COVELO

Bañado por el río Tea y coronado por sierras que parecen querer tocar el cielo, Covelo forma parte de la comarca del Paradanta y es el ayuntamiento de la zona con más patrimonio histórico. Sus 14 parroquias guardan un gran número de secretos dignos de descubrir: depósitos arqueológicos de importancia; varios puentes medievales de gran interés; iglesias de varios estilos; restos de dos monasterios; edificaciones típicas (chozos, pasos de ríos; foxos de lobo); cruceiros; petos de ánimas...

En la Praza Mestre Cerviño, corazón del municipio, se alza el edificio del ayuntamiento, desde donde se cuida esta tierra de historia, cultura y naturaleza. Frente a él, se alza el CRUCEIRO DEL SANTÍSIMO CRISTO DOS AFLIGIDOS (enlace a nuestra publicación), considerado como uno de los más bellos, artísticos y monumentales de Galicia. El cruceiro de Covelo guarda, además, una singularidad que lo hace verdaderamente único. En su base aparecen cuatro alegorías profanas que rompen con la tradición habitual: la Industria, la Agricultura, las Artes y la Justicia. Un detalle excepcional entre los miles de cruceiros que salpican la geografía gallega. Mientras que casi todos ellos se expresan únicamente desde lo sagrado, este cruceiro se atreve a mirar también a lo humano, a la vida cotidiana y al esfuerzo colectivo de un pueblo, con figuras que parecen cobrar vida bajo la luz cambiante del cielo gallego.

Ya en el siglo XIII se tiene constancia de la PARROQUIA DE SANTIAGO DE COVELO, citada en el texto tantas veces mencionado de los Milagros de San Pedro Telmo. Una prueba más de que esta tierra, hoy silenciosa y serena, lleva siglos dialogando con la historia.

En el barrio de A Hermida, a poco más de un kilómetro de la capital del concello, en la discreta y cargada de devoción popular CAPELA DE SAN PEDRO (1904), su interior atesora una imagen pétrea (talla en granito) del siglo XII. Una joya del arte románico, procedente de la antigua ermita que se encontraba justo detrás de la actual capilla. Como ocurre a menudo en Galicia, el acceso a este pequeño santuario forma parte de la experiencia: para visitarlo es necesario recoger la llave en el Bar Lemos, un detalle sencillo y entrañable que recuerda que aquí el patrimonio no solo se conserva, sino que se comparte, de vecino a visitante, con naturalidad y orgullo.

En las proximidades, el viajero curioso encuentra otra parada imprescindible: la CASA MUSEO PAZO DA CRUZ. Esta casa solariega del siglo XVII es una auténtica cápsula del tiempo, donde más de seis mil objetos de uso cotidiano nos devuelven a la Galicia rural de antaño. El horno de piedra donde se cocía el pan, la lareira, la parrumeira, las alacenas… repletas de vida doméstica; los cuartos donde se hilaba la lana, las bodegas, el hórreo, las viñas y el eido... Todo permanece en su lugar, como si el tiempo se hubiese detenido por respeto. Cada utensilio parece susurrar historias de manos curtidas y oficios casi olvidados, convirtiendo esta casa museo en una de las colecciones privadas más importantes de Galicia y, sin duda, en una visita obligada para quien quiera entender el alma del país.

Y no muy lejos de allí, la historia se vuelve aún más antigua. El yacimiento arqueológico del CASTRO DE COVELO, con su petroglifo, nos transporta a un tiempo en el que la piedra ya hablaba y el paisaje era refugio y hogar. Desde este punto parte también la RUTA DA PEDRA DO LOBO, un sendero circular de unos nueve kilómetros que invita a caminar despacio, entre monte y leyenda, dejando que Covelo se revele paso a paso.

En el ÁREA RECREATIVA DE A PEREIRIÑA, bajo la sombra de un pequeño bosque, se reúne un delicado conjunto etnográfico formado por un lavadero, un molino y unas rústicas poldras, piedras colocadas con sabiduría para cruzar el regato de Tudelos, modesto afluente del Regueiro de Ponte Piñeiro, que a su vez entrega sus aguas al río Tea.

