MOSTEIRO DE SAN LOURENZO DE TRASOUTO, SANTIAGO DE COMPOSTELA

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Santiago de Compostela, ciudad declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, esconde innumerables tesoros. Hoy os acerco una de las joyas que atesora, que yo descubrí gracias a mi amigo de Rincones de mi Galicia, Alex Negreira, pues no es un sitio muy conocido ni observado en la ruta patrimonial de la ciudad, pero sin embargo, es merecedor de un posición destacada en esa.



En el año 1216, fue fundado un pequeño eremitorio dedicado a San Lorenzo por el obispo de Zamora, D. Martín Arias, originario de Santiago y cuya bula de fundación, dada por el rey Alfonso IX de León, se conserva en el archivo de la Catedral de Santiago. Según la LEYENDA, en esta primera época estuvo retirado en este cenobio, D. Pedro Muñiz, prelado que pasó a la historia por haber sido el encargado de consagrar la Catedral románica de Santiago de Compostela y falsamente acusado de nigromante. Recibió sepultura, tal y como él había dispuesto, en el Pórtico de la Gloria. ​ Antiguamente era tradición que las procesiones claustrales se detuviesen ante la tumba y dedicasen al desaparecido arzobispo una oración de desagravio por la fama adquirida tiempo después de su deceso. Incluso existen teorías que apuntan a que el popular Santo dos Croques podría formar parte, a modo de escultura orante, del antiguo mausoleo que contenía los restos mortales de Pedro Muñiz,​ el cual acabó siendo substituido por una lápida a ras del suelo.



Posteriormente, en el siglo XV, pasó a ser propiedad y patronato de los Condes de Altamira. Éstos cedieron el usufructo del monasterio a la Orden Franciscana, que lo ocupó hasta la desamortización ocurrida en el siglo XIX incautándose de él el Estado. La Duquesa de Medina de las Torres, bisabuela del actual propietario, como hija y heredera del Conde de Altamira, sostuvo un pleito con el Estado para recuperar la propiedad de dicho monasterio, ya que no era bien privativo de los frailes y fue fallado a su favor, restaurándolo posteriormente. En el siglo XVIII se realiza la ampliación del convento, añadiendo nuevas celdas, es en este momento cuando se inicia el mecenazgo del arzobispo Antonio de Monroy, que permitió la construcción de la capilla mayor, la sacristía (en la cabecera de la iglesia) y el alargamiento del crucero que se enlaza a la planta original.​


La importancia del monasterio es tal que en 1520 el emperador Carlos I de España y V del Sacro Imperio Romano Germánico se retiró en él para pasar la Semana Santa.​





El monasterio de San Lorenzo de Trasouto, denominado en la actualidad PAZO DE SAN LORENZO, se encuentra rodeado por un bosque y unos espléndidos JARDINES totalmente amurallados, ocupando una superficie que supera los 40.000 m2. 




Umbríos y frondosos, son del siglo XIX, conservando la original traza conventual y el estilo romántico de la época de su diseño. Las camelias y magnolios, hayas, azaleas, hortensias, dalias, gardenias o los naranjos y robles centenarios, destacan entre las más de 100 especies vegetales distribuidas por toda la finca del Pazo que cuenta con varias partes diferenciadas: el jardín en terrazas, el paisajista, el hortícola y el bosque.






En su bosque de viejos robles pasó largos ratos, inspirándose para sus versos, la más célebre poetisa gallega ROSALÍA DE CASTRO. Inmortaliza el Pazo de San Lorenzo en su conocido libro de poemas Follas Novas, con una poesía de marzo de 1880.


Ó mirar cal de novo nos campos
iban a abrocha-las rosas
dixen: “¡En ónde, Dios mío,
iréi a esconderme agora!”
E pensei de San Lourenzo
na robreda silenciosa.

- 



Nalgún tempo aqués vellos carballos,
amostrando as súas raíces,
calvas redondas copas
que xa de musgo se visten,
ás tristes almas falábanlles
tan sóio de cousas tristes.

¿Onde estaba o sagrado retiro?
Percibín ruídos estraños,
pedreiros iñan e viñan
por aquel bosque apartado.
¡Era que unha man piadosa
coidaba os desamparados!

