SEIXALBO - NÚCLEO DE INTERÉS ETNOGRÁFICO, OURENSE

 

El núcleo rural de Seixalbo está situado en la Vía de la Plata-Camino Mozárabe, en lo que antaño fue el Camino Real a Castilla, y da la bienvenida en la ciudad de Ourense a los peregrinos que recorren el Camino de Santiago.

Seixalbo todavía conserva el aspecto que debió de tener en el medievo, lleno de rincones, casas de piedra y callejuelas estrechas esperando ser descubiertas, y que nosotros queremos mostraros en este agradable paseo por su casco histórico, accesible a personas con movilidad reducida.


Siguiendo el paso que nos indicaba el mapa recogido en la oficina de turismo de la ciudad, iniciamos el paseo en el Parque da Infesta, espacio público donde celebran sus eventos y fiestas, como la de San Juan o la cena de confraternización de San Breixo, patrón de la parroquia. Allí nos recibe una vieja prensa restaurada, recordando que en la Edad Media fue tierra humilde dedicada al cultivo de viñedos, en la que labriegos y jornaleros trabajaban las tierras del Cabildo Catedralicio, señor del lugar. 

Pasamos por la calle Abelardo Arce, junto a la casa de César Iglesias Freire, cedida a la Asociación Cultural Agromadas por los herederos de este trabajador y viajero incansable, que formó un imperio económico en la República Dominicana, donde todavía sus descendientes regentan varias factorías de aceites, jabones, detergentes, pastas, conservas, etc.



En la esquina de esta calle con la Rua Estreita nos topamos con la casa del Coronel Abelardo Arce Mayora, hoy centro cívico y vecinal, erguida antaño como símbolo de modernidad.



Contrasta con las solanas de piedras antiguas sostenidas por los rudos canecillos y fuertes columnas de algunas casas de la misma calle, a su lado. Hermosas muestras de la arquitectura popular que impregna todo este pueblo.




Y rivaliza visualmente con la torre de la cercana IGLESIA DE SAN BREIXO, sitúa al pie del Camino de Santiago.

O pobo de Seixalbo
ó lonxe parece vila,
A entrada ten igrexa
e á saída unha ermida.

De planta de nave única y ábside rectangular, sufrió bastantes alteraciones que modificaron su fábrica románica que probablemente era de principios del siglo XIII.


Los elementos románicos conservados se concentran en unos canecillos reutilizados en la sacristía moderna. La mayoría tienen decoración geométrica y dos aparecen adornados con cabezas monstruosas. Además se aprecian marcas de cantero en algunos sillares.



El imafronte, obra del famoso arquitecto ourensano Vázquez Gulías, fue levantado a principios del siglos XX, sustituyendo otro anterior de estilo románico.

El reloj instalado en 1918, pagado «a escote» por la vecindad, marcó el ritmo de las tareas del campo durante todo el siglo pasado y fue un elemento crucial en los turnos de riego.

En el interior del templo destaca el gran arco de herradura reconstruido que podría tener un origen mozárabe y la capilla de San Roque, de estilo plateresco (s. XVI).

Dentro del atrio se encuentra el cementerio parroquial.

Frente a este vemos el que fue hospital de peregrinos, del que se conserva el arco de entrada. También vemos un relieve del escultor cubano Alfredo Gutierrez Vázquez, que habla del Camino de Santiago, vía obligada del espiritualismo en Occidente. 

Nosotros nos acercamos, siguiendo la Verea Real de Seixalbo camino a Ourense, a ver A FONTE NOVA,  que a pesar del calificativo de “nueva” hay que decir que es bastante antigua.

En la actualidad se encuentra muy por debajo del nivel del camino (en tiempos estaba a ras del mismo). A esta fuente hace mención, según Duro Peña, un documento foral del año 1223 que dice: “…Nos damus tibi Elvire Roderici quandam hereditatem in termino Saxo Albo sicut dividit ex una parte cum hereditate Romani inde per agrum ecclesie de Saxo Albo in sumitate, deinde per regarium qui descendit de Uillari, ex alia vero parte sicut incipit ad fontem de venit per viam publicam que ducita Saxo Albo ad Auria”.

Para acceder a ella se construyeron unas escaleras. En la pared hay una piedra con una cruz de donde sale la cañería del agua que vierte en un sepulcro antropomórfico de época medieval que fue reaprovechado como pila.

Según la leyenda, en la fuente hay enterrado un hombre que cayó de la torre de la iglesia parroquial cuando los vecinos descubrieron que estaba robando. Como se trataba de un ladrón, no lo enterraron en lugar sagrado, por lo que decidieron hacerlo en la Fonte Nova. De ahí viene la tradición de que en la fuente mana un agua muy pesada, por lo que quien la bebe, debe caminar para que no le siente mal.