Emprendiendo de nuevo el camino hacia el norte, en uno de los meandros de la vieja carretera que une Covelo y Maceira, el paisaje nos regala uno de esos rincones que parecen detenidos en el tiempo. Allí se encuentran el antiguo MUÍÑO DE TOXEDOS, un venerable puente de piedra y un camino empedrado que formó parte del histórico Camiño Real. Carros, caminantes y mercaderes pasaron por aquí cuando este camino era arteria vital del territorio. Hoy, el silencio y la belleza del entorno convierten la visita en un pequeño viaje al pasado.

Poco más adelante nos encontramos con la parroquia de SAN SALVADOR DE MACEIRA (enlace a nuestra publicación), donde el patrimonio no se guarda en vitrinas: se vive al aire libre. Así, nada más llegar, un hermoso CRUCEIRO, se convierte en el primer saludo.

Aquí, todo lo que nos rodea es una auténtica narración en piedra pensada para leerse despacio: un PETO DE ÁNIMAS, pequeño altar de piedra tan gallego, que mezcla fe, miedo y esperanza en partes iguales; la IGLESIA DEL DIVINO SALVADOR DE MACEIRA, que no necesita destacar porque la devoción popular ya habla por ella; otro CRUCEIRO pequeño en tamaño pero grande en alegoría; y, a sus espaldas, casi como un detalle reservado a las miradas curiosas, un ESCUDO DE ARMAS y una singular figura pétrea. Todo está ahí, a la vista, esperando a quien sepa detenerse y dejar que la piedra cuente lo que la historia nunca escribió con tinta.



Ya por último, mientras contemplamos el VÍA CRUCIS, recordamos que aquí se celebraban hasta siete fiestas en el año, siendo la de más renombre y devoción la que todavía se celebra en honor de la VIRGEN DE LA GUÍA el día 15 de Agosto. Partiendo de esta iglesia parroquial, se sube a la ERMITA DEL ALTO DA GUÍA para saludar a la imagen que “vive todo el año” en la soledad de la capilla que se asienta sobre un antiguo CASTRO. En la zona también se pueden descubrir diversas manifestaciones de arte rupestre en forma de PETROGLIFOS.

Desde aquí podemos iniciar la ruta de senderismo PR-G 258 ROTEIRO SENDEIRO DO VALDOLOURO, un itinerario que recorre un entorno de gran interés paisajístico y etnográfico. No obstante, según diversas publicaciones, la senda presenta un estado de conservación irregular, con tramos poco mantenidos, señalización deficiente y zonas donde la vegetación dificulta el paso, por lo que se recomienda informarse previamente y extremar la precaución.

Las aguas del Tea surcan valles, crean pozas encantadas y sonríen en la PLAYA FLUVIAL DE MACEIRA, cuyo entorno es uno de los más bellos rincones de Galicia. Un paraje idílico y natural, que sirve de disfrute y esparcimiento, en la época estival a miles de visitantes, tanto propios como forasteros. El espacio está perfectamente acondicionado y cuenta con una amplia y cuidada oferta de servicios, entre los que destaca un magnífico CAMPING, ideal para quienes desean prolongar la experiencia y dormirse arrullados por el murmullo del río.

Tras un chapuzón refrescante, basta con seguir río arriba, pasando bajo el puente de la carretera que llega desde Maceira, para descubrir cómo el Tea se encaja en una estrecha garganta, dibujando espectaculares POZAS y pequeñas FERVENZAS que convierten el paseo en un regalo para los sentidos.

Si, por el contrario, caminamos río abajo, a unos doscientos metros de la cascada artificial que forma el remanso de la playa, nos espera el MUÍÑO DE MACEIRA. Antaño, el agua del Tea movía los cuatro molinos de esta edificación, hoy silenciosa pero llena de memoria. Se accede desde la propia playa fluvial, siguiendo un sendero que discurre junto a una gran levada, por la que el río era conducido hasta el molino, recordándonos cómo el ingenio humano supo dialogar con la fuerza del agua.

Desde este remanso de calma, el camino vuelve a llamarnos. Pues aquí podemos iniciar dos extraordinarias rutas de senderismo.

La primera es la RUTA AQA, un itinerario que enlaza senderos nuevos y caminos tradicionales, atravesando hermosos paisajes a orillas del río Tea. El agua es la sangre que da vida a los diversos ecosistemas que recorremos a lo largo del camino, hogar de verdaderos tesoros de la flora y fauna gallega. Pero el agua también fue origen de un patrimonio etnográfico excepcional. A lo largo de la ruta aparecen presas, levadas y muíños, fuentes y antiguos pasos, huellas visibles de la relación íntima y respetuosa que los habitantes de Covelo mantuvieron —y mantienen— con su río. No es casualidad que este entorno forme parte de la Red Natura 2000: caminar por aquí es hacerlo por un espacio protegido, donde naturaleza y cultura se entrelazan, recordándonos que en Galicia el paisaje no solo se contempla, también se hereda.