¡Negra nube cubreu de repente
os meus ollos asombrados;
e máis que nunca abatida,
¡ fuxín…! Que o retiro amado
pareceume a alma limpa dun monxe
sumerxida nos lodos mundanos.

E por eso ó mirar cál nos campos
de novo abrochan as rosas
dixen: “En ónde, Dios mío,
iréi a esconderme agora!”
I ó bosque de San Lourenzo
me encamiñéi silenciosa.

Este conjunto, incluido dentro del Patrimonio Artístico Nacional, aúna a su gran valor histórico, el tradicional encanto de los pazos gallegos.





El edificio está concebido en torno al ANTIGUO CLAUSTRO del siglo XVII. Se dispone en dos alturas con arquerías de medio punto, debiéndose a Agustín Rodríguez los arcos del nivel superior de sus cuatro lados.

E si dentro do craustro deserto
e ruinoso penetraba,
nunca do olvido unha imaxen
vira no mundo máis crara,
nin de mais grande silencio
na terra vos rodeara.









El claustro esconde LA MÁS RELEVANTE PIEZA DE LA JARDINERÍA GEOMÉTRICA ESPAÑOLA, desde el punto de vista religioso y la más valiosa joya del Pazo. Tallada en boj, esta obra de arte incluída en el Catálogo Galego de Árbores Senlleiras, ha sido catalogada en el Anexo II de formaciones arbóreas singulares, con el código 25F  “BUXEDA DEL PAZO DE SAN LOURENZO”, destacando tanto por su simbolismo como por su longevidad (cuatro siglos), es perfilada dos veces al año por el jardinero, pudiendo aún distinguirse una parte de los dibujos alegóricos, pero quedando ya otros ocultos, quizás para siempre, en enigmática composición: la concha de Santiago, la cruz de San Dominico, la orden de Calatrava, Alpha y Omega, etc.
En el lado de poniente, unas escaleras de piedra conducen a un manantial coronado por una escultura de la Virgen datada en el siglo XV, revestida de hiedra.

No profundo da fonte escondida
medraban con libertade
antre as silvas as violas,
antre o buxo, as dixitales,
i a morte, ¡cal fora grata
naquel deserto lugare!

De la IGLESIA medieval se conservan tres tramos de la nave y el pórtico de entrada con arcos abocinados. 








S. Luis

Santiago

S. Lorenzo

S. Fernando

Santa Catalina

Santa Eulalia



Presenta planta de cruz latina con nave única de cuatro crujías, y un corto crucero, presentando, como es habitual en las iglesias prerrománicas o del románico más temprano, una cabecera cuadrangular. Todos estos espacios se presentan cubiertos con bóveda de cañón reforzada con arcos fajones, lo cual da lugar a bóvedas de arista entre los diferentes tramos de arcos fajones.​



En la nave, en el lado del evangelio, se dispone el SEPULCRO DE DOÑA INES DE ORION, con un epitafio datado en 1592 y una curiosa representación que evoca, en un medallón, el tema de Hércules y el león de Nemea, a relacionar, simbólicamente, con el triunfo de la virtud sobre el vicio.




En la cabecera se sitúa el presbiterio, que estaba adornado por un retablo que fue donado por María Eulalia Osorio-de Moscoso Carvajal, XI duquesa de Medina de las Torres, a la iglesia de un pueblo sevillano en el siglo XIX. En contraprestación, en 1879 trajo de Sevilla, el retablo que puede contemplarse como altar mayor.​ 




Se trata de un RETABLO RENACENTISTA ITALIANO realizado en mármol de Carrara, obra de 1532 vinculada a los lombardos Antonio y Giovanni de Aprile con Pier Angelo Della Scala, si se hace caso a lo editado por el Marqués de Lozoya en el libro titulado “La escultura de Carrara en España”.​ Esta fue mandada hacer por la Marquesa de Ayamonte para honrar la memoria de su marido fallecido muy joven, costeando ella el magnífico retablo y los sepulcros que lo acompañaban.

Dunha ollada medín o interiore…
Todo relumbraba branco,
cada pedra era un espello,
i o vello convento un pazo
cuberto de lindas frores.
¡Qué terrible desencanto!

