIÓN INCLUIDA EN ESTA PUBLICACIÓN, HA SIDO RECOGIDA EN LOS SIGUIENTES ENLACES:

https://www.monterrei.es/wp-content/uploads/2023/06/FOLLETO-CONCELLO-_cast.pdf

https://www.monterrei.es/arquitectura-relixiosa/

https://www.verin.gal/fixo/docs/turismo/guia_da_comarca_de_verin.pdf

Si deseas participar con alguna sugerencia sobre este municipio, agradezco vuestros comentarios.


 Os espero en las próximas entradas de
 y disfrutad del BLOG.

Un saludo de Alberto García Roldán.

10 comentarios:

  1. Ademais do castelo, aparecen as chinchetas do google maps dunha zona pragada de prehistoria, megalitismo, celtas. Destaco "A cidá", a 2 km ao leste de Medeiros, aquí foi onde Ptolomeo situou o "FORUM BIVALORUM", que menciona o padräo dos pobos de Chaves. Pero seguen faltando sitios que, por non aparecer nas páxinas, nos estudos, non deixan de existir. A tradición oral da fe: "A COVA DE JUAN MANUEL" é un deles e comprería indagar porque a xente de Ábedes todavía hoxe o cita. Ás veces como Juan mANUEL, outras como Juan Antonio. Era un anacoreta é deixou gravada na roca que habitou o Crismón. Pero é que, porriba, hai unha fonte, penso que mais antiga que o noso ermitaño, cun círculo perfecto dentro.
    Todo esto cumpre unha explicación dos arqueólogos.

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    1. Estou seguro que foi unha zona na que a historia deixou moita pegada, e que por desgraza aínda non se descubriron ou non se investigou o suficiente sobre ela. Esperemos que coa participación de todos, achegando o noso pequeno granito de area, saian á luz todos eses marabillosos segredos aínda esquecidos e descoñecidos. Moitísimas grazas por o teu comentario e a interesante información que facilitas Giorgos.

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    2. Grazas, Alberto. Pero hai un feito que chama poderosamente a atención. Estamos na liña do megalitismo Europeo. Diría mais, nesa liña lei imaxinaria que, a pouco que un observe no Google Maps, traza unha diagonal que vai desde a Vila Real, onde se garda a Pedra de Alväo ata Glozel, Francia. Eu son dos que teorizan que a pedra de Alvâo e, todavía mais, a de Vila Pouca de Aguiar gardan un parecido case que exacto á de Glozel, sobre todo á última. Son da opinión de que é a primeira testemuña dun alfabeto da época do bronce ou quizais moi anterior. Faría falta reescribir a historia, porque é anterior ao alfabeto cuneiforme sumerio.
      Pero o que me chama a atención e me indigna é, coma os portugueses, de Vila Real, pasando por Vila Pouca, ata Chaves teñen Museos con multitude de descubrimentos de todo tipo: desde á edade do ferro, pasando pola do bronce, os romanos, visigodos. ¿Qué temos nós? Deixando aparte o expolio, que foi grande e sabemos das actividades destes suxetos e nalgúns casos atreveríame a decir case que as súas identidades; existe unha falta total de iniciativa por parte dos entendidos e, por suposto, un nulo apoio das autoridades culturais. Non nos imos contentar, digo eu, ca necrópolis do maravilloso Medeiros, cunhas cantas tumbas antropomorfas salvadas (polo menos) a cobixo entre catro paredes de formigón. Nin nos deberíamos contentar tampouco cos miliarios ao pé da entrada á autovía enfrente do restaurante "A Paella" que parecen estar ciscados. Como tampouco cumpre sacar peito de que (estou sendo negativo, son consciente, pero é que resulta unha vergonha) dos lagares de Oimbra, agora visitables é cunha labor de reconstrucción da feitura do viño. O val enteiro, partindo das ladeiras de Requeixo, está cheo de petroglifos e de pedras xigantes con moldes para a construcción, de perfecta simetría cada buraco e exactas medidas entre uns e outros. Pois ben, coinciden cas técnicas usadas no Perú dos Incas, cas técnicas achadas en Malta e multitude de sitios. Cando alí se preguntan todavía cómo é que facían para xuntar as pedras (se facían moldes previos ou directamente traballaban sobre a pedra), aiquí, sen embargo, xacen no esquezo. Ahí están as "Canteiras", ao leste do Pozo do Demo, con pedras colosais que dan nome ao sitio, pois efectivamente era unha canteira. Hai lagares na subida do Castro das Viñas, hai un lagar na zona das Canteiras que está en zona plan