La otra propuesta es la PR-G95 SENDEIRO DE "OS CARRANOS", un recorrido que toma su nombre del aserradero que lo acompaña. Una obra maestra de arquitectura e ingeniería que es, por sí solo, una lección viva de historia y saber hacer. Este ASERRADERO, construido por la familia Vales en 1922, muestra en un lateral la noria de 5 metros de diámetro que, aún mueve su maquinaria impulsada por el agua del regato de Vixiáns, la sierra, la cepilladora y los tornos En él, antaño se hacían carros, de ahí el topónimo, y tenía secadero y almacén de madera, así como una pequeña forja para elaborar los herrajes con los que calzar las ruedas de los carros. Hoy, cuidadosamente rehabilitado, el aserradero puede visitarse y ofrece material educativo distribuido por los distintos espacios, convirtiendo la experiencia en un viaje didáctico y emocionante al pasado industrial rural de Galicia.

A lo largo del trayecto, los bosques de ribera que rodean el nacimiento del río Tea despliegan toda su riqueza natural. El caminante llega entonces al estilizado PUENTE ROMANO DE FOFE, probablemente de época medieval, desde cuyo arco se disfrutan magníficas vistas sobre las piscinas naturales del río, donde el agua se remansa y brilla entre las piedras. Muy cerca aparece el MUÍÑO DE GANZA, y desde allí el camino continúa hacia Fofe de Baixo, siguiendo la ruta que conduce a la IGLESIA DE SAN MIGUEL y a la antigua CASA RECTORAL, levanta sobre las ruinas de la original casa del cura, construida en el siglo XVII,  testigos silenciosos de la vida parroquial de otros tiempos.

Ya de regreso hacia la playa fluvial, y cuando el sendero comienza a despedirse, el caminante cruza los PASOS DE PONTELIÑARES, una estructura etnográfica formada por piedras colocadas estratégicamente para salvar el cauce del río. Se considera uno de los sistemas más antiguos para atravesar cursos fluviales, y recorrerlos es sentir, bajo los pies, la continuidad de siglos de pasos anónimos que hicieron de este paisaje su camino cotidiano.

Pero no son estas las únicas posibilidades. No muy lejos de la playa fluvial, tomando el camino hacia la parroquia de Piñeiro, se abre otra invitación al descubrimiento: el ROTEIRO DA POZA PIÑEIRO.

Esta gran construcción hidráulica, que represa las aguas del río Piñeiro o Caraño, ocupa una superficie superior a las 2,5 hectáreas en la parte baja del valle, bajo las Lobagueiras. Fue levantada aguas arriba del primitivo “puzo vello” con una función muy concreta: regar los campos de la parroquia. Con el paso del tiempo, aquel espacio útil se transformó en un humedal de enorme valor paisajístico y natural, donde hoy la naturaleza ha reclamado su protagonismo. Desde allí, las vistas panorámicas sobre el valle del Tea y el sur de la provincia de Pontevedra son sencillamente privilegiadas. El entorno alberga turberas activas de montaña, pastos de ganadería extensiva, antiguos Chozos y corrales, una notable diversidad de avifauna y, como gran guardián del territorio, la presencia discreta pero real del lobo ibérico.

Precisamente de la necesidad de proteger el ganado caballar y vacuno, que pastaba libremente por la sierra, surgieron unas construcciones únicas, directamente ligadas a la etología del ganado y convertidas hoy en auténticas joyas del patrimonio etnográfico gallego de media montaña, especialmente características de la Serra do Suído: Os Chozos, los sesteiros o curralas y los foxos do lobo.

En esta zona su presencia es especialmente abundante, por lo que merece la pena detenerse sin prisas en ejemplos tan representativos como el Chozo de Piñeiro, Cascardoso, Chambeiro, el Conjunto Etnográfico de Bidueiros —formado por choza, corral y parideras da Peneda—, San Amaro, o el Conjunto Etnográfico do Foxo de Lobo de Campo, donde se conservan el foxo, la choza, el corral y una mámoa, entre muchos otros.