Este presenta un programa iconográfico centrado en la historia de la Redención, si bien, a día de hoy, dicho programa se encuentra completamente desordenado, como resulta evidente al contemplar la sucesión incoherente de las escenas de la Pasión de la calle central.















El retablo había estado con anterioridad en el monasterio de San Francisco de Sevilla que estaba bajo el patronato de la familia, y que al realizarse una reordenación urbanística, se decidió demoler para realizar la actual plaza de San Francisco. 



El altar se trasladó junto con dos SEPULTURAS que formaban el conjunto, primero, al convento de Regina, después, al Palacio de Altamira y luego a esta iglesia. Presentan estas las estatuas orantes de Francisco de Zúñiga y Pérez de Guzmán ...







...y quien fuera su esposa, Leonor Manrique de Castro, que fueron los primeros Marqueses de Ayamonte.​






Por su parte, las estatuas orantes de los marqueses se conservan con las inscripciones laudatorias y sus blasones, si bien quedaron desvinculadas de los relieves de san Jerónimo penitente y del noli me tangere, hoy en los laterales del retablo y en su origen piezas que unían retablo y sepulcros.



Provenientes de una capilla del antiguo convento de Regina de Sevilla, patronato también de la familia, son los dos RETABLOS de estilo barroco, con su correspondiente imaginería, que se encuentran en el crucero. El del lado del Evangelio - que, en lo fundamental, responde al gusto manierista de fines del XVI- encuadra la magnífica representación de la Virgen con el Niño, obra del escultor sevillano Martínez Montañés (siglo XVII). En tanto el cuadro que puede verse en la parte alta es una copia de una obra de Murillo, los Niños de la Concha (Museo del Prado), de 1670-1675.



Flanqueando el retablo, dos esculturas obra de José Gambino: un santo Domingo de Guzmán y un san Francisco de Asís. Estas, posiblemente, formaban parte del antiguo retablo mayor realizado por Antonio Afonsín y Jerónimo Patiño bajo trazas de Domingo de Andrade en el año 1700 y sustituido a finales del siglo XIX por el actual de mármol de Carrara. Ambos Santos se figuran conforme a su iconografía habitual. Domingo de Guzmán viste el hábito de su orden: túnica y escapulario blancos, capa ancha y larga con capuchón de color negro y cinturón y zapatos también negros; porta los atributos que le corresponden como fundador: un báculo rematado en la cruz flordelisada, emblema de su Orden, y un libro; y, finalmente, se acompaña del que es su atributo particular: un perro con una antorcha encendida, emblema que responde a la visión que de él tuvo su madre. Concretamente, como relata el Padre Pedro de Ribadeneira en su Flos Sanctorum (1599): “algunos meses antes que naciese, tuvo su madre en sueños otra visión. Parecíala, que traía en el vientre un perro, el cual, con una hacha ardiendo en la boca, alumbraba y encendía todo el mundo [...] queriendo Dios nuestro Señor mostrar con estas señales el oficio que había de hacer santo Domingo, que era ladrar, y defender la entrada al demonio en la Iglesia, y alumbrarla é inflamarla con la santa vida y doctrina suya, y de sus hijos”.


Francisco de Asís viste, asimismo, el hábito de su orden, ceñido a la cintura por un cíngulo de tres nudos -símbolo de los tres votos franciscanos: obediencia, pobreza y castidad-, y lleva como único atributo el Crucifijo. Se representa, por lo tanto, bajo la tipología del asceta; es más, la pieza resulta de gran interés desde este punto de vista puesto que supone la introducción en la escultura compostelana de una nueva variante al tipo iconográfico de san Francisco asceta existente. Gambino pudo tomar el modelo de la imagen del Padre Seráfico que, atribuida a Carlo Monaldi y datada en la tercera década del siglo XVIII, se encuentra en la fachada de la Basílica de Nossa Senhora e santo Antònio del Palacio Nacional de Mafra (Lisboa); como esta, concibe al franciscano sosteniendo el Crucifijo con ambas manos y absorto en su contemplación. En cuanto al estilo, las piezas son representativas de las características que definen la producción inicial del escultor (1745-1755); en concreto, del momento inmediatamente anterior a que alcance su plenitud, pudiendo catalogarse ca. el año 1755. Así, ambas tallas se definen por su naturalismo como corresponde a un escultor formado en el lenguaje barroco compostelano, en el oficio de las imágenes de los retablos colaterales de San Martín Pinario.


