Como narraba Emilia Pardo Bazán, se sitúa en la cúspide de un montecillo
(186 m) en las encantadas y mal conocidas Mariñas de Betanzos, donde antaño hubo
un castro
y hoy se alza la ermita
en la que se venera la imagen de Santa Marta. La escritora citaba que existen cuatro
Santas de tal nombre, y esta parece no representar a la hermana de Lázaro, la
hacendosa que “eligió la peor parte”, sino a la hoy muy olvidada, la mártir
española de Astorga que, según el Año Cristiano, tantos templos y capillas tuvo
en Asturias; Galicia y Reino de León.
El Cruceiro es de tipo “De Crucifijo” con plataforma cuadrangular de tres
escalones y pedestal cúbico finalizado con un bocel y media caña. El varal
comienza cuadrado en su primer tercio para finalizar octogonal. En una de las
caras del varal pegado al pedestal tiene una inscripción que pone: “AÑO…”.
Tiene un capitel cuadrangular con astrágalo octogonal y ábaco de lados rectos.
Está moldurado con ornamentación vegetal. Su cruz es cuadrangular con un ligero
chaflán en sus brazos.
En el anverso de la cruz presenta a Cristo Crucificado con tres clavos y
las manos abiertas. Inclina la cabeza hacia la derecha con una corona de
espinas. El paño de pureza parece ir amarrado con una cuerda.
Por el reverso de la cruz queda la Virgen en actitud de orar, con las
manos sobre el pecho sosteniendo un rosario. El crucero es todo de granito con
un bueno estado de conservación.
En la cara del anverso del pedestal, tiene una placa de granito que pone:
“RESTAURADO POR DONACIÓN DE UN FELIGRÉS.
1996”. Decir que este crucero se encontraba roto hasta que, con la donación
del feligrés, se pudo restaurar. Restauración llevada a cabo por la primera
mujer cantero de Galicia, Yolanda Cao Menéndez, una artesana y artista que está
al frente del taller Canteros
del Valle Cao.
Tiene una mesa exenta, utilizada durante la multitudinaria ROMERÍA que se
celebra en honor a Santa Marta, según escribía Rosalía. Sobre la mesa de
granito del cruceiro, se depositaba: una libra de pan en una sola pieza, un
cuchillo, medio cuartillo de aguardiente y una vela encendida. Al punto el
enfermo y dos acompañantes, sin despegar los labios, dan nueve veces la vuelta
a la ermita, besando la puerta cada vez. Y retornando adonde dejaron las
provisiones, cortan el pan, ofrecen al enfermo el primer pedazo, se comen el
resto y se atizan el aguardiente…. Rompen entonces el silencio: el enfermo está
sano … ó debería estarlo… ó Santa Marta no cumple.
Herrera Garrido, Francisca: "Santa
Marta de Babío", poema incluído en la obra "Frores do noso
paxareco". En: "Bibrioteca popular galega Terra a nosa", vol.
11, 1919
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