OS CHOZOS eran las construcciones que daban cobijo a los pastores de la Serra do Suído, que se turnaban diariamente a lo largo del año para cuidar el ganado. Alrededor de la edificación principal se disponían otras construcciones menores, destinadas a los animales, conocidas como “cortellos”. Cada familia contaba con el suyo. La técnica constructiva, de raíz románica, se remonta al siglo XIII, aunque la tradición oral va mucho más allá: algunos aldeanos hablaban de orígenes anteriores a los moros, de tiempos celtas, incluso con más de mil años de historia a sus espaldas. Lo cierto es que, ya en el siglo pasado, se recordaban como extraordinariamente antiguos.

O FOXO DO LOBO, por su parte, es una construcción tan ruda como ingeniosa. Aprovechando la morfología natural del terreno, se levantaban vallados de piedra que guiaban al animal por un trazado en forma de embudo hasta un pozo final, donde era capturado durante batidas colectivas organizadas por los vecinos de la comarca. Muchos de estos foxos dejaron de utilizarse hace más de dos siglos y, abandonados al tiempo, acabaron derrumbándose. Aun así, en O Suído y en el alto Tea se conservan seis foxos do lobo en distintos estados de conservación. El más espectacular es, sin duda, el FOXO DA PORTELA, en el Coto de Eiras. Para conocer de cerca el CONJUNTO ETNOGRÁFICO DO FOXO DE LOBO DE CAMPO, existe además la ruta de senderismo PR-G 231 ROTEIRO FORCA DO LOBO, una caminata que permite comprender, paso a paso, cómo el ser humano aprendió a convivir —no siempre sin conflicto— con el gran carnívoro de estas sierras.

Siguiendo el recorrido por la parroquia de Piñeiro, el camino nos conduce a otro de sus enclaves más sugerentes: A GUÍA DE PIÑEIRO, a unos 500 metros de altitud. Aquí se alza una pequeña ermita, asentada sobre un castro sin edificar, como si el lugar hubiese sido reservado, desde tiempos remotos, para la contemplación y el recogimiento. No es casualidad que en este entorno un aficionado realizase un hallazgo de la Edad del Bronce, prueba de que estas alturas ya eran observadas y habitadas mucho antes de que existieran caminos o mapas. Muy cerca, un camino empedrado salpicado de cruces refuerza la sensación de estar transitando un espacio cargado de simbolismo, donde lo pagano y lo cristiano dialogan en silencio. A ello se suma la IGREXA DE SAN XOÁN, discreta y profundamente enraizada en la vida parroquial, y el PONTE DE PIÑEIRO, otro de esos lugares que merece la pena visitar y maravillarse ante el espectáculo natural e histórico que se encuentra ante nosotros. Las transparentes aguas del río Caraño, forman aquí unas fantásticas POZAS Y PEQUEÑAS FERVENZAS, que se pueden apreciar cuando el río baja con poco caudal.

Desde Piñeiro, el camino se abre hacia BARCIA DE MERA, a donde también podemos llegar siguiendo la ya mencionada RUTA AQA. La llegada es serena y acogedora: nos reciben los MOLINOS DE PORTAFURADO, junto a los cuales se ha habilitado un merendero, perfecto para hacer una pausa y dejar que el paisaje marque el ritmo.

Pero si hay un lugar que define el carácter de Barcia de Mera, ese es, sin duda, el CONJUNTO ECLESIÁSTICO DE SAN MARTIÑO DE BARCIA DE MERA (enlace a nuestra publicación): la IGLESIA y la CASA  RECTORAL de estilo barroco, donde merece destacar la hermosa fachada repleta de detalles con influencia de culturas precolombinas. Su chimenea, su patio interior, las gárgolas, su imponente lareira, las vistas al fértil valle, hacen de esta obra uno de los conjuntos arquitectónicos más importantes, atractivos y sorprendentes de Galicia.

Este conjunto fue edificado por mandato del abad Alberto Barreiro y Bello, natural de la parroquia de Barcia de Mera, formado en el Colegio de Fonseca y representante de la Santa Inquisición. Sus orígenes se remontan a la reconstrucción, en el siglo XVIII, de la sencilla capilla de San Xoán do Mosteiro, que había sido la iglesia parroquial primitiva de un antiguo monasterio cisterciense allí fundado.