El retablo que puede verse en la parte de la Epístola responde a formas que cabe relacionar con el segundo tercio del siglo XVIII. En su calle central presenta la devoción de Santa Ana enseñando a leer a la Virgen; sigue una formulación próxima a la que, por aquellos momentos, estaba desarrollando en Sevilla el escultor José Montes de Oca. También se corresponden con la misma mano las figuras de San José y San Joaquín, en los laterales.



También se conservan en el templo, otras interesantes imágenes relativas a San Lorenzo,... 


...un San Antonio de Padua... 


y un San Pascual Bailón, todas ellas de notorio interés y a vincular con este momento de vida franciscana en Trasouto,... 


...al igual que los dos Crucificados – uno, en la nave; y otro, en la sacristía- y la pequeña Inmaculada que centra, actualmente, el presbiterio.


La sacristía, que se añadió entre 1735 y 1740, se dispone en la cabecera de la iglesia, destaca por la presencia de una cubierta con una bóveda plana, obra de fray Manuel de la Peña. 

La caja del ÓRGANO (sita en el coro que se dispone a los pies del templo) se adorna con formas rococós propias de los años medios del siglo XVIII, y se corona con tres escudos; dos de ellos son característicos de la Orden; el otro, de este convento: una parrilla alusiva al instrumento de martirio de su santo titular.


Dentro del templo también destaca el Púlpito ​y la Pila Bautismal.





En 1760 se realiza la portada lateral donde se abre una hornacina con la imagen de San Lorenzo. Lo enmarcan, dos volutas muy plásticas, sobre las cuales se encuentra el escudo franciscano, el cual, por la forma y los cascajos que lo enmarcan, así como por el tipo de pináculo, recuerda soluciones empleadas por Lucas Ferro Caaveiro en la fachada de la iglesia compostelana de San Fructuoso.





Al convertir el monasterio en residencia particular, se llevan a cabo diversas reformas como la construcción del COMEDOR, que se realiza en donde debían estar las celdas de los monjes. Se cubre con un artesonado de azulejo sevillano, pintando las vigas con motivos heráldicos propios de la familia.




El comedor se decora con un par de TAPICES de Flandes, el más interesante, y que representa el carro de las Virtudes, se sitúa en el fondo de la estancia, y dos reposteros (en los que aparecen escudos que a lo largo de los siglos ha poseído la familia propietaria).​



Salón Noble






También responde a una adecuación al gusto pacego el remate que, en forma de TORRE ALMENADA, se dispone hacia la zona septentrional en donde puede verse, además, en disposición angular, un escudo que cabe relacionar con los restauradores de esta construcción.



Ya en el exterior del espacio propiamente conventual, en la robleda inmediata, puede verse, cerca del muro de cierre, un CRUCEIRO, datado en 1683.

O alciprés que direito se asoma
do convento tras do muro,
i o lixeiro campanario
cuberto de herbas e musgo,
da devesa, co cruceiro
eran cintinelas mudos.

I aquel Cristo que no arco de pedra
abatido a frente incrina,
soio, cal si inda no Gólgota
loitase coas agonías,
os corazós oprimidos
resignación lle infundía.

En la actualidad pertenece a José María Ruiz de Bucesta y Osorio de Moscoso, duque de Medina de las Torres y de Soma, descendiente de los fundadores, y el Pazo es explotado como complejo hostelero, ofreciendo una gran variedad de servicios (cócteles, presentaciones de productos, conferencias, desfiles de moda, comidas, cenas, reuniones, conciertos, ruedas de prensa, rodajes de películas…), en los que se incluye la posibilidad de uso para celebraciones privadas de la iglesia, el claustro (con su laberinto de boj) o los jardines privados.​




Coordenadas: 42°52′41″N 8°33′35″O . Web: www.pazodesanlorenzo.com Teléfono 981 552 725. Teléfono 665 780 304. Horario visitas: martes y jueves, 11:30-13:30 y 16:30-18:30. Visitables: Iglesia, Sacristía, Claustro y Seto de boj (monumento vegetal).


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