CASTELO DE NARAÍO, SAN SADURNIÑO

     Construido sobre roca viva, dentro del espectacular paraje natural del espacio protegido Xuvia-Castro, se levanta sobre un gigantesco peñasco, que en algunos lugares incluso forma parte de los muros.



El Castillo de Naraío data del siglo XIV, sin embargo se  cree que los restos que hoy podemos ver son, en realidad, fruto de la remodelación de una fortaleza más antigua. Las excavaciones realizadas en 2008 (Memoria da intervención arqueolóxica dirixida por Anxo Felpeto (p. Revista Cátedra)), descubrieron hasta tres muros perimetrales que en otro tiempo convertirían el castillo en un edificio inexpugnable y con capacidad para resistir durante meses gracias al grande aljibe de agua que aún se conserva en el interior de la torre.


Sobre los orígenes del castillo todo son conjeturas históricas al no haber aparecido documentos fidedignos sobre quien lo habría mandado erguir. Hay quien asegura que un tal Gonzalo Piñeiro sería el constructor y en 1152 Rodrigo de Froila, conde de Traba, dio en donación la fortaleza al MONASTERIO DE XUVIA. Sugieren que podría haber pertenecido a la familia de los Piñeiro, hasta que les fue arrebatado en 1364 por el rey Pedro I en favor de FernánPérez de Andrade “O Boo”, en recompensa por los servicios prestados. La propiedad le sería confirmada de nuevo una década después por el rey Henrique II de Trastámara en agradecimiento por haberlo apoyado en la lucha contra su hermanastro Pedro I (por lo visto el Andrade participó en el asesinato de Pedro I). En tiempos de Fernán Pérez de Andrade "O Boo", el castillo añadió a su función residencial, la de cárcel para vasallos rebeldes o morosos.


El castillo fue uno de los escenarios de la primera revuelta irmandiña (1431), dirigida sin éxito por Roi Xordo contra Nuno Freire de Andrade “O Mao”. Entre 1466 y 1469 volvería a ser uno de los focos de la II guerra Irmandiña, esta vez contra Fernán Pérez de Andrade “OMozo”. Alonso de Lanzós  (primo del Andrade) encabezó aquí la revuelta. Su ejército derribó el castillo que, tras la derrota, fue reconstruido como castigo por los propios sublevados. La fortaleza y las propiedades pasaron entonces a manos de Diego de Andrade (hijo de Fernán) y con el tiempo y los casamientos, a la Casa de Alba, actual propietaria de la fortaleza cedida al Ayuntamiento por un periodo de 30 años. Está considerado desde el año 1994 como un Bien de Interés Cultural dentro del catálogo de monumentos del patrimonio histórico de España.


Quedó abandonado a principios del siglo XVII y durante tiempo fue empleado como cantera de la que obtener material de construcción para las casas del entorno. Mismo la presa y la central hidroeléctrica que hay en el entorno, están cimentadas sobre piedras del castillo.


La parte alta de la roca la preside la Torre del Homenaje, a la que se llega después de cruzar dos puertas con un arco ojival en las que aún se aprecia el escudo de armas de los Andrade. La torre situada en el centro, le falta la parte superior, alcanzando solo unos 16 metros de altura. En ella se pueden apreciar algunas saeteras y la puerta de entrada, pero conserva el porte desafiante que debió tener hace siglos. Alrededor de la torre hay restos de otras dependencias que se repiten en la siguiente línea de muro, donde se encontraron diversos restos arqueológicos.Parece ser que existen vestigios de un túnel que comunica el sótano de la torre del homenaje con la orilla del río.


Este castillo está a una distancia de doce kilómetros del CASTILLO DE MOECHE, y entre ambos monumentos discurre una ruta de senderismo que, partiendo de Moeche, sigue la ruta de destrucción seguida por los irmandiños en este territorio.

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2 comentarios:

  1. Respuestas
    1. Gracia Jofer, es una satisfacción comprobar que hay personas que saben apreciar y les interesa el patrimonio que tenemos en Galicia. Un saludo.

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