Volvemos tras nuestros pasos, para detenernos de nuevo en la Praza das Laxas, donde construida sobre la roca se levanta una de las pocas casas con escudo de armas: escudo con cimera y acuartelado, en apariencia, porqué en realidad es partido, componiendo los dos cuarteles de la izquierda las aras de Noboa y los de la derecha las de los Enríquez.



Ya se vislumbra la Rúa Maior, lugar de tránsito de las procesiones religiosas y la Praza de Fernando Freire Carríl, cuyo nombre hace referencia a quien durante años lideró la lucha vecinal contra la Catedral por la exención de los foros. La historia recuerda a sus habitantes por el honor de haber sido los primeros en conseguir la exención de los foros que pagaban por el uso de estas tierras de propiedad eclesiástica. Lo consiguieron en 1859, cien años antes que el resto de Galicia, después de dos décadas de pleitos contra la Catedral.



Un hito que en la actualidad se recuerda con una fiesta de recreación histórica que celebran a comienzos del verano.

Al fondo de la cuesta que lleva a la Rúa Ponte do Río, pues allí hubo un puente que cruzaba el regato, se encuentra la que fue durante años la única fuente pública del núcleo, hoy integrada en un parque infantil y transformada en lavadero.

Retornamos a la Rúa Maior, donde en la esquina de una casa, se nos recuerda que por ella transita la Vía de la Plata, prolongación de la calzada romana que comunicaba las ciudades de Emerita Augusta (Mérida) con Asturica Augusta (Astorga).

En la alta Edad Media, este camino se mantuvo vivo, primero durante el período hispanovisigodo y después bajo la dominación islámica andalusí. El término Vía de la Plata deriva, precisamente, del sentido etimológico original árabe Bal' latta, con el que los musulmanes de Al- Andalus nombraron aquella vía pública. En la Baja Edad Media, este camino fue nuevamente cristianizado por los mozárabes de Al- Andalus, que pudieron viajar y peregrinar a Compostela con mayores facilidades tras la conquista de Sevilla y Córdoba por el rey Fernando III El Santo. A partir de mediados del siglo XIII, esta vía Sur-Norte fue reutilizada espontáneamente por los peregrinos jacobeos procedentes de Andalucía y Extremadura.

Seguimos por Rúa Maior, por la cual discurría el antiguo Camino Real hasta la construcción de la carretera Vigo-Villacastín. Aquí se abren pequeñas Rúas, Canellas y Recantos: como el de A Cadea, llamado así porque aquí se encontraba la antigua cárcel; y el de O Forno, en el que quedan también un antiguo horno aún en funcionamiento.




El paseo nos acerca hasta la Praza Maior, en otros tiempos Aira Vella. Excavada en la roca, aquí se encontraba la antigua taberna de subasta para la explotación y el lugar de reunión del concejo. Desde antiguo, la Hermandad del Santísimo erguía allí el altar por la fiesta de Corpus, tradición que aún mantienen los vecinos. En el centro, se alza un hermoso CRUCEIRO, símbolo de la belleza el sentimiento y la devoción.

Seixalbo, ai meu Seixalbo

onde queira que eu esté,

sinto no peito, non sei o que.

Pobo fermoso entre todos

con rúas ben enlousadas,

con belidos corredores

e un bo cruceiro na praza.

Chantado onde estivo o Rollo

segundo a lenda contaba,

sinalándonos o norte

cunhas imaxes que falan.

Ai Seixalbo, meu Seixalbo..,

tes sabor a hortas e a viño,

a xente traballadora

que canta de bagariño.

A loitas contra o Cabido

que co foro ben sisaba,

a tristuras doutra hora

e a festas e alboradas.

Seixalbo, ai meu Seixalbo

onde queira que eu esté

sinto no peito, sinto na alma

non sei o que.


Data del año 1760, fecha que reza en la base. Cuenta la leyenda que este no fue su emplazamiento original, sino que vino a sustituir el lugar que ocupaba el “Rollo” donde se ejecutaba a los malhechores; se dice que debajo de su base los vecinos escondieron el mensaje: “por vontade de todos e en contra de tres, o cruceiro na praza, e o rollo onde o vés”.



Profusamente decorado, tanto que se ha catalogado como un modelo para otros de su entorno, muestra en la hermosa cruz el Cristo crucificado y la Dolorosa con cuatro medallones con los símbolos de los evangelistas.








Antaño estuvo también el Pazo Vello, casa noble adquirida y desmantelada durante la Desamortización. A ella debieron pertenecer los tres escudos de armas que presiden una de las fachadas, expresión magnífica del arte de los canteros del siglo XVI. La mejor trabajada, finamente esculpida con un águila tenante, está divida en mantel y contiene el blasón de los Noboa: sendos castillos con tres y cuatro torreones coronados por un águila de oro. Y en el centro de la parte inferior, el león de gules de los Enríquez, que también está presente en el escudo de la ciudad y de la provincia.

