Conocido como el Verxel de Bergantiños, el
Concello de Coristanco es un susurro verde en el mapa de Galicia, un territorio
fértil donde la naturaleza parece haberse detenido a crear belleza sin prisas.
Aquí, el paisaje se derrama en ríos salvajes, bosques profundos, brañas
misteriosas y espacios
naturales de enorme valor, que invitan a perder el tiempo —que es, en
realidad, la mejor forma de ganarlo— disfrutando del aire libre y del contacto
con la tierra.
El río Anllóns es
el gran escultor de este territorio. Marca su carácter y su ritmo,
especialmente en el REFUGIO
DE VERDES (enlace a nuestra publicación), el corazón verde del concello. En
este vergel frondoso, el agua se divide, juega y serpentea entre robles
centenarios, creando pequeños islotes que parecen salidos de un cuento. Es, sin
duda, el rincón más emblemático y mágico de Coristanco.
Este paraíso natural, con área recreativa
incluida, es perfecto para pasear sin rumbo en cualquier época del año, dejarse
arrullar por el murmullo del agua o buscar alivio cuando el verano aprieta.
Entre senderos sombríos descubrirás molinos tradicionales gallegos, las ruinas
de un antiguo batán, lavaderos de piedra, pequeños saltos de agua, puentes,
pasarelas e islotes que se esconden bajo la protección de los carballos.
Pero Coristanco guarda más secretos naturales.
El área recreativa de A ROCHEIRA;
las fervenzas —cascadas— que rompen el silencio del bosque, como la FÉRVEDA DEL RÍO
CALVAR (Coordenadas: 43º 09' 51.8" N - 8º 48' 10.4" W), la FÉRVEDA
DO RÍO DE REGOS, cascada que se encuentra próxima al cementerio e
iglesia de San Martín de Couso y rodea por un gran entorno natural, o las FERVENZAS
DA BURBIA OU DO RÍO GRELO (Coordenadas: 43º 11' 04.3" N - 8º 49'
23.4" W); y las lagunas de Alcaián y Cuns, envueltas en leyendas, son
auténticos tesoros escondidos en la comarca de Bergantiños.
Entre todos ellos, destaca con fuerza la LAGOA DE ALCAIÁN junto a la BRAÑA RUBIA, uno de los grandes tesoros
naturales e históricos de Coristanco. Se trata de un humedal protegido de
enorme valor ambiental y científico, un antiguo complejo lacustre y de turbera
activo desde hace más de dos mil años. Es uno de los ecosistemas húmedos más
antiguos y singulares de Galicia, con un pasado minero que forma parte
inseparable de su historia. Desde la Braña Rubia nace el agua que alimenta al
río Mira, primer afluente importante del río Xallas.
Como todo lugar con alma, la lagoa guarda una
leyenda. Se dice que bajo sus aguas dormía una próspera villa: Alcaián. Cuenta
la tradición que una noche de tormenta llegaron dos forasteros pidiendo refugio
y comida. Los habitantes, lejos de mostrar hospitalidad, les soltaron los
perros y los expulsaron del lugar. Aquellos hombres eran Jesucristo y uno de
sus apóstoles. Al marcharse, Jesús se volvió y pronunció una maldición que aún
resuena en la memoria popular:
Dicen que, en ciertas noches, aún se escuchan
los ladridos de los perros, el canto de los gallos y el repicar de las campanas
de aquella villa sepultada bajo el agua.
Sin embargo, la historia añadió un giro inesperado
a la profecía. En los años cuarenta, la apertura de una mina de titanio y
rutilo provocó el drenaje de la laguna, y durante las excavaciones aparecieron
restos arqueológicos de un poblado paleolítico. Alcaián fue, en realidad, uno
de los primeros asentamientos humanos de Galicia. Quizá nunca volvió “arriba”
como villa… pero sí como memoria.
En la parroquia de Cuns, otro lugar merece
una visita pausada: la LAGOA DE
FONTECOVA (43°07'16.8"N 8°49'09.2"W), nacida de la recuperación
natural de una antigua explotación minera. Hoy es un enclave de gran belleza
paisajística, donde el agua actúa como espejo del cielo. De día refleja las
nubes; de noche, las estrellas. Gracias a la baja contaminación lumínica y a la
calma absoluta del entorno, Fontecova se ha convertido en un escenario
privilegiado para la observación astronómica y en un referente del astroturismo
en el interior de la Costa da Morte.
Todos estos paisajes dialogan con un
patrimonio histórico-artístico tan amplio como sorprendente. Coristanco
despliega ante el viajero un auténtico mosaico cultural: yacimientos
arqueológicos que nos hablan de los primeros pobladores —mámoas y castros—;
arquitectura religiosa salpicada de iglesias y cruceiros; elegantes ejemplos de
arquitectura civil como pazos y puentes centenarios; y las huellas humildes
pero esenciales de la construcción popular y la etnografía, con hórreos y
fuentes que aún hoy siguen contando historias. Todo ello conforma un itinerario
cultural que se saborea despacio en la conocida y orgullosa «Terra da Pataca»,
sin olvidar su rica gastronomía ni el calendario de fiestas y celebraciones que
animan el año.
