En la parroquia de Dúas Igrexas (cuyo nombre evoca la existencia de dos iglesias muy próximas y de igual categoría: una consagrada a San Vicente que fue demolida y de la que solo se salvaría una pila bautismal y un trozo de la antigua cruz, y la otra a Santa María, que es la que actualmente está abierta al culto), se esconde uno de esos rincones que hacen latir más fuerte a los amantes de la historia, la naturaleza y los caminos con alma. Hablamos del Ponte do Crego, un puente de piedra que parece surgir del canto del río Lérez y de las leyendas de antaño.
Si cierras los ojos y escuchas, puedes oír el murmullo del Lérez acariciando las piedras; un sonido que ha visto pasar a campesinos, frailes, viajeros y comerciantes durante siglos.
La tradición local atribuye su origen a San Gonzalo das Penas, abad del cercano MONASTERIO DE SANTA MARÍA DE ACIVEIRO (enlace a nuestra publicación), allá por el siglo XV, y por eso también se le llama «dos Frades» (de los frailes).
Aunque su traza actual es fruto de una gran reforma realizada supuestamente en el siglo XVIII, este puente de granito, sencillo y poderoso a la vez, se alza sobre el río con un único arco rebajado que guarda la memoria de incontables historias. Con una longitud de unos 8 m, altura de 4 m y una anchura aproximada de 2,5 m, su rasante plana y sus pretiles robustos eran —y siguen siendo— testigos de pasos lentos, pensamientos vagabundos y sonrisas robadas al paisaje.
Fue un vital punto de acceso para los vecinos de las aldeas de Loureiro y Valiñas, conectándolos con el núcleo parroquial de Dúas Igrexas: un puente que no sólo unía orillas, sino también vidas, mercados y celebraciones.
También es una de las joyas que salpican la PR-G113 – ROTA DAS PONTES DO LÉREZ, una ruta de senderismo que surgió de la colaboración entre el cronista Antonio Rodríguez Fraiz y el artista Agustín Portela Paz, y que serpentea junto al río desde el Monasterio de Santa María de Aciveiro, antes mencionado, hasta aldeas como Gaxín, atravesando bosques centenarios de ribera y cascadas ocultas entre helechos y robles. A lo largo del camino, se cruzan otras construcciones históricas: desde pasos milenarios donde se pisaban piedras para vadear el río, hasta imponentes puentes medievales como los de Andón o Gomail. Este itinerario es mucho más que un sendero; es un diálogo con el tiempo y con la naturaleza gallega en estado puro.
Hoy, el entorno se abre como un apacible ÁREA RECREATIVA FLUVIAL, donde una antigua aceña —rehabilitada con poldras contemporáneas— doma suavemente el curso del río, reteniendo sus aguas y creando un paraje sereno, casi hipnótico.
El lugar ha sido acondicionado con
mesas de madera, barbacoas y una fuente de piedra, coronada por una cruz que se
alza sobre el muro como un gesto de protección y memoria.
Esta aceña alimentaba antaño un MOLINO situado unos metros más abajo, del que todavía se conserva, en silencio y a la espera, su única muela, testigo inmóvil de jornadas de trabajo, de grano molido y de vidas ligadas al rumor del agua.
Hoy, el espacio invita a detenerse. A contemplar el río sin prisa, a escuchar un silencio que no está vacío, y a dejar que las piedras viejas —sabias y pacientes— susurren sus secretos a quien sepa escucharlas.
No muy lejos del puente se alza el antiguo CASTRO DE LOUREIRO, cuyos restos evocan un pasado aún más remoto. La tradición oral, recogida por el historiador y escritor forcaricense Francisco Rozados, habla de LOURERIÑA, una hermosa ninfa rubia de cabellos rubios como el sol del estío que descendía del castro en las noches brillantes para asomarse a este río y reflejarse en sus aguas tranquilas. Hechizada por la belleza del bosque de robles que rodea el lugar, solía quedarse dormida entre sombras y hojas, despertando sólo para aparecerse a los caminantes que cruzaban el puente, dejándolos maravillados… o confundidos por su belleza etérea, incapaces de distinguir si lo que habían visto era sueño o realidad.
Y como toda buena historia gallega, hay coplas que celebran el espíritu de estas tierras: “A aldea de Loureiro de lonxe parece, vila ten un caravel na entrada e unha ponte na saída…” “Aldeíña de Loureiro aldea que todo o ten o cruceiro, a ponte e o castro e boas mozas tamén”.
Ponte do Crego es una de esas paradas que parecen sacadas de un libro de leyendas rurales, pero que están allí esperando ser descubiertas.
TODA LA INFORMACIÓN INCLUIDA EN ESTA PUBLICACIÓN,
HA SIDO RECOGIDA DE LOS SIGUIENTES ENLACES:
https://forcarei.gal/parroquia-de-santa-maria-de-duas-igrexas/
https://forcarei.gal/emocionate-coa-natureza/
Último folleto publicado de
la ruta PR-G 113
https://forcarei.gal/sendeiro-das-pontes-do-lerez/
https://www.lavozdegalicia.es/noticia/deza/2005/08/25/montes-hicieron-leyenda/0003_4010897.htm
https://es.wikiloc.com/rutas-senderismo/ponte-do-crego-petroglifos-109065214
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