Atreves del ROTEIRO DO ALÉN E BARCIA DE MERA, es posible acercarse hasta SAN XOÁN DO MOSTEIRO, un lugar envuelto en misterio, donde la tradición mantiene viva la memoria de aquel monasterio. Hoy solo permanece la capilla erigida por la Inquisición y un silencioso bosque de robles. La tradición oral cuenta que en este apartado enclave se llevaban a cabo ejecuciones inquisitoriales, un relato que añade sombras a la quietud del paisaje.

En el mismo entorno se conserva un puente medieval en muy buen estado y los restos de una vía antiquísima que se pierde entre la espesura del bosque. Siguiéndola, se llega a la "FONTE SANTA", cuyas aguas fueron durante años muy buscadas y que, aún hoy, mantienen una temperatura constante a lo largo de todas las estaciones.

Señalar también, que este río que forma parte de la Red Natura 2000, aporta sus aguas al río Tea, formando en su conjunto una de las redes fluviales mejor conservadas del sur de Galicia en cuanto a calidad de sus aguas, sus hábitats de ribera, y especies animales y vegetales.

Barcia de Mera es, en definitiva, un lugar que invita al descanso y a la meditación, ofreciendo además espacios pensados para el disfrute tranquilo, como su hermosa PLAYA FLUVIAL, donde el agua y el silencio vuelven a marcar el final perfecto de este recorrido.

Nuestra siguiente propuesta nos lleva hasta la parroquia que guarda algunos de los valles más bellos del municipio: SANTO ESTEVO DE CASTELÁNS. Un territorio que, según la tradición y los indicios conservados, pudo haber sido en la antigüedad lugar de residencia de letrados y escribanos. No es difícil imaginarlo al recorrer la parroquia y descubrir, aún hoy, escudos heráldicos y algún emblema del Santo Oficio esculpidos en la piedra de varias casonas de notable interés, testigos de un pasado culto y singular.

Uno de los enclaves más evocadores de Casteláns son los restos de la IGLESIA ROMÁNICA DE SANTA MARÍA DE CASTELÁNS, fechada a finales del siglo XII. Este templo fue, probablemente, un monasterio de monjas benedictinas, un espacio de recogimiento y vida espiritual del que hoy solo se conserva parte del ábside, suficiente, sin embargo, para intuir la elegancia y solidez de la construcción original.

Otras piezas del antiguo edificio fueron dispersadas con el paso del tiempo y reutilizadas en lugares tan emblemáticos como el JARDÍN DEL GRAN HOTEL DEL BALNEARIO DE MONDARIZ (enlace a nuestra publicación) y la CAPILLA DE SAN ROQUE, en Pontevedra, donde aún pueden reconocerse elementos procedentes de este templo desaparecido. Aunque no se conservan documentos precisos que reconstruyan su historia, las ruinas y los vestigios repartidos por distintos enclaves sugieren un pasado rico y significativo para esta joya del románico gallego.

Y como si la historia no fuese suficiente, la naturaleza añade aquí su propio don. En el barrio de Lourido brotan AGUAS SULFUROSAS, conocidas en todo el municipio por sus propiedades medicinales y por haber sido utilizadas desde antiguo para aliviar y curar diversas dolencias. A apenas seiscientos metros río abajo, aparecen los PASOS DE LOURIDO, un conjunto de piedras dispuestas en hilera cuya sencilla función —cruzar el río— encierra siglos de sabiduría popular. Un último regalo de esta parroquia que combina, con naturalidad, paisaje, memoria y bienestar.

En la parroquia de SANTA MARIÑA DE COVELO, el camino nos invita a detenernos en el SANTUARIO DE LA SANTA CRUZ DE BALDOMAR, un lugar de profunda devoción popular. Su baldaquino barroco, recientemente restaurado, se alza como un ejemplo único de imaginería religiosa popular, donde la fe se expresa con sencillez, belleza y una intensa carga simbólica.

Y no muy lejos de allí, el camino nos conduce hasta el conjunto monumental religioso formado por la IGLESIA DE SANTA MARIÑA, la CASA RECTORAL —actualmente en proceso de rehabilitación por el Ayuntamiento— y el CRUCEIRO DEL DESENCLAVO. Este último, se trata, sin duda, del desenclavo más antiguo de Galicia entre los que se alzan sobre columna. Una pieza excepcional, cargada de simbolismo.