El patrimonio arqueológico
de Coristanco es especialmente destacado. En Figueiras (Ferreira), oculto entre
la espesura del bosque como un secreto bien guardado, se encuentra el DOLMEN
DE CHAN DA EMBARRADA, uno de los grandes tesoros megalíticos del
municipio y declarado Bien de Interés Cultural.
Lo más fascinante de este dolmen son los tres
grabados abstractos que conserva en el interior de una de sus losas verticales,
diseños misteriosos y ancestrales, comparables a los que se encuentran en DOMBATE y en PEDRA
DA ARCA (enlaces a nuestras poblaciones). El monumento mantiene en pie al
menos siete losas verticales y una gran losa fragmentada en la cámara, que pudo
haber sido originalmente la cubierta. Todas ellas son de esquisto, aunque una
destaca sobre las demás por su tono mucho más oscuro, como si guardara un
mensaje aún por descifrar.
El viajero puede entrar en Coristanco desde
Carballo cruzando el mítico y estrecho PONTE
LUBIÁNS (enlace a nuestra publicación), de supuesto origen romano. Este
puente, con sus cuatro arcos de medio punto, se alza con elegancia sobre el río
Rosende, afluente del poderoso río Anllóns. Cruzarlo es mucho más que un simple
paso: es atravesar siglos de historia.
Su silueta aparece orgullosa en el escudo
municipal junto a la TORRE
DE NOGUEIRA (enlace a nuestra publición), una construcción del siglo XV
adornada con los blasones de las familias Moscoso y Bermúdez y catalogada como
Bien de Interés Cultural. Guardián de la memoria y símbolo del pasado señorial,
es una de las
muestras más representativas de la arquitectura civil medieval de la comarca de
Bergantiños.
La parroquia de Seavia forma parte de ese
Coristanco que se descubre despacio, donde historia, naturaleza y tradición se
entrelazan con una naturalidad asombrosa. Es un territorio que se deja leer
como un palimpsesto: capa sobre capa de pasado y presente. Además de la torre
ya mencionada, Seavia conserva un notable patrimonio arquitectónico que
convierte el paseo en un viaje en el tiempo.
No muy lejos se alzan el CRUCEIRO
Y CAPILLA DE SANTA ANA DE RABADEIRA (enlace a nuestra publicación), un lugar
cargado de simbolismo, donde aún late la memoria de una antigua deidad anterior
al cristianismo. Aquí pervive un rito prerromano vinculado a la fecundidad, una
tradición ancestral que conecta al ser humano con la tierra y sus ciclos.
Muy cerca se encuentra una de las iglesias
más representativas de Coristanco: la IGLESIA
DE SAN MAMEDE DE SEAVIA (enlace a nuestra publicación), un templo de origen medieval que
impresiona por su gran tamaño y su torre rematada en cúpula. A su lado, casi en
silencio, se distinguen los restos del antiguo monasterio benedictino del que
formó parte en el siglo XV, como una sombra noble del pasado monástico.
El entorno invita a detenerse: la FUENTE, el CRUCEIRO
DEL ATRIO, el CRUCEIRO
DE LA ESCUELA (enlaces a nuestras publicaciones), un hórreo y un molino
completan este pequeño universo rural donde cada elemento tiene sentido y
memoria.
Más al este, en la parroquia de San Salvador
de Erbecedo, el camino vuelve a sorprender. La primera parada es la CAPILLA
DE LA SALETA (enlace a nuestra publicación), evocación gallega de la aparición
mariana ocurrida en los Alpes franceses en 1846.
Tras cruzar un curioso arco natural formado
por dos árboles entrelazados, el viajero llega a la IGLESIA
DEL DIVINO SALVADOR DE ERBECEDO (enlace a nuestra publicación), sobria y
elegante, centro espiritual de la parroquia.
En las proximidades de ambos templos aparece
el CRUCEIRO
DE ERBECEDO (enlace a nuestra publicación), singular por carecer de
plataforma y por su basa de grandes proporciones y sección cuadrangular.
Un poco más adelante, el CRUCEIRO
DE CERQUEIRÁS (enlace a nuestra publicación) vuelve a detener nuestros pasos,
recordándonos que en Galicia los caminos también rezan.
De camino a la capital municipal se alza la IGLESIA
DE SANTA MARÍA DE TRABA (enlace a nuestra publicación), del siglo XVIII, construida en un
elegante barroco clasicista.
Junto a su CRUCEIRO, se
conserva una magnífica muestra de los HÓRREOS
TIPO CORISTANCO, piezas esenciales de la Galicia etnográfica y agrícola.