      Saúdo a, pero ao pé dun risco. Xa se sabe, o tempo tivo que alterar moito estes paisaxes ancestrais. O sábado visitei o museo de Vila Real e falaba disto cos funcionarios e dábanme a razón: non é posible que eles teñan unha colección de 5390 (dun total de 33000), creo desde o século IV antes de Cristo ata os visigodos. A maior colección numismática de Portugal. Pero é que en Chaves sucede o mesmo.
      Eu, aiquí, non vexo nin tan sequera carteis suliñando: Covas Rubias, a multitudes de pedras de cantería que hai tamén en Monterrei, cara ao oeste, monolitos e as mesmas pedras de cantería ciscadas no chao indo cara ás Fragas de Ábedes, polo camiño da antiga canteira, nada de nada.
      Por suposto, A Urdiñeira: un eterno proxecto que nunca emepeza a dar froitos. As pedras das testimonio do traballo daqueles homes.
      Sobre as mámosas: entre as que están estragadas, como suliña Bruno Rúa, e entre ás que non se lles mete mao, e son moitas, máis das que que temos catalogadas, penso eu, polo que teño leído e pola observación, estamos no mesmo. ¡Esto está virxe, pero tamén estragado! E expoliado.
      Nós estamos na liña dos amigos portugueses e seguimos igual. ¿Qué museo temos? ¿Onde están as moedas? ¿Por qué non se acotan os terreos das Canteiras e se explica o misterio de cómo podían ensamblar ás pedras? Isto pregúntanse os peruanos, arqueólogos serios, non fantasmas, e a nós parece non importarnos.
      Pola miña parte, se se emprende calquera proxecto arqueolóxico, e se considerades a miña axuda . Alberto.

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  2. Quería dicir, porque expandinme catro pobos, que estou disposto a botar unha mao a calquera proxecto que se emprenda. Son un apasionado da arquoloxía e da arte. Sobre todo, da época megalítica. Tendes a miña axuda, sempre cumpre máis maos e ollos.
    Unha aperta, Alberto.

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  4. Moitisímas grazas a ti, Alberto. Noraboa por este excelente blog.
    E xa sabes, conta coa miña axuda para o que sexa neste eido: son un apasionado do noso pasado máis ancestral, o que nos conforma como somos. O megalitismo excepcional, á cultura castrexa, etc.
    Eu vou onde sexa a axudar.
    Saúdos e unha forte aperta.

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  5. O meiu mail é j.reguilon@gmail.com.
    Un detalle: fíxate o parecido entre Covas Rubias (Vences, Monterrei) é a outra mesa pétrea de Touro. Para o tratamento dos metais, quizais?
    En Vila Real, no Museo, sí vin unha forma que me era familiar e atopei varias veces por Monterrei que era pera ese menester.
    Deixo o rollo. Encantado, Alberto. Xa sabes, vou onde faga falta para axudar.

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  6. Por último, quede constancia que é o interior o menos explorado. Eu falo da minha terra, Monterrei, que como xa escribía Otero Pedrayo é un "Val de proporcións ciclópeas". Xa que segue ata Chaves formando parte do mesmo.

    A zona da costa está moito máis explorada.

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  7. PARABÉNS DE NOVO POR ESTE ÍMPROBO TRABALHO! É un blog excepcional. Da igrexa de Santa María de Gracia podo pasarte fotos da fiestra do leste, de carácter esotérico: eiquí está a mao dos masóns. Na primeira arquivolta: un axedrezado representando o chao do templo de Salomón. Á esquerda, esvásticas do miño. No tímpano da fiestra: a hexalfa hebrea de Salomón, a estrela de David, unha de cinco puntas e as chamadas esvásticas do miño, de raigambre celta. Á saída do sol consagraron esta pequena fiestra esotérica. No interior da igrexa: unha virxen embarazada. Na porta principal, cara o norte: hai unha esfinxe peculiar , un león cunha erección, un estrano paxaro ou ser portando un home e mais figuras que agora non lembro.
    Ti eres un especialista. Para calquera axuda, non dudes en contactar, e envíote ás fotos co texto debidamente explicado.
    Apertas.

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    1. Moitísimas grazas giorgos polas túas verbas cara ao meu traballo e as túas interesantes explicacións sobre esa terra tan fermosas, pero moi descoñecida para min. É importante dar a coñecer o noso patrimonio, pero pouco ou nada podemos facer os que o admiramos se os verdadeiros responsables da súa posta en valor e conservación, téñeno esquecido. No meu caso, só quero mostrar os lugares tan interesantes que visito a través deste blogue, pero nin teño a preparación, nin a capacidade de poder cambiar absolutamente nada da cruel realidade que vive o patrimonio de Galicia. A miña preparación e profesión nada teñen que ver con isto, é algo que fago por afición. É unha mágoa, pero tampouco vexo posibilidades de que se avance nese aspecto. Unha forte aperta e a seguir poñendo o noso gran de area para que non se esqueza a nosa historia.

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