En la parroquia de SANTA MARÍA DE PARAÑOS el viajero descubre un territorio donde el patrimonio artístico, etnográfico y natural se manifiesta a cada paso: CRUCEIROS y PETOS DE ÁNIMAS salpican los caminos, recordando la espiritualidad cotidiana de otros tiempos. Destaca también un PALOMAR de planta circular, singular y poco frecuente, junto a la IGLESIA del siglo XVIII, que conserva el escudo de los Ozores, testimonio de antiguos linajes y de su huella en la parroquia. El VIEJO CEMENTERIO, bien conservado y sereno, invita al recogimiento, mientras que los HÓRREOS construidos íntegramente en piedra hablan de una arquitectura funcional llevada a la perfección. A todo ello se suman los lugares utilizados por los cereiros, espacios donde se procesaba la cera y que nos devuelven la memoria de oficios hoy casi desaparecidos.

De entre todos ellos, merece una atención especial el CRUCEIRO DE ÁNIMAS DE LA MARGARIDA, una pieza que presenta todas las señales de haber sido la fuente de inspiración del escultor Cerviño para el célebre Santo Cristo dos Aflixidos de Covelo, mencionado anteriormente. Este cruceiro aparece datado en el año 1794, es decir, ciento cinco años antes de que Cerviño levantara el monumental cruceiro de la plaza del Concello, en 1899. Al observarlo con detenimiento, resulta imposible no reconocer en la disposición artística de sus elementos y en su simbología los mismos componentes que el cantero de Cotobade desarrollaría después con mayor complejidad y grandiosidad.

Pero también, el CENTRO DE INTERPRETACIÓN DE LA CERERÍA DE PARAÑOS, edificación que en su época de funcionamiento estuvo dedicada a la elaboración de velas y exvotos de cera, una actividad de enorme importancia en la comarca, y donde los "cereiros" y "borreiros" elaboraban los diferentes productos con cera blanca y amarilla. FAVUM, EL LUGAR DE LA CERA, ofrece una mirada tan curiosa como reveladora al pasado industrial tradicional de Galicia. Entre moldes, utensilios y explicaciones, aprendemos cómo se fabricaban velas y bloques de cera, elementos imprescindibles durante siglos tanto para iluminar los hogares como para acompañar la fe.

Pero si lo que buscamos es aunar patrimonio artístico y naturaleza, la propuesta más completa y atractiva es la ruta de senderismo PR-G119 ROTA DO XABRIÑA, un sendero de 17 km que transcurre por las parroquias de Paraños, PRADO DE LA CANDA y A LAMOSA, situadas en el alto valle que forma este río, afluente del Tea.

Su trazado es circular, articulado en torno a dos grandes anillos que se encuentran en un punto tan bello como simbólico: el PONTE FOLÓN.

El primer anillo, que conduce desde Paraños hasta el puente, tiene como gran protagonista, además del entorno natural del río Xabriña, el patrimonio arquitectónico y etnográfico de la parroquia que ya comentamos. A lo largo del camino aparecen FUENTES, un buen número de MOLINOS "FARIÑEIROS", PUENTES y ANTIGUOS PASOS DE AGUA, testigos de la vida cotidiana ligada al río. El sendero atraviesa también el ÁREA RECREATIVA DE ROUPEIRO y se adentra en parajes tan sugerentes como los POZOS DA BREA Y DO DEMO, donde el agua cae formando pequeñas FERVENZAS entre la roca. Todo ello envuelto por FRAGAS y CARBALLEIRAS, con una exuberante vegetación de ribera que acompaña al caminante y convierte cada tramo en una experiencia sensorial, donde el murmullo del agua y el verde del bosque marcan el ritmo del paso.

El segundo anillo, que discurre por Prado y A Lamosa, completa la experiencia llevándonos por antiguos caminos históricos, donde cada paso parece seguir la huella de quienes transitaron estas tierras durante siglos. A lo largo del recorrido se suceden la IGLESIA DE SANTIAGO DE PRADO, dos PETOS DE ÁNIMAS, y el MIRADOIRO DE COTOS DA BOUZA, desde el que el paisaje se abre generoso sobre el valle. El sendero continúa hasta la CAPILLA Y EL CRUCEIRO DE SAN MIGUEL DE CORZÓS, y más adelante alcanza la IGLESIA DE SAN BARTOLOMEU DE LAMOSA, uno de los 5 PETOS DE ÁNIMAS que hay en la parroquia. No faltan ejemplos de sólida arquitectura rural y las huellas de una actividad hoy desaparecida pero esencial durante siglos: la de los cereiros, visibles aún en las EIRAS Y LAGARES DE CERA, donde el trabajo artesanal dejó su impronta silenciosa.