Y es que Coristanco es tierra fértil y orgullosa de serlo. Su nombre está indisolublemente ligado a la patata, cultivo estrella que ha dado fama a la comarca en toda Galicia. Las excepcionales condiciones climáticas y las abundantes cosechas han convertido al municipio en la reconocida CAPITAL DA PATACA.
El municipio es famoso por la calidad de su
agricultura, especialmente por sus patatas, que han dado renombre a la región
en toda Galicia, considerándose como la CAPITAL
DA PATACA en Galicia, debido a las elevadas recolecciones de patatas por las
buenas condiciones climatológicas para su crecimiento.
Como homenaje a esta tradición, a finales de
septiembre se celebra en la parroquia de Traba la FESTA DA PATACA, declarada Fiesta de Interés Turístico de
Galicia. Además, la tradición agrícola se manifiesta en mercados locales y
ferias, donde los productos frescos y de calidad son protagonistas.
En la parroquia de SAN MARTIÑO DE OCA, además del ya mencionado Ponte Lubiáns, se
puede visitar la iglesia parroquial (siglos XVI–XVIII), su cruceiro y, a unos
550 metros del templo, el castro de Oca, aún sin excavar. En el lugar de
Montecelo, un conjunto de hórreos completa el paisaje tradicional.
El recorrido por Coristanco no estaría
completo sin detenerse en el PONTE DONA,
viaducto que une Coristanco y Ponteceso y que fue inmortalizado por Eduardo
Pondal en su obra Queixumes dos pinos. Aquí, la literatura y el paisaje se dan
la mano.
No muy lejos se alza el PAZO
DE CEREO VELLO, propiedad privada y no visitable, que se muestra sin
artificios junto a la carretera, sin muro exterior. Conserva hórreo, palomar y
un escudo nobiliario centrado sobre la puerta de entrada.
En la misma parroquia encontramos un par de
cruceiros y la IGREXA
DE SANTA MARÍA DE CEREO, del siglo XVIII y estilo barroco. Destaca su
fachada principal, coronada por un campanario con cúpula y la imagen serena de
la Virgen.
La nómina de iglesias del municipio se
completa con joyas como la Iglesia de Santa Baia de Castro, uno de los máximos
exponentes del barroco en la comarca; la iglesia de A Agualada, del siglo XIX;
San Pedro de Valenza; San Xusto; San Miguel de Couso; San Paio de Coristanco;
San Tomé de Xaviña; Santa María de Ferreira o San Vicente de Cuns, entre otras.
Por último, en el Concello de Coristanco se
esconde una de esas curiosidades toponímicas que hacen sonreír al viajero
atento. Aquí encontramos la única entidad de población de toda Galicia con el
nombre de ABELLARIZA, un topónimo que suena a zumbido antiguo y a sabiduría campesina.
Su origen remite a la abellariza, una construcción tradicional muy ligada al
mundo rural gallego —especialmente en las sierras—: un muro de piedra,
generalmente circular y levantado con sillares irregulares, destinado a
proteger un conjunto de colmenas. En el mismo cartel aparece otro nombre tan
singular como escaso: MUIÑO SECO,
del que solo existe una referencia en toda Galicia. Un topónimo sugerente, casi
poético, que invita a imaginar historias de agua ausente y de molinos
silenciosos. Y junto a estas rarezas, surge un nombre familiar y profundamente
gallego: CARBALLAL. Tan abundante
como los robles que le dan sentido. No en vano, existen hasta 117 entidades de
población repartidas por las cuatro provincias gallegas que comparten este
topónimo, señal inequívoca de lugares donde el carballo —árbol sagrado y
protector— fue y sigue siendo protagonista del paisaje.
Coristanco es, en definitiva, un territorio
donde cada parroquia guarda un relato, cada piedra una memoria y cada camino
una invitación a seguir explorando. Quien llega buscando paisajes, encuentra
historias; quien viene por la historia, se enamora de la naturaleza; y quien se
deja llevar, acaba comprendiendo que Coristanco es mucho más que un destino: es
una forma de sentir Galicia. Entre ríos, leyendas, iglesias, hórreos y campos
de patatas, este rincón de Bergantiños recuerda que lo esencial sigue vivo en
lo sencillo.
TODA LA INFORMACIÓN INCLUIDA EN ESTA PUBLICACIÓN,
HA SIDO RECOGIDA EN LOS SIGUIENTES ENLACES
https://www.coristanco.gal/turismo-e-patrimonio/
https://www.guiarepsol.com/es/fichas/localidad/coristanco-2324/
https://visitacostadamorte.com/concellos/coristanco
https://viajes.lavozdegalicia.es/noticia/2020/01/16/ver-coristanco/00031579164174809479638.htm
https://proyectorioxallas.blogspot.com/2009/03/o-mito-de-alcaian.html
https://visitacostadamorte.com/post/dolmen-das-embarradas
https://www.paxinasgalegas.es/lugares-turisticos-coristanco-2415ep_30ay.html
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