Las otras dos labras son más sencillas. Una partida sin timbrar, ostenta las armas de Puga (calderas y espuelas) y las de Villamarín, creciente vuelto y cinco estrellas.

La otra, más anárquica, carece de divisiones, apareciendo mezcladas las armas de Noboa (águila y leones), puestas en el jefe, con las de Sotelo (sendas cabras subidas a un árbol) que van en punta.


No abandonaremos la plaza sin asomarnos al Curral do Eiró, otro hermoso y añejo rincón que todavía conserva el encanto de la arquitectura tradicional de la época.

Siguiendo por la Rúa Nova, al principio de esta y a la derecha se abre O Recanto da Adega, un callejón estrecho sin salida y resguardado, envuelto de edificios dedicados a bodega, corte o palleira y vivienda. Aún se pueden ver los “respiradoiros” abiertos en las puertas, utilizados para airear el local y para que entrara la luz sin necesidad de tener las puertas abiertas de par en par. Se sabe que las casas que vemos hoy en día, aunque reformadas, ya existían a mediados del siglo XIX, por lo que es posible que su origen sea más antiguo.




Cuando se pasea por las rúas de este lugar asentado en la roca, parece que se detiene el tiempo, parece que volvemos a otra época, con sus formas arquitectónicas más humanas, valores y costumbres que perduran con el paso de los años.





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La Rúa das Oliveiras conserva algunos de los elementos constructivos más característicos de las casas de Seixalbo hasta el siglo XIX: las casas con escaleras exteriores de piedra y las galerías.




Aquí se sitúa la casa de Benigna Pérez Amado.

Llegamos ahora a la Praza do Cabildo, lugar que evoca aun vivamente los ecos de la relación de Seixalbo con la Catedral. Se conserva la Tenencia, gran almacén donde se recogía el vino de los foros. En ella se celebra hoy la Fiesta de los Foros, en la que se recuerda el hito histórico que fue la exención del pago de las rentas al obispado.



Continuamos el paseo por esas rúas, pequeñas canellas y recantos, donde todo está presidido por construcciones en las que destaca la piedra, el hierro forjado, la madera y la teja del país, como en la atractiva Rúa de Amendo, antiguamente salida principal del núcleo hacia Castilla.









A esta se abre la Canella do Lagar, hermoso rincón donde contrastan las casas grandes y robustas de los campesinos con las pequeñas casitas ocupadas por los jornaleros.





También la Rúa Cega.



Y la Rúa Escura, con sus casas engalanadas graciosamente.









Por esta accedemos A Requeixada, una de las zonas más antigua del núcleo, donde la estrechez de las calles obligaba a proteger las esquinas de las casas del paso de los carros. Quedan aquí restos de una gran casa con patio y horno, del que aún se aprecia la pared curva exterior.





Aquí podemos ver la casa de José Pereira Rodríguez, que llegó a ser alcalde de Ourense y gracias a sus gestiones se acometen las primeras obras para dotar a Seixalbo de un alcantarillado.



Hasta el siglo XIX era común que los callejones estuvieran cubiertos por casas que pasaban de un lado a otro de la calle. En la Rúa da Canella aún se conservan dos ejemplos de esos pasadizos llamandos "Cantóns".








Salimos de nuevo a la Rúa Maior, para volver a nuestro punto de partida pasando por la casa de Fernando Freire Carríl, al que mencionamos anteriormente.



Alguien, con mucho acierto, dijo: "Vivir en Seixalbo que fermoso é..."

Coordenadas: 42°18'20.8"N 7°51'16.3"W

INFORMACIÓN RECOGIDA DE LOS SIGUIENTES ENLACES

https://www.turismodeourense.gal/arte-y-patrimonio/un-paseo-por-seixalbo/

https://www.turismodeourense.gal/recurso/iglesia-de-san-breixo/

http://www.seixalbo.com/index.php

https://publicacions.depourense.es/images/stories/pdf/diversarum/Diversarum9.pdf

http://patrimoniogalego.net/index.php/53282/2013/12/recanto-da-adega/

VISITA OTROS SORPRENDENTES LUGARES DEL MUNICIPIO DE OURENSE EN ESTE ENLACE, CON UN MAPA PARA LLEGAR A CADA UNO DE ELLOS.

4 comentarios:

  1. Respuestas
    1. Foi un placer, lo disfrutamos mucho y seguro que voltaremos pronto, pois como espero quedase reflectido, encantounos! Tamén nos fai moita ilusión que vos gustara.

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  2. E na Galiza escrever em galego? É muito difícil? 😊

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    1. Como tu és livre para escrever em português, na Galiza, ainda, alguns de nós são livres para escrever na língua que quisermos. Uma saudação!

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