Además, en distintos puntos del recorrido encontraremos paneles interpretativos que recogen poesías del poeta gallego Uxío Novoneyra, extraídas de su obra Os Eidos. Estos versos, profundamente ligados a la tierra, al silencio y a la memoria del paisaje, acompañan al caminante como una voz íntima que dialoga con el entorno, reforzando la conexión entre naturaleza, cultura y emoción que define esta ruta.

Volviendo al sur del municipio, nos aguardan nuevas sorpresas. La RUTA DOS MUÍÑOS DO RÍO BO nos invita a recorrer nueve molinos que jalonan su cauce, testigos silenciosos de un tiempo en el que el agua marcaba el ritmo de la vida cotidiana. Un itinerario sencillo pero cargado de significado, que vuelve a recordarnos la profunda relación entre las gentes del Valle del Tea y el río, fuente de trabajo, sustento y memoria.

Más arriba, la PARROQUIA DE PRADO, que limita con el municipio de Avión en la provincia de Ourense, está coronada por el punto más alto de la provincia de Pontevedra (1153 m); el FARO DE AVIÓN. La Serra do Faro de Avión suele estar, en invierno, completamente cubierta por un manto blanco, ofreciendo una de las estampas más sobrecogedoras del territorio. Además, desde el año 2021, el punto Geodésico del Faro es un PARAJE STARLIGHT. Un lugar ideal para itinerarios y observación e interpretación astronómica en el MIRADOR PAISAJÍSTICO DEL CASTELO DO FARO.

Aquí nace el río Tea, cuyas aguas puras pueden beberse directamente en su manantial, y se conservan amplias masas de bosque autóctono, como la emblemática CARBALLEIRA DO REI o el BOSQUE DE COVELIÑO, verdaderos santuarios naturales.

Pero Prado también guarda un valioso patrimonio espiritual y etnográfico. Imprescindible es la visita a la CAPILLA DE A XESTOSA, junto a la que se conserva una singular TUMBA ANTROPOMÓRFICA, y donde cada año se celebra la reconocida Romería da Virxe da Xestosa, una de las manifestaciones de devoción popular con mayor tradición en la zona.

A los pies de la IGLESIA DE SAN SALVADOR nace el ROTEIRO DO CAMIÑO DAS ESTRELAS. Sendero que se abre a un fascinante conjunto de molinos tradicionales, los MUÍÑOS DE CENDE, alineados junto a largos canales de piedra por donde aún parece correr la memoria del agua.

Estos molinos guardan un secreto que sorprende al caminante atento. A pesar de encontrarse alejados de cualquier río o arroyo, sus mecanismos lograron funcionar durante décadas gracias a un ingenioso sistema de largos canales de piedra que desviaban las aguas del río Tea desde las faldas del Faro de Avión y de la serra do Suído. El agua viajaba lenta, paciente, hasta pequeñas presas donde era embalsada, esperando el momento de poner en movimiento los rodicios. Se sabe que, al menos desde mediados del siglo pasado, estas pozas artificiales ya cumplían una doble función: dar vida a este espacio tradicional de molienda y regar los prados y campos de los alrededores, integrando trabajo y paisaje en un mismo latido. Entre ellas destaca la POZA DO EXTREMADOIRO, hoy convertida en una acogedora área fluvial, donde el agua —la misma que un día hizo girar la piedra del molino— invita al descanso y al baño durante los meses de verano.

Sin embargo, y a pesar de ubicarse apartados de cualquier río o arroyo, los mecanismos de todos estos molinos pudieron funcionar durante décadas gracias a unos extensos canales que permitían desviar las aguas del río Tea, en las faldas de los sistemas montañosos del Faro de Avión y la sierra do Suído, hasta una especie de presas donde era embalsada. Se sabe además que, como mínimo, dichas pozas ya existían a mediados del siglo pasado y tenían como objetivo hacer funcionar los rodicios de este tradicional espacio para la molienda, así como también dar servicio a los prados y campos de los alrededores. Una de esas antiguas presas es la llamada POZA DO EXTREMADOIRO, la cual forma parte en la actualidad de una pequeña área fluvial que se encuentra habilitada para el baño durante la temporada estival.

Otro de los grandes momentos del itinerario es la FERVENZA DE PARRELOS, un extraordinario salto de agua encajado en un valle estrecho y rocoso, donde la naturaleza se expresa con una fuerza primitiva. Este enclave, integrado en gran parte dentro de la Red Natura 2000, es conocido también como las Caldeiras de Parrelos, nombre que evoca las pozas profundas y pulidas por siglos de agua y piedra.

Pero también disfrutaremos de miradores naturales y cruza antiguas pasarelas como el PONTE ABUIÑA, que une orillas y tiempos. Todo culmina en un bosque profundo y acogedor donde los carballos reinan en silencio: el ÁREA RECREATIVA DA CARBALLEIRA DO REI, un lugar donde la naturaleza se expresa con voz antigua y solemne, como si el cielo nocturno hubiera dejado aquí su reflejo en forma de estrellas.

Por último, camino ya de la PARROQUIA DE A GRAÑA, el viajero se encuentra con una huella remota del tiempo: el DOLMEN DE REBORDECHÁN, una tumba megalítica formada por grandes losas de pizarra que nos habla de ritos ancestrales y de un territorio habitado mucho antes de que existieran los caminos y los nombres.

A Graña aparece entonces como un lugar envuelto en leyenda. Pueblo de comerciantes por excelencia, sus gentes —los conocidos Grañudos— han vivido desde tiempo inmemorial del ir y venir por caminos lejanos. Arrieros incansables, llevaron vino do Ribeiro, comerciaron con sal cuando aún era monopolio real, vendieron paños, sábanas, colchas, mantas y toda clase de telas, recorriendo buena parte de la geografía peninsular y cruzando fronteras hasta Portugal y, más allá del océano, Venezuela. 

Considerados uno de los grupos humanos diferenciados más singulares de la Península Ibérica, los Grañudos han sabido conservar modos de vida y costumbres ancestrales hasta nuestros días. Según un documento de 1752, su origen podría encontrarse en los judíos expulsados por los Reyes Católicos, una memoria escrita que añade misterio y profundidad a su identidad colectiva.

En el corazón de la aldea nos espera la CASA MUSEO LEONIDES, un conjunto etnográfico único que parece detenido en el tiempo, y que toma el nombre de la familia propietaria de esta vivienda con más de trescientos años de antigüedad. Conserva la esencia de la arquitectura tradicional más antigua: casa terrena de una planta, eira para mallar el centeno y un hórreo íntegramente de piedra, incluso el tejado. Aquí, personas y animales compartían el mismo acceso y convivían bajo un mismo techo, con la cuadra junto a la cocina, como en las antiguas pallozas. Hasta no hace muchos años, la casa aún se cubría con paja, recordándonos con la máxima fidelidad, la forma de vida austera, sabia y profundamente ligada a la tierra, de los habitantes de A Graña.

Covelo es ese lugar al que se llega por curiosidad y del que se parte con nostalgia. Un rincón del Valle del Tea que invita a regresar, una y otra vez, para seguir leyendo sus caminos sin prisa. Un territorio donde el patrimonio y el paisaje se tocan, se caminan y se viven; donde el rumor constante del Tea acompaña el silencio de bosques aún habitados por ecos de oficios casi olvidados, y donde el viajero termina comprendiendo que Galicia no se explica: se siente.

TODA LA INFORMACIÓN INCLUIDA EN ESTA PUBLICACIÓN, HA SIDO RECOGIDA EN LOS SIGUIENTES ENLACES:

www.concellodecovelo.es   

https://www.concellodecovelo.es/?sec=29

https://www.concellodecovelo.es/?sec=27&lang=es

https://concellodecovelo.es/archivos_editor/file/microweb/granaygranudos_g.htm

https://www.elespanol.com/treintayseis/vivir/20240221/sendeiro-das-estrelas-ruta-magica-fervenzas-canales-rio-molinos-covelo/834417085_0.html

https://fernandezsendin.blogspot.com/2013/10/excursion-la-sierra-del-suido.html

https://www.paxinasgalegas.es/fiestas/descubre-galicia/descubre-covelo-267tay.html

https://www.queverengalicia.com/2015/02/que-ver-en-covelo.html

Si deseas participar con alguna sugerencia sobre este municipio, agradezco vuestros comentarios.
  
 Os espero en las próximas entradas de
 y disfrutad del BLOG.

Un saludo de Alberto García Roldán.

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